En un diálogo con el periodista Jofre Llombart, Garcia-Milà ofreció una conversación dinámica pero reflexiva, firme pero llena de matices, sobre liderazgo, universidad, política pública, inmigración y futuro económico.
La sesión arrancó con una mirada personal. Si tuviera que elegir un momento clave de su trayectoria, dijo sin dudarlo, sería el doctorado en la Universitat de Minnesota. No solo por la excelencia académica —con tres premios Nobel en el departamento de macroeconomía, incluido su director de tesis—, sino por el atrevimiento que supuso marcharse a Estados Unidos en un momento en que no era tan habitual. “Tuve la suerte de aterrizar en un lugar donde se creaba la macroeconomía moderna”, recordó, reivindicando aquel paso como fundacional, tanto profesional como personalmente.
Minnesota también sirvió para abordar la actualidad norteamericana. Ante los recientes episodios de tensión en torno a las políticas migratorias, Garcia-Milà confesó sentir “tristeza y orgullo”: tristeza por los hechos, pero orgullo por la respuesta cívica de un estado que siempre ha considerado abierto y progresista.
Para Garcia-Milà un líder es “una persona que sabe sacar lo mejor de todo el equipo”
Crear desde cero: la UPF y el valor de la igualdad
Otro de los momentos clave de su carrera fue la participación en la creación de la Universitat Pompeu Fabra. “Es difícil imaginar que puedes participar en el proyecto de crear una universidad desde cero”, explicó. Aquella etapa —en la que fue ejerciendo progresivamente como decana, vicerrectora y directora de departamento— la define como una de las grandes oportunidades de su vida.
Sobre el liderazgo universitario, subrayó una diferencia esencial respecto a otros entornos: la jerarquía es menos rígida y la autoridad no se da por descontada. “Tienes que ganarte la complicidad de tus compañeros”, dijo, defendiendo un modelo basado en el convencimiento y el respeto mutuo.

Este espíritu colaborativo también explica, según ella, el éxito de la Barcelona School of Economics. La clave fue aglutinar centros y universidades que ya eran potentes, pero que por separado tenían menor proyección internacional. Hoy, la BSE se sitúa entre las primeras de Europa y del mundo en investigación económica, un hito “inusual” que atribuye a la suma de excelencias.
Liderazgo: sacar lo mejor de los demás
Pero yendo a la raíz del evento (True Leaders), para Garcia-Milà un líder es “una persona que sabe sacar lo mejor de todo el equipo”, es decir, reforzar fortalezas, ayudar a superar debilidades y construir un objetivo compartido. Rechazó lecturas esencialistas sobre el liderazgo femenino, aunque reconoció que, en promedio, las mujeres pueden tender más a escuchar. Al fin y al cabo, “el liderazgo es personal”, resumió. 
Precisamente como referente de liderazgo, Garcia-Milà escogió otro apellido compuesto, Andreu Mas-Colell, de quien destacó la combinación de excelencia académica y compromiso con el país. Un modelo de generosidad intelectual que, según ella, ha sido decisivo en la transformación del sistema de investigación catalán.
“Europa tiene que encontrar el equilibrio entre regulación y competitividad”
Europa, infraestructuras y fiscalidad: diagnósticos sin estridencias
En el terreno geopolítico, Garcia-Milà fue contundente: a Europa le falta liderazgo. El diagnóstico está hecho, los informes existen, pero no hay figuras capaces de impulsar los cambios con decisión. Sin renunciar a los valores democráticos y del estado del bienestar, “Europa debe encontrar el equilibrio entre regulación y competitividad” si quiere mantener peso global.

En clave catalana, abordó la crisis de infraestructuras con una mirada a largo plazo. Rodalies y autopistas son, a su juicio, el resultado de años de falta de inversión y mantenimiento. La solución no es inmediata, pero pasa por una planificación sostenida y recursos. También defendió una revisión serena del modelo fiscal: más que preguntarse si se pagan demasiados impuestos, hay que analizar si la estructura impositiva es la más adecuada para generar prosperidad.
Insistió especialmente en el desajuste del modelo de financiación autonómica y, sin citarlas literalmente, aludió a las balanzas fiscales, es decir, aquello de más que los catalanes pagan en impuestos y que no retorna a Cataluña, como también le ocurre, enumeró, al País Valencià o Murcia. Con todo, sobre el nuevo modelo actualmente propuesto por el gobierno español, “aunque no sea perfecto, es mejor que el actual”, apuntó.
Crecimiento sin enriquecimiento
Uno de los momentos más relevantes llegó al analizar la paradoja actual: crecimiento del PIB, pero malestar social creciente. La explicación es clara: el PIB total aumenta, pero también lo hace la población. El PIB per cápita, en cambio, apenas crece. “Tenemos un crecimiento extensivo, no intensivo”, advirtió. Sin un salto en productividad y valor añadido, no habrá salarios más altos ni capacidad real de acceso a la vivienda.
"Para Garcia-Milà hace falta una política migratoria estructurada, no reactiva”
Aquí conectó con el documento sobre la inmigración que el Cercle publicó apenas unas horas antes del evento. La tesis tanto de la entidad como de la propia Garcia-Milà es que hace falta una política migratoria estructurada, no reactiva. La regularización era necesaria, pero debería haber ido acompañada de un modelo claro de futuro. El Cercle reclama un pacto de Estado que despolitice el debate y lo aleje de los extremos.

Política, prestigio e influencia
En el turno de preguntas, emergió una inquietud compartida: el desprestigio de la política y la dificultad de atraer talento. Garcia-Milà admitió que es un problema grave y que “no es bueno para nadie”. Desde el Cercle, su apuesta es influir con rigor y evidencia, manteniendo diálogo con gobiernos y oposiciones. La reciente petición de reunión de un ministerio a raíz del documento sobre inmigración es, según admitió, un pequeño indicador de que esta vía puede dar frutos.
También se abordó el reto de hacer la economía más comprensible y el impacto de la inteligencia artificial. Sin dramatismos, defendió que las revoluciones tecnológicas siempre generan miedo, pero también progreso. La clave será formar ciudadanos críticos y capaces de utilizar las herramientas, no de ser utilizados por ellas.

Rigor, moderación y mirada larga
A lo largo de toda la conversación, Teresa Garcia-Milà mantuvo un tono coherente con su trayectoria: moderación, profundidad analítica y voluntad de construir puentes. Lejos de los titulares fáciles, defendió la reflexión pausada en un tiempo acelerado y polarizado.
En un momento de ruido político e incertidumbre económica, el mensaje que sobrevoló el acto fue claro: el verdadero liderazgo no es el que grita más fuerte, sino el que piensa mejor y trabaja para que las decisiones colectivas estén fundamentadas en conocimiento, responsabilidad y sentido de país.
