La obra se basa en hechos reales. Era marzo de 2014 cuando un diario local de Hemphill, Texas, publicó un anuncio de una mujer que felicitaba a su marido y a su amante por el hijo que esperaban. Lejos de pasar inadvertido entre las páginas del periódico, aquel diminuto anuncio captó de inmediato la atención de los lectores y acabó convertido en una noticia viral en todo el mundo.
La novela se inicia exactamente así: cuando la periodista Ginebra Vern recibe el encargo de escribir un artículo sobre aquel anuncio insólito. Debía ser una pieza breve y sin mucha trascendencia, pensada casi más como un artículo clickbait que como un escrito profundo. Sin embargo, el artículo no solo se hace viral, sino que también se convierte en un detonante inesperado que obligará a la protagonista a replantearse la manera de mirar el mundo, su profesión e incluso su propia vida.
A medida que el artículo se difunde, la protagonista empieza a cuestionarse qué implica convertir la vida íntima de tres personas desconocidas en material de consumo masivo. ¿Dónde está el límite entre informar y exponer? ¿Cuál es el precio de contar una historia tan íntima solo para conseguir visitas? Este dilema moral impulsa a la periodista a viajar hasta el pequeño pueblo de Texas para conocer a los protagonistas reales del relato que ella misma ha contribuido a difundir.
Así, Agnès Marquès utiliza la ficción para reflexionar sobre el periodismo —una profesión que ella conoce de primera mano, habiendo trabajado ante los micrófonos y cámaras de Catalunya Ràdio, TV3 o RAC1— y “la distancia insalvable entre realidad y verdad, entre los hechos y el relato”. La novela se adentra, de este modo, en las zonas grises del periodismo: en la responsabilidad de los profesionales que narran vidas ajenas y en las consecuencias, a menudo invisibles, de exponer esas intimidades de terceros.
Con La segona vida de Ginebra Vern, Marquès también reivindica el derecho de las mujeres protagonistas a la opacidad, a la contradicción y a no tener que justificar constantemente sus decisiones. En definitiva, al “derecho a ser contradictorias y cuestionables, y a caminar por el límite de la moral y la inmoralidad, tomando decisiones que no siempre deben estar justificadas”.
Con esta segunda novela, tras Ningú sap que soc aquí (2022), Agnès Marquès (Barcelona, 1979) se ha hecho con el Premi Ramon Llull, galardón otorgado por primera vez en 1981 con el objetivo de estimular la creación literaria en catalán y promover su difusión. El premio está dotado con 60.000 euros y la obra se editará y publicará el 25 de febrero en catalán (Columna), castellano (Destino) y portugués.
En la 46.ª edición del premio, se han presentado 64 obras originales e inéditas, que han sido valoradas por un jurado integrado por Carles Casajuana, Pere Gimferrer, Isona Passola, Estel Solé —la ganadora de la anterior edición con Aquest tros de vida—, Gerard Quintana, Carme Riera y Emili Rosales.