“De aquí a 50 años no estaremos aquí. ¿Cómo será la movilidad de las próximas décadas?” La pregunta la ha planteado la periodista Raquel Sans al inicio de la primera mesa redonda del acto con el que el RACC ha celebrado este jueves sus 120 años de historia en la Pedrera. Una pregunta que, en realidad, también era una invitación a mirar atrás. Porque imaginar el futuro —como han hecho generaciones del club— siempre implica entender el pasado.
El escenario escogido no era casual. La Pedrera también nació en 1906, el mismo año que el Reial Automòbil Club de Catalunya (RACC). El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, ha destacado esta coincidencia como símbolo de una época en la que la ciudad bullía de ideas y proyectos impulsados por personas que “se adelantaron a los cambios”.
El acto ha reunido a cerca de 200 invitados y a buena parte de la primera línea institucional y económica del país. Han asistido el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el presidente del Parlament, Josep Rull; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; los expresidentes Artur Mas y José Montilla; y el exalcalde Xavier Trias. También representantes destacados del mundo empresarial e institucional, como el presidente de la Cambra de Comerç de Barcelona, Josep Santacreu; el presidente de FemCat, Tatxo Benet; el presidente de Fira de Barcelona, Pau Relat; el director del Servei Català de Trànsit, Ramon Lamiel; y el presidente de Barcelona Global, Ramon Ajenjo.
Mateu: “El Racc es patrimonio colectivo de Catalunya, construido generación tras generación”
De club de automovilistas a comunidad de casi un millón de socios
En su discurso, el presidente del RACC, Josep Mateu, ha definido la entidad como un legado compartido por el país: “Es patrimonio colectivo de Catalunya, construido generación tras generación”.
El club nació en 1906 impulsado por un pequeño grupo de pioneros —entre ellos el pintor Ramon Casas— en una Barcelona que aún se movía con tranvías y carros de caballos y en la que el automóvil despertaba más desconfianza que entusiasmo.
Desde entonces, el RACC ha sido testigo y actor de las grandes transformaciones de la movilidad. “Hemos visto pasar de los carros de caballos a los automóviles populares, de las primeras señales de tráfico... y ahora ya se habla de drones”, ha recordado Mateu.
Lo que comenzó como un club de automovilistas es hoy una organización que ofrece servicios a una comunidad de más de 890.000 socios. “120 años de historia, de compromiso con las personas y con el país”, ha resumido el presidente del RACC.
Movilidad y modelo de ciudad
Una de las ideas que ha planeado durante toda la jornada es que hablar de movilidad es hablar, en realidad, de cómo queremos vivir.“Definir la movilidad es definir el modelo de ciudad que queremos”, ha afirmado Collboni, que ha calificado al RACC como “una pieza imprescindible en la movilidad de Barcelona”, especialmente en un momento de transformación urbana y de infraestructuras como las obras de la futura estación de la Sagrera.La misma idea la ha retomado Xavier Trias durante una de las mesas de debate. Según el exalcalde, la clave para gestionar bien una ciudad es tener claro hacia dónde se quiere ir: “Lo más importante de una ciudad es que quien gobierne tenga claro qué quiere que sea esa ciudad”. En el caso de Barcelona, ha dicho, el objetivo debe ser combinar proyección internacional con calidad de vida.Font: "La planificación de Cerdà deberíamos abrirla hasta Tarragona y Girona"
Y eso pasa, sobre todo, por planificar. “Los retos son planificar bien. Y conjuntamente”, ha remarcado.
La reflexión sobre la planificación también ha aparecido en el ámbito territorial. Ricard Font ha propuesto ampliar la mirada del urbanismo metropolitano más allá de Barcelona: “La planificación de Cerdà deberíamos abrirla hasta Tarragona y Girona”.
Anticiparse a los cambios
El presidente del Parlament, Josep Rull, ha situado el nacimiento del RACC en un momento histórico especialmente intenso. “Se funda en una Catalunya dinámica y ambiciosa, con una revolución industrial en plenitud, una burguesía dispuesta a liderar y una clase trabajadora movilizada”, ha explicado.
Según Rull, el club nació con una vocación clara: “dar institucionalidad y abrazar la modernidad”. Y, en estos 120 años, ha sabido identificar “las palancas que movían el mundo, anticiparse a la modernidad y a la cultura automovilística y motociclista, reflexionar sobre la sostenibilidad y la transición energética”.
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, también ha insistido en esta idea de perspectiva histórica. “Hace 120 años también había tensiones y nerviosismo”, ha recordado. “Pero hubo personas que vieron los riesgos y decidieron actuar, mirar hacia adelante y aprovechar las oportunidades”. Para Illa, el momento actual presenta paralelismos evidentes con aquel inicio del siglo XX. Ante un contexto marcado por nuevas tecnologías e incertidumbres globales, ha defendido la necesidad de gobernar la innovación con una mirada de bien común.
Planificar también la vida de las personas... y el futuro
Si el debate institucional se ha centrado en la planificación de las ciudades, el RACC también ha puesto el acento en la planificación de las necesidades de las personas. El director general de la entidad, Xavier Pérez, ha explicado que el club trabaja para anticiparse a los cambios sociales y demográficos. Las necesidades, ha dicho, no son las mismas a lo largo de la vida ni tampoco lo son según la época.
De ahí iniciativas como el Club 65, pensado para una generación que vive más años y con más autonomía, o la entrada en nuevos ámbitos como los servicios para mascotas. “Hoy hay más perros que niños menores de quince años”, ha apuntado.
Esta mirada hacia el futuro también pasa por imaginar cómo nos moveremos dentro de unas décadas. El RACC ya se prepara para un escenario con vehículos más conectados, autónomos y compartidos. “Creemos en una movilidad más segura, más limpia, más adaptada a las necesidades de las personas y más asequible”, ha resumido Mateu.
La historia del club también está estrechamente vinculada al deporte del motor. Ya en 1908, con la Copa Catalunya, el RACC ha contribuido a “situar nuestro territorio en el mapa deportivo del motor internacional”. Hoy esta tradición continúa con el Circuit de Catalunya y con la formación de nuevas generaciones de pilotos.
Pero la movilidad del futuro —han coincidido los ponentes— será muy diferente de la que vio nacer al club. Más limpia, más compartida, más inteligente y más segura. Un futuro que, si se cumple la trayectoria de estos 120 años, volverá a exigir lo mismo que en aquel 1906: visión, capacidad de anticipación y una buena planificación.
