El otoño nunca llega de golpe. Supongo que es porque no hay un día concreto en el que se acabe el verano. Primero cambia la luz. Después el aire. Refresca por la tarde, nos ponemos una chaqueta. Y un día, casi sin darnos cuenta, una hoja cae al suelo y descubrimos que, hasta hace poco, aquella hoja era de un árbol. Y ahora es de la calle, o del viento.
Con los lugares pasa un poco lo mismo. Un día todavía los sentimos muy nuestros y, poco después, ya forman parte del paisaje que recordamos. Con quién paseábamos. La luz que atravesaba aquel árbol. Las sillas tan incómodas de aquella terraza, pero qué bien se estaba ahí.
Ahora son las calles que hemos aprendido a atravesar de otra manera. Las plazas donde jugamos, leímos, corrimos o simplemente nos sentamos, ahora son piezas de un recuerdo. Cuadrados y triángulos que conforman un rompecabezas que hoy está en obras y que —ha vuelto a pasar— ya es el recuerdo de otro otoño.
Pero vendrán otros. Otros otoños. Y este también habrá sido nuestro.
INFORMACIÓN
Ilustración: Daniella Ferretti
Texto: Elena Busquets
Título: Otros otoños
Contacto: https://www.instagram.com/daniella.ferretti/
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