En los bolsillos no están. Hunde las manos para intentar calmar el frío ártico que ha llegado esta semana. No se tiene que pelear con nadie para sentarse tranquila, tiene casi toda la playa para ella. Solo se le acerca una gaviota, que queda decepcionada cuando ve que no está ingiriendo ningún tipo de comida que pueda robar. Ve como se concentra en un montículo de arena cercano y empieza a hurgar. Rasca y rasca con las patas, pero no saca nada. Hasta que lo consigue. Primero sale un trozo de tela negro, como de lana. Hasta que un picoteo ágil lo arranca completamente. Sus guantes. Cuando intenta ir a recuperarlos, la gaviota ya se le ha escapado.
INFORMACIÓN
Ilustración: Ana de Lima
Texto: Cristina Martín Valbuena
Título: Saludo al sol
Contacto: ananunezdelima@gmail.
