La ampliación del Aeroport del Prat vuelve a estar en boca de todos. Hace cinco años, el plan de Aena de ampliar estas instalaciones abrió un debate intenso en la sociedad. El afán de querer hacerlo más sostenible, grande y moderno para poder lidiar con el aumento de viajeros —turistas y empresarios— hizo saltar todas las alarmas de algunas entidades sociales preocupadas por los posibles daños ecológicos y en la capital catalana. Este año, el aeropuerto vuelve a las conversaciones después de que el gobierno español haya dado el pistoletazo de salida a la reforma de las instalaciones en una primera fase que, de momento, pone el freno a la gran ampliación —y la más polémica— hasta 2032. Una situación que vuelve a encarar a dos partes: mientras algunos defienden la necesidad de continuar con una ampliación que vaya de acuerdo con el aumento de viajeros, otros responden con un no rotundo, ya que las ventajas no superan los inconvenientes, a su parecer.
El Consejo de Ministros aprobó el DORA III (Documento de Regulación Aeroportuaria para 2027-2031), que prevé una inversión de cerca de 13.000 millones de euros en los aeropuertos españoles de Aena, de los cuales 1.760 irán a El Prat. No son obras de ampliación propiamente dichas, sino de tipo preparatorio, por lo que las actuaciones para incrementar el número de vuelos de largo recorrido y la terminal satélite esperarán al menos hasta dentro de cinco años. En concreto, esta primera ronda de dinero se destina a la reforma de las terminales T1 y T2, la mejora de la T2 y de sus aparcamientos y actuaciones en campo de vuelo y plataforma. "Hemos llegado tarde a la ampliación pactada", resume Àngel Hermosilla, secretario general del Col·legi d'Economistes de Catalunya. En una conversación con The New Barcelona Post, el experto asegura que los acuerdos políticos ya están, pero que a causa de tanta controversia, el plan no ha llegado a materializarse. Ahora bien, desde el colegio profesional concretan que "se hará".
Una opinión completamente diferente tiene Jaume Osete, portavoz de la plataforma Zeroport, dedicada exclusivamente a defender que no se lleve a cabo esta ampliación. También en este diario, Osete afirma que el prolongamiento de esta decisión y la incisión pública que ha tenido la plataforma hacen pensar que "en 2032 no habrá ampliación". Para ellos, este plan es solo una manera de incrementar el turismo y hacer todavía más insostenible la vida en la capital catalana. Además, también defienden que los efectos perjudiciales para la biodiversidad del territorio y la salud de los municipios próximos al aeropuerto son demasiado altos. Una situación que no ven igual desde el Col·legi, ya que aseguran que hay una clara voluntad de llegar a los acuerdos necesarios para paliar la situación: "Siempre hemos sido un territorio de pactos", recuerda Hermosilla.
Àngel Hermosilla (Col·legi d'Economistes de Catalunya): "Siempre hemos sido un territorio de pactos"
Llegar al entramado de esta eterna controversia es complicado. Desde el principio hay un factor común que se comparte, pero con visiones opuestas: el incremento de los visitantes. La primera vez que se puso sobre la mesa la ampliación de El Prat respondía a la necesidad de poder acoger a todos los visitantes del país, especialmente en la capital catalana. De esta manera, la saturación es lo que más preocupa a Aena y la posibilidad de que haya un momento en el que no haya espacio dentro del aeropuerto tal como se lo conoce. Es por eso que hay una clara apuesta por mejorar y ampliar las instalaciones para recibir más visitantes. También se busca que sea un hub internacional, es decir, un espacio en el que los viajes de negocios ganen importancia y sea de fácil acceso. Una terminal satélite y la ampliación de una de las pistas para tener vuelos de más duración jugarían a favor de estas ideas.
Ahora bien, Zeroport asegura que estas mejoras solo harán que cada vez "haya más turistas en Barcelona", remarca Osete. En 2025, la capital catalana fue la ciudad con más densidad de visitantes por kilómetro cuadrado del mundo. Una situación que —a juicio de Osete— solo empeoraría si llega esta supuesta ampliación. "Barcelona está a punto de morir de éxito", lamenta el portavoz de la plataforma, quien, además, vuelve a repetir que una ampliación, por sostenibles que puedan ser las nuevas instalaciones, no paliará la "crisis de turismo que vivimos". Por el contrario, Hermosilla, desde el Col·legi, confirma que esta ampliación podría traer visitantes de calidad y elevar Barcelona y hacer crecer la economía: "Hay mucho potencial de ocio y de negocios con la ampliación".
Jaume Osete (Plataforma Zeroport): "Barcelona está a punto de morir de éxito"
El otro punto esencial de esta disputa es el ecosistema y la biodiversidad del territorio, así como el cuidado y la salud de los ciudadanos. Por un lado tenemos La Ricarda, la laguna protegida del delta del Llobregat, integrada en la Red Natura 2000 que quedaría completamente afectada por la prolongación de la pista más próxima al mar del Aeroport del Prat. Plataforma Zeroport confirma que no hay suficientes razones para "hacer peligrar la biodiversidad catalana", dice Osete. Mientras tanto, Aena propone compensar la pérdida creando una nueva laguna artificial en terrenos agrícolas cercanos (hasta 10 veces la superficie afectada). Un debate abierto que a estas alturas ya no solo se plantea en territorio catalán. El conflicto ha llegado hasta la Comisión Europea, donde entidades como DEPANA y SEO/BirdLife han presentado pruebas del fracaso de medidas ambientales que propone Aena, ya que La Ricarda está protegida por directivas europeas que podrían acabar frenando el proyecto.
Si bien es cierto que la preocupación de Europa ha puesto el foco en La Ricarda, los expertos favorables a la ampliación concretan que la sostenibilidad y el cuidado del medio ambiente van muy ligadas a este proyecto, ya que esta ampliación pretende hacer más sostenible el aeropuerto. En todo caso, desde el Col·legi reafirman que "la economía catalana requiere de estos proyectos para mantener su competitividad y continuar creciendo en un contexto internacional cambiante y más concurrencial".
La división gubernamental
La ampliación del Aeroport del Prat ya estaba a la orden del día de la agenda política en 2021 y actualmente continúa. Ahora bien, algunas de las posiciones de los partidos políticos han ido cambiando con los años. Para el portavoz de la plataforma Zeroport, este también es una señal de que "ha ido creciendo la oposición al proyecto". Desde el otro lado, Hermosilla asegura que simplemente "no se han puesto de acuerdo" y añade que "la voluntad política existe". La realidad es que hay parte de razón en ambas afirmaciones. Evidentemente, hay claros ejemplos dentro del Parlament de oposición y aprobación del plan, que no se han movido en los últimos años. De esta manera, PP y el PSC se mantienen favorables a esta ampliación, mientras que CUP y Comuns piden que no se lleve a cabo. Ahora bien, ERC continúa en contra, pero desde una posición mucho más ligada a la gestión del aeropuerto y no tanto al conflicto con el medio ambiente como los otros partidos políticos mencionados. El cambio más notorio, sin embargo, se lo lleva Junts. La formación impulsó esta ampliación en 2021, pero este año prioriza primero cambiar la operativa de las pistas actuales y solo contempla la ampliación física como segunda opción.
En definitiva, la ampliación del Aeroport del Prat no se prevé antes de 2031, y hay quien cuestiona si llegará a ejecutarse. El proyecto no cuenta con un consenso claro, ni en el ámbito político ni en el social: mientras algunos sectores lo defienden como una vía para impulsar la economía catalana y reforzar el posicionamiento de Barcelona en el ámbito internacional, otros oponen las implicaciones medioambientales y territoriales que comportaría. Su desenlace dependerá, pues, de cómo se acaben equilibrando —o no— estos intereses contrapuestos.
