Levantarse por la mañana y tomarse una taza de café. Un gesto cotidiano que, sin embargo, no sería posible sin una infraestructura clave: el Puerto de Barcelona, por donde se calcula que pasa el 80% del café que entra en todo el Estado. De hecho, de las más de 300.000 toneladas de café que llegan anualmente a España —procedentes de grandes países productores como Brasil, Vietnam o Colombia—, más de 210.000 son gestionadas por la Barcelona International Terminal (BIT), joint venture de la multinacional suiza SGS y el grupo catalán Empreses Masiques. En 2027, esta terminal alcanzará una nueva dimensión, con unas nuevas y modernas instalaciones en el Puerto de Barcelona.
Las nuevas instalaciones de la terminal BIT responden a la ampliación de la empresa agroindustrial Elian, filial de la norteamericana Viserion. Con una inversión de más de 200 millones de euros para ampliar su planta de proteína vegetal en el Puerto de Barcelona, que se instalará en el muelle Álvarez de la Campa. Este era el espacio que, hasta ahora, ocupaba la terminal BIT, motivo por el que esta terminal de café deberá trasladarse a un nuevo emplazamiento. Sin embargo, el traslado también servirá "para modernizar, automatizar y optimizar procesos en las nuevas instalaciones", como ha destacado el director de Barcelona International Terminal, Marc Tauste.
Así, la nueva terminal BIT se construirá en el Tramo VI de la Ronda del Puerto, en una parcela de más de 53.000 metros cuadrados, con una concesión de uso por 50 años. La inversión para la construcción de estas nuevas instalaciones se elevará hasta los 30 millones de euros —de los cuales 10 millones serán asumidos por el Puerto de Barcelona y los 20 millones restantes por el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona (CZFB)—. Con un plazo de ejecución de 36 meses, se prevé que la terminal esté operativa a mediados de 2027, y hasta entonces buscarán almacenes temporales dentro de las instalaciones portuarias para mantener su actividad.
Para el delegado especial del Estado en el Consorcio de la Zona Franca de Barcelona, Pere Navarro, se trata de un "proyecto de futuro que ejemplifica la importancia de la colaboración público-privada para generar oportunidades para las personas y el territorio". También es el resultado de un largo proceso de colaboración entre todas las partes implicadas —Puerto, CZFB y BIT— que debe permitir "ordenar mejor el territorio y facilitar que cada actividad disponga de las condiciones adecuadas para crecer y ser competitiva", según ha subrayado el presidente del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell.
Una historia de éxito
Las nuevas instalaciones abren un nuevo capítulo de una historia de éxito, la del café y el Puerto de Barcelona, que se inició hace casi cuatro décadas. En 1987, la multinacional suiza y el grupo Masiques inauguraron la terminal de café BIT, desde donde comenzaron a importar café verde —es decir, café en grano, sin tostar— para distribuirlo por toda España, pero también a países europeos e incluso por todo el mundo.
Cuatro décadas más tarde, ha logrado consolidarse como la terminal especializada en café "más grande del sur de Europa", pero ahora quiere dar un paso más y convertirse también en "la más moderna", como ha señalado José Miguel Masiques, CEO del grupo Masiques. Todo, con el objetivo de convertirse en referente en un mercado —el del café— que, según datos de la Organización Internacional del Café (ICO), genera unos 400.000 millones de dólares anuales, equivalentes al 1,6% del PIB mundial, sumando todos los agentes implicados: desde su producción, logística y distribución.
"El café ya es hoy la segunda bebida más consumida del mundo, después del agua, y también es la segunda commodity, después del petróleo, en volumen de negocio en todo el mundo", ha recordado Masiques, que forma parte de la segunda generación al frente de la empresa familiar. Y en este mercado, Barcelona quiere jugar un papel esencial: aunque los principales productores de café se encuentran fuera de Europa —con Brasil, Vietnam, Indonesia o Colombia como grandes productores y exportadores de café—, la capital catalana tiene el objetivo de reforzar su liderazgo como puerta de entrada de estos granos de café para su posterior distribución al resto de Europa.
La nueva terminal BIT también contará con unas instalaciones modernizadas que les permitirán aumentar su capacidad para llevar a cabo estos procesos previos al consumo. "No queremos ser tostadores de café, pero sí tener la capacidad de realizar procesos de valor añadido, como la limpieza o la mezcla", ha argumentado Masiques. En concreto, se construirán dos naves, oficinas y servicios, así como sistemas de control de temperatura y humedad e instalaciones de energías renovables.
Aunque con las nuevas instalaciones la terminal reducirá su superficie —de los 62.000 metros cuadrados de los que disponían en el muelle Álvarez de la Campa a los 53.000 metros en el Tramo VI de la Ronda del Puerto—, mantendrá su capacidad de almacenamiento y distribución: recibiendo directamente más de 175.000 toneladas y gestionando hasta más de 210.000 toneladas anualmente. Asimismo, también se mantendrá el centenar de trabajadores, aunque se mejorará la eficiencia, seguridad y agilidad de los procesos gracias al despliegue tecnológico.