Oda al periodismo con Ramon Besa

*Lorem ipsum dolor sit amet consectetur adipisicing elit.

28 de octubre de 2025 a las 00:33h

Leo que un estudio de Harvard confirma que ChatGPT ya piensa como un norteamericano medio. Me entra la primera duda: ¿cómo piensa un norteamericano medio? La verdad es que no lo sé, pero sí creo saber cómo escribe un periodista catalán de toda la vida. El Col·legi de Periodistes le acaba de dar el premio Ofici de Periodista 2025 por su compromiso con el periodismo riguroso e independiente. No me puedo sacar su discurso de la cabeza: “Difícilmente se puede ejercer el oficio sin tensión informativa. El periodismo quiere tiempo y espacio. Si quieres prosperar en la vida, siempre tienes que aprender e ir con alguien que sepa más que tú.” En tres palabras: personas, tiempos y espacio.

Hablando de maestros de oficio, Ramon Besa recuerda a los periodistas Antonio Franco, Agustí Fancelli y Fermí Puig. Del primero destaca su apuesta por la cantera de directores y jefes de diario y su habilidad para relacionarse con el poder político y empresarial. Encontrar la palabra exacta, ser curioso y perder el miedo y nada de socializar el error. Del segundo entendió la necesidad de hacer sección y de hacer diario, aprendió a acercarse a la cultura y a encontrar sus propios límites. Del tercero puso en valor el ejercicio sano de polemizar y ganarse el respeto del lector, el cuidado del ego y aquello de opinar solo cuando es necesario.

Por cierto, Ramon Besa es el colegiado número 88.057 y asegura que solo quería ser periodista para conocer mundo y conocer a gente, no para ser conocido ni premiado. Dicen que aquellos que no quieren el poder son los que a menudo mejor lo ejercen, y que los que no buscan reconocimiento son los que más reconocidos tendrían que estar. Servir y no servirse. “Aunque el periodismo quiere tiempo y espacio, una cosa es ser rápido, y otra muy diferente ir de prisa, que no es lo mismo... El día que el oficio haya caducado, que no responda a la esencia por el que ha sido concebido, como dicen que pasará con el papel, me avisáis y vendré, pero entonces lo haré de oyente. Y si hace falta, si alguien me convence, si hay quien me diga cómo se domina la información de la manera que lo hicieron los que ahora ya no están, aquel día aplaudiré más que nunca”, reflexiona Besa a boca de gol y entre aplausos.

Ramon Besa en el Col·legi de Periodistes de Catalunya.

Acabamos como los mejores partidos de fútbol. Es decir, con la crónica que rompe el reloj y se escribe desde el tiempo añadido hasta el pitido inicial. Jordi Basté hace los honores de la presentación del homenajeado con una nueva oda al oficio: “La crónica de Ramon es la crónica moral del país y una forma de filosofía cotidiana. El periodismo, como la vida, no es entender lo que pasa, sino por qué pasa. El periodismo que piensa antes de hablar y sobre todo que escucha. El periodismo es un servicio y una manera de ser y el oficio no es una carrera, sino una vocación”. Como en las mejores fiestas, una larga lista de periodistas o escritores acompañan a Ramon Besa, como Mònica Terribas, Santiago Segurola, Sergi Pàmies, Joan Maria Morros, Francesc Marc Álvaro, Olga Viza, Martí Anglada, Frederic Porta, Xavi Torres, Emilio Pérez de Rosas o Daniel Vázquez Sallés, entre muchos otros.

Me voy de Rambla Catalunya recordando todavía el estudio de Harvard, pero sobre todo el porqué de nuestro oficio que pregunta, escucha y escribe. Definitivamente, es demasiado bueno tener “referentes inabarcables”.