Más de sesenta años después de abrir su primer bar en Poblenou, la familia Nuri celebró su trayectoria con una cena conmemorativa en el renovado Bar Nuri. El encuentro reunió a prensa e invitados en torno a una propuesta gastronómica que condensa la historia del grupo, poniendo en valor la tradición culinaria catalana, el relevo generacional y la identidad de barrio.
Todo comenzó en 1962, cuando Nuria Calafell, adelantada a su tiempo, abrió junto a su marido Jordi Noguera un pequeño bar en Poblenou. Allí, entre guisos a fuego lento y cocina de fonda, trabajadores y vecinos encontraron mucho más que un lugar donde comer.
Con el paso de los años, el proyecto creció. Con Ricard Noguera al frente, la familia amplió su mirada hacia el mar, incorporando el producto mediterráneo como eje central de su propuesta. Ese salto se materializó con la apertura de Ca la Nuri, primero en el Eixample y, más adelante, en primera línea de mar, frente al Hospital del Mar, donde recientemente han renovado su concesión.
La evolución del grupo ha seguido su curso con nuevas aperturas que amplían ese universo gastronómico: Xiroi en 2016, Arrozal con una visión más contemporánea y Nuara, su apuesta en el Balcó Gastronòmic del Port Olímpic. Un recorrido que consolida una identidad basada en el producto, el arroz y la cocina mediterránea. Hoy, los establecimientos de la familia suman alrededor de 170 trabajadores y sirven más de mil arroces cada fin de semana, cifras que reflejan la dimensión alcanzada sin perder el carácter familiar.
De la memoria al plato
La cena sirvió como un ejercicio de memoria compartida. Durante el encuentro, Laura y David, tercera generación de la familia, explicaron cómo trabajan desde el área de marketing para mantener vivo el relato del grupo y adaptarlo a las nuevas formas de comunicación sin perder su esencia.“Queremos que quien venga aquí entienda de dónde venimos”, explicaban durante el homenaje. Esa idea se traslada directamente a la carta. La propuesta de Bar Nuri recoge distintas etapas de la historia familiar a través de platos que conectan tradición y actualidad.
Entre los entrantes destacan elaboraciones como la ensaladilla rusa con tartar de gamba blanca o la tortilla abierta con kokotxas de bacalao al pilpil, pensadas para compartir y alargar la sobremesa. A ello se suman platos de cuchara y de “xup-xup” como el fricandó o los canelones de asado, que remiten directamente a la cocina de los inicios. Los arroces, eje central del grupo, mantienen su protagonismo con propuestas que van desde el meloso de cordero hasta el mar y montaña, reafirmando una especialización que se ha consolidado a lo largo de décadas.
Uno de los momentos más significativos de la velada llegó con el relato de Ricard, que compartió recuerdos de infancia ligados al negocio familiar con un entusiasmo contagioso, reconstruyendo escenas que explican mejor que cualquier discurso lo que significa este proyecto.
Una taverna contemporánea con alma de siempre
El espacio acompaña ese relato. El local recrea el ambiente de las antiguas tabernas barcelonesas —madera, mármol, tonos cálidos— generando un entorno cercano y reconocible. Reabierto en 2022 como homenaje a la trayectoria del grupo, Bar Nuri representa también el regreso al Poblenou, el barrio donde empezó todo.Añadir The New Barcelona Post como fuente preferida de Google de forma gratuita
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