Los libros de autoayuda, las terapias alternativas y la medicina holística siempre pivotan sobre la misma frase: "La respuesta se encuentra en tu interior". Cientos de veces hemos escuchado cómo el cuerpo del ser humano tiene todas las respuestas a nuestros problemas. Más allá de la visión espiritual y energética de la cuestión, la realidad es que la ciencia cada vez se aproxima más a esta necesidad de mirar al interior. No hablo de dietas sanas, ni de ejercicio diario. Las últimas terapias van más allá, buscan las células, el material genético e incluso los tejidos; respuestas que se encuentran dentro del ser humano y que en muchos casos han probado ser la clave para empezar a crear medicamentos para enfermedades incurables. Esta es precisamente la clase de investigación que hay detrás del sector de terapias avanzadas, considerados todos aquellos medicamentos de uso humano innovadores basados en genes, células o tejidos que tratan enfermedades complejas o sin cura.
Hasta hace poco, las terapias avanzadas sonaban a ciencia ficción. De hecho, los investigadores se limitaban a pasar horas en un laboratorio, encontrando y probando las curas de diversas enfermedades, pero sin rédito ni capacidad de llevarlo a cabo. Ahora bien, desde que la innovación se coló en el sector de la salud mundial, muchas de las terapias avanzadas han encontrado un camino por donde llegar al público final. Kimberley Barnes, presidenta de Phacilitate, una empresa inglesa que trabaja en el sector de las terapias avanzadas, explica a The New Barcelona Post que "el sector ha pasado en pocos años de ser un ámbito principalmente científico a convertirse en una industria comercial en rápido crecimiento". En otras palabras, la compañía de Barnes se dedica a hacer conexiones entre laboratorios y científicos y empresas que quieran comercializar los resultados, por lo tanto, la empresa que dirige ha podido ver de cerca cómo un sector que tenía mucho que decir y poco espacio ha llegado a la cúspide de la salud en muchos países.
Para ser más específicos, las terapias avanzadas generan actualmente un volumen de negocio en Europa de unos 8.800 millones de dólares (aproximadamente 8.100 millones de euros). Hay más de un centenar de estas terapias aprobadas para empezar a comercializar y se espera que esta cifra aumente con una veintena o treintena más en 2030. Fuera de los países europeos, sin embargo, también tiene mucho atractivo. En concreto, se estima que el volumen de negocio mundial es de unos 64.000 millones de dólares (unos 55.000 millones de euros) y que si el crecimiento es sostenido, se podría llegar a los 200.000 millones de dólares (172.000 millones de euros) en 2034.
Las terapias avanzadas generan un volumen de negocio en Europa de unos 8.100 millones de euros
A pesar de que las terapias avanzadas son el principal motor para conseguir las curas a enfermedades complicadas o sin cura, no siempre pueden llegar a buen puerto. Hay diversas cuestiones que provocan que toda esta investigación no salga del laboratorio. La primera que pone sobre la mesa Barnes es la llegada de los medicamentos al público final. Según menciona la experta, los tratamientos tienen costes muy elevados, especialmente porque a menudo son personalizados y se dirigen a enfermedades raras, cosa que dificulta su reembolso. Además, el sector tiene que encontrar la manera de pasar de tratar grupos pequeños de pacientes a producir terapias a gran escala, para lo cual hay que transformar los modelos de negocio y los procesos de fabricación. En este sentido, Barnes reconoce que la automatización, la IA y las nuevas tecnologías pueden ayudar a reducir costes y aumentar la eficiencia: "La cura por la producción a gran escala es la innovación", mantiene la experta.
Por otro lado, uno de los problemas de Europa es la burocracia y la regulación. Para Barnes, el continente está perdiendo terreno ante China, donde los procesos para llegar a los ensayos clínicos son más cortos, como también lo es la espera para que un medicamento sea aprobado. Según la experta, Europa tiene una ciencia muy fuerte, pero la fragmentación reguladora entre países es un obstáculo importante. Paralelamente, Barnes también menciona que la estrategia de comercialización de China o incluso de Estados Unidos es mucho más sólida que la europea y, por lo tanto, hay partes del discurso que no llegan a los posibles inversores. "Necesitamos una estructura mucho más firme", remata Barnes.
Barcelona, capital de los eventos de salud
Catalunya no es excepción de este crecimiento y, aún más, Barcelona es un polo indiscutible de las terapias avanzadas. El mismo hospital Clínic ponía de relieve sus investigaciones sobre la materia, en concreto sobre terapias CAR-T para el cáncer, que ya están aprobadas por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) como medicamentos de terapia avanzada de fabricación no industrial. Y no solo en el sector salud, Barcelona también ha probado ser un gran hub tecnológico, capaz de mantener y hacer crecer empresas revolucionarias e innovadoras. Estas grandes cualidades sumadas son las que Barnes considera que "hacen de Barcelona un gran espacio de conexión entre personas y la creación de contactos de negocio", lo cual la convierten en el escenario ideal para el congreso Advanced Therapies Europe, organizado por la misma empresa Phacilitate y con el claro objetivo de continuar conectando investigadores con posibles comercializadores.
Este año, este evento comenzará este lunes 7 de septiembre y se alargará hasta el 9 del mismo mes. Por segundo año consecutivo se hará en la capital catalana, ya que Barnes considera que es "un hub europeo creciente en terapias celulares y génicas" y añade que han decidido volver "porque hay un ecosistema de compañías, universidades, hospitales y organismos vinculados al sector". En cuanto al evento, la presidenta de Phacilitate afirma que "tiene que ser un espacio donde se tengan las conversaciones reales". En este sentido, recuerda que el objetivo del evento es abordar de manera abierta los principales retos europeos —regulación, inversión, fabricación y comercialización— y buscar fórmulas para mantener Europa competitiva a escala global. En definitiva, reforzar los vínculos entre países que han hecho posible que un centenar de patentes hayan sido aprobadas en ámbito europeo desde una de las ciudades mejor posicionadas del sector: Barcelona.
