Respira

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28 de diciembre de 2025 a las 22:55h

Son las 6 a.m., suena el despertador. Llueve, hace frío, no he dormido nada. Y me digo a mí misma: has estado aquí antes, y sabes que esto también pasará. Ese insomnio que te condicionará todo el día y que te hará consciente de que la vida es levantarse y caer, y que, de vez en cuando, el universo te lo recuerda para que no te duermas.

Sal a correr. No dejes que este bucle se apodere de ti. Y tengo este diálogo interno, que me conduce de una forma autómata, a la calle vacía, negra y fría. Mi cuerpo adopta una coreografía aprendida, que se basa en un pie, después otro, los brazos balanceándose contrarios a las piernas y, lo más importante; respirar.

Respirar es lo que nos mantiene vivos, lo que hace que nuestro organismo funcione. Y el secreto de correr, es respirar. Hasta que no encuentras la respiración que te ayuda a mantener un ritmo constante para dejar de pensar en el esfuerzo y empezar a dejarte llevar por esa sensación de fluir y de ser consciente de cada segundo, pueden pasar muchos minutos.

Exhalaba e inhalaba y veía otras corredoras ---pocas--- que estaban compartiendo charcos y madrugada conmigo. Nos cruzamos una sonrisa cómplice y un “buenos días”, y eso, nos hacía pertenecer a ese mismo grupo. El grupo de los que madrugan y, aunque las condiciones sean adversas, salen a buscar su respiración. Y es desde esa respiración, que sienten la vida, y toman consciencia de lo que está aconteciendo: lo bueno y lo malo.

El señor que abre la cafetería, los empleados de limpieza que barren la calle, el coche de la Urbana que hace la última ronda antes del cambio de turno, los que vuelven de fiesta que están esperando que salga el sol, los que viven en la calle y los que salen de la guardia del hospital. Y en esa conexión tan directa con el presente, he conectado con Barcelona. Me he sentido parte de esta ciudad, parte del paisaje que le da ese pulso tan necesario, tan vivo, tan resiliente.

Y he sentido que respirar es la base de todo. Que respirar es un verbo y una forma consciente de estar en el mundo. Que los problemas se respiran. La vida se respira. Las decisiones se respiran. Las empresas se respiran. El amor se respira. La tristeza se respira. La euforia se respira. El silencio se respira. Barcelona se respira. Y necesitamos respirarla: inhalarla y exhalarla de todos los buenos propósitos que le deseamos para este nuevo año. Barcelona, respira 2026.

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