PASAJES DE BARCELONA

Ondulaciones y prodigios dispares en la Barcelona de Mendoza

Callejón de la Ribera por Anna Badia
Callejón de la Ribera por Anna Badia

Durante la Semana de la Literatura, recorremos rincones de algunas de las novelas más destacadas que han marcado y siguen marcando la Barcelona literaria

04 de diciembre de 2025 a las 00:20h
“El recinto del parque de la Ciudadela había sido rodeado de una empalizada que preservaba las obras de la Exposición de la injerencia de los curiosos. Este cercado, sin embargo, presentaba muchos boquetes; también el trasiego continuo y tumultuario por las puertas de la empalizada, la gente que salía y entraba sin organización ni control de ningún tipo permitían sortear ese obstáculo sin problema. Onofre Bouvila se metió cinco panfletos entre la blusa y el pecho, escondió los demás entre dos lápidas de granito, junto al muro contiguo a la vía férrea, y se coló en el recinto”.

La ciudad de los prodigios, Eduardo Mendoza (1986)

La ciudad de los prodigios de Eduardo Mendoza y las calles a las que llega Onofre Bouvila siguen serpenteando entre rincones, arcadas y olores de toda naturaleza. Los edificios de la Ribera se abomban y ondulan todavía más el laberinto de callejuelas que desemboca ahí donde Bouvila se adentró a la Barcelona clandestina: una Ciutadella que vuelve a estar en obras, rehabilitando precisamente aquellos edificios que el protagonista vio emerger con la Exposición Universal de 1888. Más de uno vive ahora en ese parque que fue epicentro de la transformación de Barcelona. Así lo cuenta Pedro, que se sabe todos los detalles e historias del lugar, desde las innumerables esculturas hasta el avance de las obras, y las narra con un léxico exquisito. Desde su banco y prestando atención, va coleccionando anécdotas de una Ciutadella y una ciudad de prodigios mal repartidos.
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