Animales fantásticos y dónde encontrarlos, antes de que Harry Potter existiese

La Biblioteca Fantàstica de les Bèsties al Centre d'Art Ametller
La Biblioteca Fantàstica de les Bèsties al Centre d'Art Ametller

El Centre d’Art Amatller y el MEV – Museu d'Art Medieval presentan 'La Biblioteca Fantástica de las Bestias', una inmersión entre dragones, bestias y leyendas medievales

30 de diciembre de 2025

Hubo un tiempo en que el mundo acababa donde llegaba la vista, pero a partir de donde empezaba a volar la imaginación. Un tiempo donde los bosques escondían unicornios de pureza inalcanzable y los mares eran dominados por sirenas de voces hipnóticas que podían conducir a cualquier marinero a la perdición. Este universo, que a ojos del espectador moderno podría parecer una simple colección de patrañas o ficción fantástica, constituía en realidad la base del pensamiento simbólico y moral de la edad media.

Hoy, esta cosmovisión vuelve a revivir en Barcelona gracias a una iniciativa pionera que nos permite traspasar el umbral del tiempo. El Centre d'Art Amatller, en una ambiciosa coproducción con el MEV – Museo de Arte Medieval de Vic, ha abierto al público La Biblioteca Fantástica de las Bestias, un viaje inmersivo que nos recuerda que nuestros miedos y maravillas actuales tienen unas raíces mucho más profundas y lejanas de lo que pensamos.

Esta colaboración no es casualidad, sino el resultado de un esfuerzo para conectar dos maneras de entender la divulgación cultural. Por un lado, el MEV aporta su rigor histórico y un patrimonio de arte medieval que es referencia internacional; de la otra, el Centre d'Art Amatller despliega su capacidad para utilizar la tecnología como un puente emocional hacia el pasado. El proyecto hereda el espíritu de la exposición Bestias del museo vicense, que ya fue reconocida con prestigiosos premios de museología y divulgación, pero aquí la propuesta se expande hacia una dimensión sensorial total.

El espectador no es un simple observador detrás de una vitrina, sino que acontece un viajero que recorre diez salas donde la frontera entre el mundo físico y el digital se difumina constantemente, cosa que permite que el visitante sienta la misma fascinación que un erudito medieval al abrir un manuscrito iluminado.

A medida que se recorren las salas, se percibe como la figura del animal (fantástico) durante la edad media iba mucho más allá de la fauna real. Un león, un pavo real o un basilisco eran mensajeros, metáforas de virtudes o personificaciones del mal. Esta carga simbólica se explica a través de una museografía que combina obras originales —esculturas de piedra, relieves de madera y retablos góticos que salen por primera vez de Vic— con instalaciones de última generación.

La fuerza de una gárgola real del siglo XIV, con su expresión grotesca diseñada para espantar a los espíritus, adquiere un nuevo significado cuando se pone en diálogo con proyecciones audiovisuales que nos sumergen en el bosque medieval o en las profundidades de los mapamundis antiguos, donde las zonas desconocidas se marcaban con la célebre frase Hic sunt dracones (aquí hay dragones), señalando que más allá del que conocemos reside el misterio.

La Biblioteca Fantástica de las Bestias en el Centre d'Art Ametller

La propuesta invita a sumergirse en lo desconocido.

Esta fascinación por lo que nos es desconocido es lo que conecta directamente la edad media con los fenómenos de masas contemporáneos. Si hoy millones de personas se emocionan con el universo de J.K. Rowling y su saga de Animales Fantásticos, es porque Newt Scamander no es más que la versión moderna del naturalista medieval. Donde él lleva una maleta mágica llena de criaturas, el monje medieval llevaba su Bestiario, un catálogo donde el grifo —mitad águila y mitad león— o el hipogrifo ya despertaban la misma curiosidad que un Niffler o un Occamy en la actualidad.

La diferencia reside en el propósito: mientras que en Harry Potter estas bestias sirven para construir un mundo de magia narrativa, para el hombre medieval eran herramientas para entender el orden divino. El dragón que hoy vemos como un reto para un joven mago era entonces la representación física del pecado que se tenía que vencer con la fe. Recuperar estas figuras a través de la realidad virtual permite al público moderno redescubrir que el origen de estos monstruos tan familiares del cine y la literatura no se encuentra en un guión de Hollywood, sino en el profundo anhelo de trascendencia de hace mil años.

Exposición Bibloteca Fantàstica de les Bèstia en el Centre d'Art Ametller

La experiencia es una inmersión en leyendas medievales.

Uno de los puntos culminantes de este recorrido es precisamente la experiencia de realidad virtual titulada Viaje al infierno. En esta sala, mediante gafas de VR360º, el visitante puede encontrarse frente a frente con criaturas como el ave fénix, que simboliza la capacidad de renacer de las cenizas, o la arpía, con su rostro humano y zarpas de pájaro. Esta inmersión permite entender la magnitud del miedo y la admiración que estos seres provocaban en una sociedad donde el misterio formaba parte del día a día.

Aun así, no todo es miedo; la muestra también destaca la belleza de animales como el pavo real, que por su carne incorruptible representaba la resurrección eterna, o la ternura del pelícano, que en la iconografía cristiana se sacrificaba para alimentar sus hijos con su propia sangre, una metáfora poderosa del sacrificio y el amor incondicional.

Esta mirada al pasado tiene una resonancia sorprendente en la actualidad. Varios medios han señalado cómo el bestiario medieval continúa habitando nuestra cultura popular. Desde el realismo mágico hasta las sagas de fantasy contemporáneas, las criaturas que vemos en las pantallas de cine o en los videojuegos son, en esencia, las mismas que los monjes dibujaban a los márgenes de los manuscritos. Como apunta la crítica, la exposición consigue que la sirena o el centauro dejen de ser motivos decorativos para acontecer espejos de la condición humana.

Al final del recorrido, una película inmersiva de veinte minutos rodea las paredes, el suelo y el techo, haciendo que las bestias desfilen alrededor del espectador en un tipo de danza onírica que cierra el círculo entre la historia y la modernidad.

Exposición de la Biblioteca Fantástica de las Bestias en el Centre d'Art Ametller

No todo lo referente a las bestias genera miedo; también hay belleza.

Visitar La Biblioteca Fantástica de las Bestias no es solo una lección de historia del arte; es una oportunidad para reflexionar sobre cómo percibimos la naturaleza y el mito en una era saturada de imágenes digitales. En un mundo donde parece que todo ya ha estado mapeado y explicado por la ciencia, esta propuesta nos invita a recuperar la capacidad de maravillarnos ante lo desconocido.

La exposición estará abierta en la Casa Amatller hasta el 11 de enero, ofreciendo una experiencia de cerca de noventa minutos que es apta tanto para familias que buscan magia como para estudiosos que buscan rigor. En definitiva, es una celebración de la creatividad humana que nos recuerda que, aunque hayan pasado mil años, los dragones que habitan nuestra mente no han dejado de volar nunca, y que quizás, como en el mejor de los cuentos de hadas, conocer el nombre de la bestia es el primer paso para dejar de tenerle miedo.

Sobre el autor

Júlia Cruz
Júlia Cruz
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