Baleària tendrá por fin casa propia en el Port de Barcelona

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La nueva terminal de Baleària, concesionada por 27 años prorrogables, empezará a operar parcialmente en febrero de 2027

(Periodista, consultor jurídico-aeronáutico y escritor)
07 de abril de 2026 - 18:22

El Consejo de Administración del Port de Barcelona aprobó ayer la concesión a Baleària para construir y explotar su propia terminal de ferris en el muelle Adosado. Será una superficie de 75.250 metros cuadrados, con cuatro puntos de atraque simultáneos para buques ro-ro, un edificio terminal de 5.600 m² y una inversión de 25,3 millones de euros.

Por primera vez en sus 23 años de historia en la ciudad, la naviera de Dénia concentrará toda su operativa en un único espacio en el que el mensaje de “moderno, eficiente y con una clara vocación sostenible” se va a cumplir con el proyecto que la compañía presentó a la autoridad portuaria a finales del 2024.

La noticia cierra, en realidad, un círculo que empezó hace casi 23 años, el 1 de junio de 2003. Aquel día, el Ramon Llull, un fast ferry monocasco recién salido de un astillero italiano, cruzó por primera vez la bocana norte del puerto de Barcelona. Entonces todavía la llamaban “nueva bocana”, pues apenas llevaba dos años en funcionamiento y había mejorado claramente el trafico marítimo, llevando al sur los buques más grandes y los puramente industriales.

"Quien fue el retador aspira ahora a convertirse en el gran actor del short sea shipping en España"
El paisaje era otro. No existía el helipuerto, la silueta del Hotel Vela era solo un boceto y la Copa América aún no había transformado el frente marítimo. El Ramón Llull, diseñado originalmente para maniobrar en el puerto histórico de Ciutadella, atracó en Drassanes. De repente, las enormes letras azules de Baleària se hicieron visibles desde la Rambla de Mar y el Maremàgnum.

Llegaba una naviera joven, con acento dianense y ambición. Enfrente tenía a la todopoderosa Trasmediterránea, que operaba en Barcelona desde 1917 y contaba con terminal propia en la dársena de Sant Bertran. Las vueltas del sector marítimo son elocuentes: este mismo año Baleària espera la resolución definitiva de la CNMC para cerrar la compra de parte de los activos de Armas Trasmediterránea: 15 buques y operaciones en Canarias, el mar de Alborán y el Estrecho. Quien fue el retador aspira ahora a convertirse en el gran actor del short sea shipping en España.

Futura terminal de ferris del muelle Adosado, según el proyecto presentado por Baleària

El Ramón Llull fue solo el inicio. Después llegaron otros ferrys, como el veterano Isla de Botafoc, heredado de Umafisa, los modernos Alhucemas, Abel Matutes y, sobre todo, el Martín i Soler, que convirtió la línea Barcelona–Alcúdia–Ciutadella–Alcúdia–Barcelona en una especie de autobús marítimo casi continuo.

Drassanes funcionaba como un escaparate privilegiado: la gran “pancarta” de Baleària con las letras de la naviera pintadas a ambos lados del casco, dominaba la fachada marítima turística. Esa gran visibilidad tenía una contrapartida operativa. El resto de la flota debía repartirse entre distintos puntos del puerto: algunos buques en el muelle Adosado, e incluso en el muelle industrial de Lepanto, lejos de las terminales de pasajeros. Cada jornada implicaba gestionar una logística fragmentada.

"La nueva terminal empezará a operar parcialmente en febrero de 2027"

Lo que cambia

La nueva terminal, concesionada por 27 años prorrogables, empezará a operar parcialmente en febrero de 2027, con una primera fase de 38.000 m², y alcanzará su configuración definitiva a finales de 2029. Permitirá operar hasta cuatro buques de pasaje y carga rodada de forma simultánea y contará con zonas de espera para camiones y turismos, aparcamiento, paradas de taxi y autobús, pasarelas de embarque y sistemas de última generación.

Entre ellos destaca el onshore power supply (OPS), que permitirá a los buques conectarse a la red eléctrica en puerto y apagar sus motores auxiliares, reduciendo emisiones. La instalación se completará con placas fotovoltaicas propias, reforzando el enfoque sostenible del proyecto.

El monocasco de alta velocidad Ramon Llull fue el primer barco de Baleària que operó en Barcelona © Javier Ortega Figueiral

Desde Barcelona, Baleària mantiene actualmente conexiones diarias con Alcúdia y Palma de Mallorca, Ciutadella, Ibiza y, en el otro lado del Mediterráneo, con Orán y Argel. Tanto para puerto como para naviera, la nueva terminal no es solo una mejora logística sino la consolidación definitiva de Barcelona como uno de sus hubs estratégicos.

El presidente del Port de Barcelona, José Alberto Carbonell, lo resumió como “una muestra de confianza en proyectos sólidos que aportan valor al país y a la movilidad marítima”. Por su parte, el presidente de Baleària, Adolfo Utor, subrayó el impacto operativo: “Por fin podremos concentrar toda nuestra operativa en un único espacio, ganando en eficiencia, fiabilidad y calidad de servicio”.

Después de más de dos décadas atracando aquí y allá, Baleària tendrá, por fin, un hogar propio en el Port de Barcelona. Y esta vez no será solo un punto de escala: será una terminal diseñada a su medida, pensada para crecer con ella y llegar más pronto incluso a Baleares, pues está en el extremo sur del adosado, unas millas más cerca de Menorca, Mallorca o Ibiza que el famoso amarre de Drassanes. 

 

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Sobre el autor

Javier Ortega Figueiral
Javier Ortega Figueiral

Periodista, consultor jurídico-aeronáutico y escritor

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