Pisos y pensiones: dos bombas de relojería

*Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit.

10 de septiembre de 2025 a las 00:11h

Aparquemos por un momento los pisos y las pensiones y empecemos por el esquema de Ponzi, una muestra más de que la ambición (¡y la jeta!) humana no tiene límite. Que no os asuste este nombre tan académico: el esquema o sistema de Ponzi es aquello tan tristemente común que todos conocemos como estafa piramidal. Recordemos el funcionamiento de esta triquiñuela: un "gestor" promete rendimientos muy atractivos por sus inversiones, tan atractivos que terminan siendo irresistibles y mucha gente entra en el juego. El problema es que estos fantásticos rendimientos no se pagan con las inversiones realizadas por el gestor, sino con las aportaciones de nuevos inversores. Así pues, mientras vayan entrando nuevos inversores, no hay problema: los rendimientos prometidos se pagarán con facilidad. Sin embargo, el sistema se desmorona el día que se detiene el flujo de nuevos inversores y se acaban los rendimientos espectaculares.

Aunque ya existían ejemplos previos, allá por los años 20 del siglo pasado el avispado Carlo Ponzi la armó tan gorda que al final fue él quien "institucionalizó" y dio nombre a esta práctica fraudulenta. Supongo que ayudó a que convergieran todos los tópicos: EE.UU., gloriosos años 20, personaje de origen italiano... De los ejemplos previos que os decía los hay reales y los hay ficticios. De los casos reales sorprende el de Baldomera Larra (hija de Mariano José de Larra, el del célebre "¡Vuelva usted mañana!") que prometía retornos del 30%... ¡¡mensuales!! Por lo que respecta a los casos ficticios, una mente tan brillante como la de Charles Dickens ya había expuesto la trama de una estafa piramidal en un par de novelas.

Pues bien, llegados a este punto estamos en condiciones de afirmar que el sistema de pensiones español es un esquema de Ponzi: los rendimientos (pensiones) que cobran los jubilados no provienen de sus inversiones (cuotas de afiliación, autónomos...) sino de las aportaciones que hacen los nuevos inversores (trabajadores). Y el problema se ve agravado por el hecho de que las retribuciones a veces son más altas que las nuevas inversiones (es decir, muchas pensiones son más altas que las aportaciones al sistema vía cuotas). A día de hoy la insostenibilidad del sistema es tan evidente que el “papá Estado” debe cubrirle las vergüenzas año tras año.

Hablemos ahora de la Catalunya de los 10 millones. Por poco que sigáis la prensa, generalista o económica, habréis visto que nos están atacando por tierra, mar y Twitter con la Catalunya de los 10 millones. Qué sarcasmo que se hable de las infraestructuras de la Catalunya de los 10 millones, cuando todavía no tenemos resuelta ya no la de los 8 millones actuales, sino la de 6 millones... En fin, dejémoslo aquí que, en teoría, el post de hoy es para hablar de pisos y pensiones y la relación que hay entre ellos. Lo que me sorprende de la Catalunya de los 10 millones es que casi todo el mundo habla del tema en términos de planificación, dando por hecho que se llegará a esa cifra (allá por el 2050 según las proyecciones demográficas actuales).

Si este horizonte es necesario o no parece que no forma parte del debate. Supongo que es lo que interesa, que discutimos el "cómo" y el "cuándo" pero no el "por qué". Mientras tanto, el paso del tiempo es implacable y este verano hemos sabido que Catalunya ha alcanzado ya los 8,16 millones de habitantes... Si habéis llegado hasta aquí entiendo que habréis atados cabos: el sistema de pensiones hace aguas por todas partes y una manera de maquillar el desbarajuste es crecer en población para poder incorporar al sistema nuevos inversores trabajadores. Cuidado que el crecimiento descontrolado no sólo nos afecta en Catalunya. Fijaos, sino, en qué ha pasado en España en los últimos años: a punto ya de alcanzar los 50 millones de habitantes, según el Instituto Nacional de Estadística, mientras en el 2000 la población era apenas 41 millones.

El crecimiento desbocado de la población (con un incremento del 33% en 25 años) nos ha llevado a un escenario en el que la oferta de vivienda es totalmente insuficiente
Por último, last but not least, los pisos. No me había olvidado de ello. Recordemos que en Catalunya sufrimos un grave problema materia de vivienda. El crecimiento desbocado de la población (con un incremento del 33% en 25 años) nos ha llevado a un escenario en el que la oferta de vivienda es totalmente insuficiente. Hagamos ahora unos números rápidos de cara al futuro: imaginemos una media de 4 personas por piso (aunque la estadística dice que son menos). Esto significa que para alojar a los 2 millones de nuevos catalanes que comportaría llegar a los 10 millones se necesitarían un mínimo de 500.000 nuevos pisos.

Ante esta imponente cifra, la propuesta del Govern de levantar 50.000 nuevos pisos (que ya veremos...) es una aportación totalmente insuficiente. Y más, sabiendo de las dificultades administrativas (y la mala prensa) que sufre el sector privado para desarrollar nuevas viviendas. En resumen, que el equilibrio entre pisos y pensiones es bastante inestable. Tanto que me había planteado titular este artículo "pisos o pensiones". Aun así, una vez releído el post, veo que la cosa podría haber sido un “Ni pisos. Ni pensiones”.

Construcción de viviendas en la Marina del Prat Vermell de Barcelona. © Martí Petit

Epílogo

En los últimos días, hemos visto movimientos en diferentes países de Europa que dan por hecho que lo de las pensiones es totalmente insostenible: Dinamarca avisa de que la jubilación en 2040 será ya a los 70 años; por su parte, Alemania sorprende con una propuesta tan poco ortodoxa como animar a los jóvenes a destinar 10 € mensuales a renta variable; en Francia, Bayrou no ha superado la moción de confianza que se ha visto obligado a presentar después de anunciar un importante programa de recortes que, entre otros, afectaba al modelo actual de pensiones. Veremos si, ahora que otros ya han abierto vía, aquí alguien se atreve a realizar movimientos similares. Sin embargo, soy pesimista sobre la posibilidad de que algún retoque sobre el sistema de pensiones tenga ningún tipo de impacto a corto o medio plazo en el acceso a la vivienda.