EL BAR DEL POST

Toni Rodríguez Piris: La lenta forja de un escritor

Toni Rodríguez
Toni Rodríguez

12 de octubre de 2025 a las 21:33h

Sonríe, acodado a la barra con un café americano humeante, dejándose transportar por las pocas conversaciones que capta entre el paisanaje mañanero del Bar. “Soy un poco cotilla y me gusta escuchar a la gente”, reconoce quien, fácilmente, innato conversador, sabría integrarse en cualquier de esas pláticas. “Y si derivan hacia los libros, mejor”.

Lector empedernido desde la más tierna edad, Toni Rodríguez Piris fue un niño atípico, más absorto por la lectura de libros que por otros estímulos propios de su generación como la tele, el cine o el cómic. Bucear en los relatos escritos, negro sobre blanco, página tras página, escrutando el mundo de algunos de sus héroes como Juan Rulfo o César Aira, lo ha hecho y lo hace inmensamente feliz. Y la consecuencia de todo este ardor lector ha sido la forja, paulatina, tomándose el tiempo que fuera necesario, de su yo escritor.

“Empecé a escribir relatos a los dieciséis años y, ya en la universidad, arranqué con una novela que quedó sin terminar. La verdad es que tengo un montón de textos así, que empecé, pero no vi que fueran a ningún lugar y, por tanto, se quedaron a medias”, explica.

Durante una larga temporada, arrinconó la ficción. Estudió comunicación y periodismo y, a los veintisiete, fundó una agencia de comunicación. “Aquel salto al vacío no salió mal, el proyecto aguantó ocho años”, pero en esa época Toni se dio cuenta de que no hacía otra cosa que trabajar. “Mi vida era la agencia y me dije que aquello no podía ser, que debía hacer otras cosas”. Se puso a estudiar. Lo primero, inglés. “Al principio me daba una pereza espantosa, pero le fui cogiendo el gusto y ahora siempre estoy estudiando alguna cosa”. Cuando cerró la agencia, harto de la vida de empresario, fue feliz. “Recuperé la voracidad lectora de antaño”, rememora. Y, ahora sí, al escritor que tenía dentro no había quién lo fuera a parar.

El juego de buscar muertos

El origen de su recién publicada novela de debut, Aproximadament dos kilos i mig (Univers), se halla en un viaje que Toni Rodríguez Piris hizo en 2017 con una expareja a Montpellier. “Allí descubrí que había muerto Johnny Hallyday, al que yo no conocía, pero que enseguida supe que era la gran estrella del rock and roll francés”. Años después, en 2021, empezó un relato sobre eso. Una pareja que viaja a Francia y se obsesiona con la figura del rockero recién difunto. Sólo que, a diferencia de tantos relatos pretéritos, este sí iba a tener continuidad.

“Siempre me han obsesionado la muerte y el paso del tiempo, además de las relaciones y secretos de pareja, así que era obvio que mi primer libro tuviese que tener estos ingredientes, unidos a mi gusto por el viaje, pues todos los lugares que se describen en sus páginas los he visitado en algún momento u otro de mi vida”, explica.

Toni Rodríguez Piris acaba de publicar su novela de debut, 'Aproximadament dos kilos i mig'.

La novela pivota, así, alrededor de un encuentro dimensional en un aeropuerto, donde parejas de distintas generaciones viajan y se obsesionan con muertos ilustres. Hallyday, por supuesto, y también Umberto Eco; el que fuera visionario presidente de Nintendo, Hiroshi Yamauchi; el urbanista Joan Antoni Solans o la influencer india Anjali Ryot, muerta en un tiroteo en México. “Escribir este libro se ha acabado convirtiendo, para mí, en un juego de buscar muertos en función de cada pareja protagonista”.

Ha sido un proceso lento que ha durado cerca de cuatro años, “con muchas reescrituras y mucho movimiento de estructura”. Ha valido la pena, pues el volumen se ha alzado con el premio Roc Boronat 2025. Y ahora, mientras combina su labor como director de comunicación del Pere Clavé Grup, dedicado a la economía social para personas con discapacidad intelectual, el escritor anticipa que está trabajando en una autoficción narrada en primera persona, “donde no me amparo en personajes ficticios y me expongo mucho más”. Sorbe algo de café y añade, entre risas: "¿Dónde acabará? ¿Lo terminaré? Quién sabe".

La primera novela de Rodríguez Piris ha requerido un proceso lento de unos cuatro años.

Sin rumbo por la ciudad

Hasta los veintiocho, el parroquiano vivió en Cerdanyola, “pero siempre con las ganas de venir a Barcelona, donde llevo ya once años y donde siento que estoy en mi sitio”. Enamorado del Mercat de Sant Antoni, de las librerías de segunda mano ---“ah, la Canuda”, añora---, de espacios como el Arc de Triomf o la Ciutadella, “¡y por supuesto del Barça, que soy muy culé!”, le gusta salir a pasear por las calles de la ciudad sin rumbo ni otro motivo que el placer de recorrer a pie las aceras de la urbe amada. “Más que los turistas, a los que no odio, sí me molesta mucho el calor húmedo. ¡Detesto sudar y el verano de Barcelona es lo peor! Y más, cuando ves las calles tan sucias… Es una lástima”, lamenta.

--- Lo que está como los chorros del oro es nuestra cocina, en la que te podemos preparar algún almuerzo, si te apetece.

Toni Rodríguez Piris mira a su alrededor. Todavía es muy pronto, pero él viene del gimnasio y tiene hambre. Pediría algo de repostería, pero se cuida mucho y prefiere reprimirse. Tras meditarlo unos segundos, ante la perspectiva de no perder un buen desayuno y, sobre todo, de continuar con la conversación, se decide.

--- ¡Que sea un bocadillo de tortilla!

--- ¡Marchando!