En Barcelona, el helado hace tiempo que ha dejado de ser solo un capricho de verano. Las aperturas de este 2026, sumadas a proyectos muy recientes que ya han encontrado su lugar en la ciudad, comparten cartas más cortas y cambiantes, obradores que trabajan cada día y una mirada atenta al origen de los ingredientes. La fruta entra en la vitrina cuando está en su mejor momento; los sabores aparecen y desaparecen siguiendo la estación y, detrás de cada receta, hay una historia que puede hablar de Sicilia, del Mediterráneo, de una sobremesa catalana o de una finca de café colombiana.
No hay, sin embargo, una única fórmula. Bibì e Bibò y Paral·lelo Gelato parten de la tradición italiana y la actualizan desde el producto; El Gelat convierte el territorio en un recorrido gastronómico; Vibra reivindica un imaginario catalán desde un proyecto joven, y Fonik reúne helado, café de especialidad y cultura del vinilo. En todos estos proyectos, el helado deja de ser un producto secundario para convertirse en el centro de la propuesta y en una manera de hablar de origen, temporada e identidad.
El Gelat: territorio y creatividad en una carta viva
"No todo vale a la hora de hacer helado", defiende Albert Roca, campeón de España de Heladería 2022 y creador de El Gelat. "Necesitamos producto y trazabilidad: saber de dónde viene, quién lo produce y por qué lo hace de una determinada manera. La relación con la persona que hay detrás es muy importante para mí. Cuando hablamos de territorio, hablamos de ingredientes y de personas". Esta filosofía guía su heladería, situada en la Rambla de Catalunya, 2-4, donde el helado se entiende como una elaboración gastronómica vinculada a las estaciones y al calendario natural de los ingredientes. En solo un año, el proyecto ha trabajado entre setenta y ochenta sabores diferentes, con una selección de dieciocho en la vitrina.

"Queremos que puedas hacer un viaje gastronómico, pero también transmitir cultura; por eso hacemos miel y requesón, crema catalana, sorbete de pera de Lleida o helado de avellana de Reus", explica Roca. A estos sabores se suman la Vainilla 3 Orígenes, con vainillas de México, Tahití y Madagascar; el Mango Campeón, que combina mango, té de rosa y nougatine de almendra, o Citric Games, elaborado con cítricos, chocolate con leche y jengibre. El cacao abre otro campo de exploración, desde el helado de chocolate 100% Perú de Kankel hasta el de cáscara de cacao, mientras que la línea detox incorpora frutas y vegetales en propuestas más ligeras. Cada sabor se mantiene en la vitrina solo mientras el ingrediente principal está en su mejor momento.

Bibì e Bibò: el gelato italiano encuentra casa en Sants
"Para nosotros, el helado es un alimento nutritivo y delicioso si se hace con ingredientes de calidad y respetando la manera tradicional de elaborarlo", explican Carlo y Sofía Luppi, los hermanos que hoy dirigen Bibì e Bibò. "Nuestro proyecto quiere dar a conocer y divulgar un helado de calidad que se puede tomar todo el año porque aporta nutrientes, proteínas y vitaminas, pero, sobre todo, porque se disfruta de verdad". Fundada en Madrid en 2018 por sus padres, Mar Areosa y Stefano Luppi, la marca llegó a Sants en octubre de 2025 con su primera heladería fuera de la capital. Su trayectoria también está vinculada a Palmiro Bruschi, maestro heladero toscano con más de cuarenta años de experiencia.

En el local de la calle de Sants, la carta combina sabores clásicos con creaciones de temporada que cambian cada mes. En la vitrina conviven un helado elaborado con pistachos sicilianos de Feudo di San Biagio y propuestas como el mango Alphonso con lima, el caramelo salado, el maracuyá o el Brownie BEB. También ofrecen formatos propios como los Bibì, bocados de helado recubiertos de chocolate, y los Crì Crì, miniconos de nata bañados con chocolate, además de postres italianos como el tiramisú y la panna cotta. "Nuestra mirada más joven quiere construir a partir de estas bases de calidad y tradición y darle un giro innovador, porque el mundo del helado ofrece una gran versatilidad", añaden Carlo y Sofía.

Fonik: cuando el café y el helado comparten banda sonora
En Fonik, el helado no es un complemento de verano, sino uno de los dos pilares sobre los cuales se construyó el proyecto desde el principio. En el número 104 de la calle Tamarit, el local reúne café de especialidad, obrador heladero y una atmósfera vinculada a la cultura del vinilo. Por un lado, Juanita Arroyave aporta el conocimiento de la familia que fundó Café Granja La Esperanza, en Colombia; por el otro, Nino Parrilla, heladero de tercera generación, dirige una producción que cambia con las estaciones. "Creo que la diferencia no es solo en el producto, sino en cómo queremos que se sienta la gente. Intentamos construir un lugar donde las personas tengan ganas de quedarse, donde la música en vinilo, el servicio y los pequeños detalles hagan que el tiempo vaya un poco más despacio", explica Parrilla.

Los helados se elaboran diariamente y la vitrina sigue el ritmo de la fruta: este verano han pasado el melocotón con vainilla, el melón, la piña y una versión vegana de coco. "No elegiría únicamente los sabores más vendidos, sino aquellos que explican mejor nuestra historia. Por ejemplo, el affogato, elaborado con nuestro café House y helado de queso cremoso o de mousse de chocolate, porque une nuestras dos pasiones: el café y el helado. También elegiría el de nata con aceite de oliva virgen extra, porque representa el Mediterráneo y la sencillez bien hecha. Y acabaría con un sabor cambiante, de temporada, porque Fonik no quiere ser un lugar estático; queremos que quien vuelva encuentre siempre algo nuevo por descubrir", apunta.
Vibra: una heladería joven con acento catalán
Vibra abrió el 8 de mayo en el número 145 de la calle Enric Granados y, en pocas semanas, se ha convertido en una de las novedades más visibles del verano en las redes sociales. Detrás están Juanjo Cantero, Marc Badia, Lydia Serrano y Ona Montserrat, cuatro amigos y amantes del helado que querían crear una heladería artesana con identidad propia. "Apostamos por ingredientes de calidad y sabores auténticos", explican. Esto significa mantener clásicos como la nata, la vainilla o el chocolate, pero también incorporar elaboraciones más inesperadas, como el carquinyoli, la crema catalana, la crema de pistacho o un tiramisú hecho con savoiardis bañados en café.

La mirada local se reconoce especialmente en los sabores vinculados al recetario catalán, pero también se extiende a la identidad visual, con referencias a los castellers, las baldosas de Barcelona y las farolas ideadas por los mismos vecinos del barrio. En verano, el equipo recomienda especialmente los sorbetes de mango, fresa y limón, más refrescantes, junto a opciones como yogur, stracciatella o cheesecake. "No queremos que sea un lugar más", explican. La idea es conocer al cliente, dejarle probar los nuevos sabores y hacer que se sienta como en casa, convirtiendo la atención en una parte tan importante de la experiencia como el propio helado.
Paral·lelo Gelato: diez años de oficio y una tercera dirección
Convertido en una de las direcciones de referencia de la ciudad, Paral·lelo Gelato celebra diez años de trayectoria con un nuevo espacio en el Time Out Market Barcelona. Inaugurado en abril de 2026, es el tercer establecimiento del proyecto después del obrador de Gràcia y del local de la calle de Ausiàs Marc, y le permite llegar a un público nuevo sin alterar su manera de trabajar. La apertura forma parte de la rotación de propuestas con las que el mercado amplía su oferta y a la que también se han incorporado recientemente Greensland, La Bikineria, La Porca, Carmen Churros y Jon Cake.

En este contexto, Paral·lelo aporta una manera de trabajar poco habitual incluso dentro de la heladería artesana: el equipo selecciona los ingredientes y, en el caso de los frutos secos, los tuesta y los refina en el mismo obrador para controlar todo el proceso, desde el origen hasta el momento de servir el helado. La carta cambia al ritmo de las estaciones e incluye el Jardín Mediterráneo, que combina albahaca, menta, tomillo, lavanda y salvia; la manzana Fuji con haba tonka; el plátano de Canarias con cacahuete, y un sorbete vegano de pistacho que se ha convertido en una de sus propuestas más singulares. En el Time Out Market, el helado se puede pedir en bolas o en formato Tapa Helada, y la oferta se completa con batidos, smoothies y granizados.

El movimiento alrededor del helado no termina en estas cinco direcciones. En 2026, Pot ha abierto un segundo local en Sant Antoni, mientras que incorporaciones recientes como Hijos de Nata y la chocolatería francesa Jeff de Bruges, que también ofrece helados, han ampliado aún más el mapa de la ciudad. Esta vitalidad también se hará visible del 15 al 20 de septiembre, cuando Barcelona acogerá por primera vez la Gelato Week. Participarán quince heladerías, cada una con un sabor de edición limitada inspirado en ingredientes locales, que el público podrá probar y votar.
El mapa del helado sigue creciendo
El movimiento alrededor del helado no termina en estas cinco direcciones. En 2026, Pot ha abierto un segundo local en Sant Antoni, mientras que incorporaciones recientes como Hijos de Nata y la chocolatería francesa Jeff de Bruges, que también ofrece helados, han ampliado aún más el mapa artesano de la ciudad. Este crecimiento también se hará visible del 15 al 20 de septiembre, cuando Barcelona acogerá por primera vez la Gelato Week, una iniciativa nacida en Italia. Participarán Bibì e Bibò, El Gelat, Paral·lelo Gelato, Badiani, Da Gallo, Pot, Cloud, Tempera Gelato, Azah, Delacrem Terra, OGGI, Rocambolesc, Mamá Heladera, Gocce di Latte y Gelaaati di Marco. Cada establecimiento presentará un sabor de edición limitada inspirado en ingredientes locales, que el público podrá probar y votar.

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