Gaudí dibujó las torres centrales de la Sagrada Familia hace más de un siglo, pero entonces sabía que no podían construirse con las técnicas constructivas del momento. “Gaudí planteó un proyecto para el futuro”, confiando en que las generaciones que estaban por venir podrían aportar nuevas tecnologías para resolver los retos constructivos que planteaba su obra más colosal, como le gusta recordar a Jordi Faulí, el arquitecto director de la basílica.
“Entonces, Gaudí pensó en incorporar pisos dentro de las torres para aguantar la estructura, pero cuando llegó el momento de empezar a construir las seis centrales, nos preguntamos si había la posibilidad de eliminar los pisos, recuperando la función estructural de la piedra”, ha relatado Faulí ante un público distinto del habitual, incluida una treintena de periodistas internacionales llegados de todo el mundo ante la promesa de descubrir uno de los secretos que han hecho posible la construcción del templo más alto del mundo.
Ese secreto es imperceptible a la vista, pero indispensable para dar forma al sistema constructivo que permitiría alzar las torres sin pisos: la piedra tesada, que combina piedra y acero para crear estructuras más ligeras y resistentes. Pero no basta con piedra y acero: algo debe unirlos para que las dos piezas se fusionen y se comporten como un todo. Y ahí es donde se revela el secreto guardado por el templo durante diez años: el responsable de unir las grandes piedras de las torres ha sido Loctite. Sí, el adhesivo de Henkel presente en muchos hogares, como aquel que muchos utilizan para reparar el asa de una taza rota o un zapato deslenguado.
Pero no es un Loctite cualquiera: es concretamente el Loctite EA 9497, que Henkel presenta como un adhesivo de altas prestaciones. Cuando la Sagrada Familia se dirigió en 2015 a la compañía alemana, a través de su sede en Catalunya, para explorar materiales para unir la piedra al acero para los paneles de la torres, Henkel identificó este adhesivo como su candidato ideal, pero eso no era suficiente. Arrancó entonces un proceso de pruebas que se alargó ocho meses, como rememora Begoña Cantera, ingeniera jefe del proyecto desde Henkel.
“La complejidad del proyecto fue muy alta”, con ensayos y pruebas incluso de laboratorios externos, para garantizar que era el adhesivo ideal para la basílica: “La construcción con paneles ha sido posible porque se encontró este adhesivo que permite que trabajen conjuntamente la piedra y el acero”, ha destacado Faulí, en un acto junto al director general de la Junta Constructora de la Sagrada Família, Xavier Martínez.
Así, a través de pruebas y ensayos, se estableció no solo el uso del adhesivo para montar las torres a base de paneles, sino también el proceso para ensamblarlos: la inyección de las piedras y el proceso de curado, durante el que se mantiene en condiciones térmicas estables, se realizaron en la cantera, y luego los módulos se trajeron hasta el templo listos para ser colocados unos sobre los otros para escalar cielo arriba.
“Una vez curado, el adhesivo es inerte, y queda ahí para siempre, todo se convierte en uno, como una estructura modular”, ha puntualizado el presidente de Henkel en España y Portugal, Adrian Orbea, que ha descartado concretar detalles económicos del proyecto. ¿El resultado de todo ello? Seis torres con 24 toneladas de Loctite para unir sus 826 paneles y más de 2.100 elementos de piedra. De media, se han utilizado 30 kilos de adhesivo por panel.
El sistema no solo ha permitido ahorrar parte del peso de la estructura, sino, sobre todo, acelerar notablemente el ritmo de la construcción de las seis torres centrales: “Se ha podido acelerar porque no se ha ido piso por piso, sino panel a panel. Ha reducido el tiempo de construcción en 40 o 50 años”, ha subrayado Cantera. Todo ello, con una solución constructiva capaz de soportar grandes cargas de magnitudes difíciles de imaginar, que pueden ilustrarse con ejemplos como el peso de 100.000 personas o 2.400 coches en un solo metro cuadrado. “O 1.600 elefantes, que ilustran bien la robustez de este sistema”, ha añadido.
Ahora, este sistema previsiblemente será el que sirva para levantar las torres de la fachada de la Glòria, imprescindible para dar el templo por terminado. “La visita del Papa ha sido un paso más hacia la finalización”, ha destacado Martínez una semana después de que León XIV bendijera la Torre de Jesús y encendiera la Sagrada Familia con un espectáculo de luces, drones y pirotecnia. “Ha tenido una repercusión global más allá de lo que esperábamos”, ha asegurado Martínez.
Ahora, la basílica continúa su camino hacia su culminación, buscando técnicas actuales para un sueño que Gaudí dibujó el siglo pasado pensando en el futuro. Entonces no hubiera sospechado que su construcción quedaría adherida al proyecto que justo entonces estaba lanzando en Alemania el empresario Fritz Henkel ---nacido solo cuatro años antes que Gaudí---, como dos contemporáneos llamados a dejar un legado que se hibrida en una basílica ahora convertida en icono.
