Los guilty pleasures (placeres culposos) se suelen relacionar con aquellos pequeños caprichos que decidimos darnos en forma de comida poco saludable, desde una barrita de chocolate hasta una pizza. Jaume Betrian, Juan Umbert y Adrià Colominas quieren darle la vuelta a ese concepto, haciendo que el placer deje de relacionarse siempre con un producto insano o que hace sentir culpable. Lo hacen con PLESH, la startup de snacks de chocolate sin azúcares añadidos fundada por estos emprendedores en abril de este mismo año.
“Cuando pensamos en premiarnos, siempre lo asociamos a productos que son más de un 50% puro azúcar y que, por lo tanto, no representan ni mucho menos un premio para nuestro cuerpo”, lamenta Jaume Betrian. Por este motivo, sus fundadores se propusieron crear un producto que fuera “igual de placentero y sabroso pero sin que provocara ese pico glucémico insano para nuestro organismo”.
Así, decidieron dedicar más de un año a la investigación de una nueva receta que consiguiera eliminar el azúcar añadido de la ecuación y, a la vez, sedujera al paladar emulando los sabores de esas barritas y snacks que se disfrutan desde niño. La receta, diseñada por Lluc Dalmau —reconocido por su labor en alta pastelería—, se basa en una mezcla de fibras vegetales que sustituyen al azúcar y aportan un 20% más de fibras prebióticas y entre un 10% y un 18% de proteína.
“Con esta receta conseguimos engañar al cerebro, generando sustancias como las dopaminas o las serotoninas relacionadas con la felicidad, pero sin que estas hayan sido generadas por una gran cantidad de azúcar en nuestro cuerpo”, defiende Betrian. Así, a través de una receta propia y procesos de elaboración también propios consiguen cristalizar estas fibras vegetales para simular la textura crujiente del azúcar y generar un caramelo saludable.
“No solo conseguimos que el cuerpo genere las mismas sensaciones que con el azúcar sino que, además, hacemos que no deba metabolizar esa gran cantidad de azúcar que en exceso se asocia a enfermedades cardiovasculares u obesidad”, añade Betrian. Asimismo, y pese a que el objetivo principal siempre es el sabor y la textura, al estar fabricados con fibras vegetales, también representan una buena opción para los celíacos, los intolerantes a la lactosa o los vegetarianos, e incluso para los diabéticos que no pueden ingerir alimentos que generen un pico alto de glucosa en el cuerpo.
Por todo ello, Betrian defiende que la innovación se encuentra intrínseca en el ADN de PLESH. Además de su disruptiva receta, también se sirven de tecnología punta, usando, por ejemplo, la impresión 3D para dotar a sus barritas de una forma personalizada y única en el mercado. Sin embargo, pese a su novedosa receta, los fundadores no querían quedar relegados a alta pastelería y han decidido apostar por precios competitivos para poder llegar al público general, desde niños a adultos.
Todo, sin olvidarse de una producción local (en tres fábricas catalanas) y con productos de proximidad: almendras Largueta de agricultores de La Franja y sal extraída de las minas de Cardona. Asimismo, el producto se produce en dos fábricas catalanas, aunque el objetivo pasaría porque, en un futuro todavía lejano, pudieran disponer de su propia fábrica.
De momento, han lanzado al mercado cuatro productos en dos formatos diferentes —elegidos por ser los formatos mayoritarios y que más venden entre los snacks—: las grajeas (pequeñas gemas de almendra con chocolate negro y sal marina, y con chocolate con leche y caramelo salado); y las barritas (chocolate negro con almendra y chocolate con leche con caramelo).
En un futuro, y en línea con el espíritu innovador de la compañía, no descartan explorar nuevos formatos como las tabletas de chocolate o los barquillos. Asimismo, también desean seguir mejorando su receta, con la idea de poder eliminar, por ejemplo, el polialcohol que ahora incorpora su chocolate como edulcorante. El objetivo sería no depender de este chocolate comprado a un tercero, sino tener capacidad para producir directamente su mezcla y receta a partir de cacao importado para ofrecer un producto todavía más saludable pero sin elevar sus precios.
Estos snacks ya se pueden adquirir tanto de forma online, en la plataforma de la compañía, como en todos los supermercados Esclat del grupo Bonpreu en Catalunya y las tiendas Cal Fruitós, así como en los aeropuertos y estaciones de tren de Barcelona, Madrid y Alicante de la mano de Areas. Sin embargo, Betrian enfatiza que estos puntos de distribución son solo el inicio de un largo recorrido, y asegura que ya están en negociaciones muy avanzadas con otras cadenas de distribución para crecer primero en Catalunya y dar el salto al mercado nacional entre finales de este año y principios del siguiente.
Para hacerlo, desde PLESH también esperan poder cerrar otra ronda de financiación entre este último trimestre de 2025 e inicios de 2026. Lo harán después de captar un millón de euros a finales de 2024 en su primera ronda, en la que participaron desde fondos de venture capital como Denium o BStartup de Banco Sabadell, emprendedores de compañías como Incapto, Matcha & Co o Grupo Confitería, e incluso reconocidas personalidades como los deportistas Marc Gasol, Rudy Fernández y Gerard Piqué.
El éxito de esta ronda se explica no solo por la novedad del producto, sino también por la consolidada trayectoria de sus tres fundadores, con Jaume Betrian habiendo fundado y dirigido Ofertia hasta su exitosa compra, y Juan Manuel Umbert Rosselló y Adrià Colominas siendo los fundadores de Makeat, el estudio de innovación, diseño y desarrollo de producto enfocado al sector gastronómico.
Pero sus fundadores no parecen dispuestos a quedarse aquí y contemplan diversos planes ambiciosos, como su expansión internacional, a países como Reino Unido, Francia u Holanda, a partir del último trimestre de 2026. De momento, la startup prevé cerrar su primer año de actividad, después que el producto fuera lanzado en abril, con una facturación en torno al millón de euros.
