LA PUNYALADA

Montserrat Torrent, nuestro órgano

Montserrat Torrent tocando el órgano © Sant Felip Neri
Montserrat Torrent tocando el órgano © Sant Felip Neri

La extraordinaria artista ha podido finalmente inaugurar (¡y tocar!) el órgano barroco de Sant Felip Neri

25 de mayo de 2026 a las 16:25h

Desde que vivo en Ciutat Vella, bien custodiado por la estatuilla de nuestra patrona auténtica (a saber, la bella púber Eulalia), cuando paseo y fumo alrededor de mi casa, me gusta conversar con la fuente y la pared demacrada de Sant Felip Neri. Me gustaría entrar en la iglesia más a menudo pero, como también ocurre con la capillita de Sant Sever (que ha resurgido gracias a una restauración cojonuda, diría que sufragada por algún paganino de la ciudad), la mayoría de templos barceloneses se cierran expresamente para que no entre ahí ni Cristo Rey. Cuando me aburro dentro de casa, también espío la rectoría de Sant Felip mientras babeo mis puritos medio escondido tras la ventana; cuando llegamos a este lugar, hará ya un lustro, la fachada era un muro caliginoso sin vida… hasta que una noche nos sorprendió la silueta de un intrigante felipó al que bautizamos como Quasimodo. Muy pronto, se sumaron un grupo de seminaristas de cuerpo suntuoso que también disfrutaban mirándonos.

Aparte de compartir soliloquios y espiarla, con la iglesia de Sant Felip Neri he tenido una relación primordialmente musical. Hace siglos, por ejemplo, solía tocar aquí nuestro eminente músico leridano Carles Trepat, que luchaba como podía para llenar de sonido toda la nave de la iglesia con su maravillosa guitarra Torres. Ahora dan algunos conciertos supuestamente barrocos, diría que de calidad más bien dudosa. Pero la historia tiene pinta de cambiar muy brevemente, porque la iglesia vuelve a contar con un órgano barroco de primera división, y es un instrumento con nombre propio; el de nuestra Montserrat Torrent. Este pasado lunes asistí a su fiesta de presentación (ya lo había podido escuchar con anterioridad, porque mi querida Núria Llorach sabe que me hace bastante gracia acceder a los placeres prohibidos antes de lo que toca), una presentación que también fue el homenaje a una gran señora de nuestra música, todavía activa con cien tacos muy bien llevados, ¡y más que cumplirá!

Ahora ya podemos decir que, sin el tesón de Montserrat Torrent (y la pasta que ha recogido y regalado ella misma), Barcelona no contaría con este magnífico instrumento fabricado por Albert Blancafort, una máquina bellísima de sonidos que ya había empezado a urdir su padre Gabriel. La señora Torrent quiso inaugurarlo ella misma, solo faltaría, y tuvo todo el sentido del mundo que la pieza de bautizo del instrumento fuera un Tiento de su querido Francisco Correa de Arauxo, el compositor sevillano al que nuestra barcelonesa ilustre resucitó del olvido casi absoluto. Montserrat Torrent es una mujer de una generosidad oceánica, y es así como celebró esta fiesta, rodeada de amigos-alumnos que ofrecieron una cata bastante curiosa de la literatura organística (en esta Punyalada no ejerzo de crítico musical, pero bastará con decir que Juan de la Rubia demostró por qué él es el auténtico heredero de Torrent; ¡un auténtico artistazo!).

El órgano Montserrat Torrent © Oratori de Sant Felip Neri

Tiene mucho sentido que la fiesta de este nuevo órgano se cerrase con una preciosa y enérgica Battaglia del alemán Johann Kaspar von Kerll, que Torrent se merendó con una facilidad todavía pasmosa. Porque este órgano de Sant Felip Neri ha sido su batalla personal e intransferible (¡el proyecto de dotar a Barcelona con un instrumento barroco de transmisión mecánica se remontaba a finales de los años sesenta!), y es por eso que su nacimiento representa un acto de afirmación vital y de terquedad que solo sabremos apreciar con el tiempo. ¡Daba mucha alegría ver al público melómano de la ciudad en pie, ovacionando a su conciudadana ilustre! Estábamos tan contentos de habernos conocido que incluso nos recuperamos de los espantosos poemas de Narcís Comadira, dolorosamente encajonados entre el repertorio del concierto (hay que decir que los recitaba mi querido Pere Arquillué, que con su poder vocal puede hacer pasar por bella incluso una receta farmacéutica).

Como el lector imaginará, siempre que se inaugura algo... nuestros políticos se apresuran a abrazar la fiesta para lucir su jeto. No comentaré excesivos aspectos de los discursos de nuestro alcalde y presidente, porque las risas de público mientras los dos hablaban eran suficientemente ilustrativas como un síntoma de nuestro presente. Opinaré únicamente que estoy de acuerdo con una idea que expresó el actual Molt Honorable, según la cual resulta pertinente que ---aun preocupándose por la innovación tecnológica--- un país reivindique sus raíces, su tradición... e intérpretes como Montserrat Torrent, que es un patrimonio vivísimo de la nación. Totalmente acertado, president, pero un país también debe ponerse a pensar cómo es que una de sus mejores intérpretes, de fama europea, ha tardado más de cincuenta años en hacer realidad el sueño de inaugurar un instrumento que, evidentemente, es muy costoso, pero que vale mucho menos que tantas animaladas que la ciudadanía sufraga con una sorprendente mansedumbre...

Pero todo esto es superfluo, porque aquí lo importante es recordar que Montserrat Torrent lo ha conseguido. Tenemos un órgano, un órgano llamado Montserrat Torrent. Por mucho que los españoles o los fachas nos vuelvan a agujerear Sant Felip Neri, será nuestro para siempre. Así pues, que no pare de sonar.

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