HOTELES CON HISTORIA

Majestic: 108 años de Barcelona desde el Paseo de Gràcia

El famoso chaflan de Passeig de Gràcia con València, lado Besós : Montaña en la actualidad (MHG)
El famoso chaflan de Passeig de Gràcia con València, lado Besós : Montaña en la actualidad (MHG)

Hablar de “el mejor” siempre es arriesgado. Los gustos son personales, subjetivos y suelen acabar en discusiones interminables. Sin embargo, hay consensos que rara vez se cuestionan. Uno de ellos es que una de las esquinas más privilegiadas de Barcelona es la del Paseo de Gràcia con València. Y si afinamos un poco más, la del lado Besòs-montaña. Pocos discutirán que ese chaflán es uno de los más elegantes de la ciudad. Allí, desde hace más de un siglo, se alza el Hotel Majestic, protagonista del noveno capítulo de Hoteles con Historia e Historias de Hoteles, la serie que cada quince días publicamos en ‘The New Barcelona Post’.

23 de enero de 2026 a las 00:09h

Era 1918 cuando…

Hace 108 años, Finlandia fue reconocida internacionalmente como Estado independiente, Moscú se convirtió en la capital de la nueva Rusia soviética y el legendario Barón Rojo fue derribado mientras volaba a baja altura. Europa vivía los últimos compases de la Primera Guerra Mundial, un conflicto que terminó ese mismo año. En Barcelona, mientras tanto, un joven Joan Miró expuso por primera vez en público en las Galeries Dalmau de Portaferrissa. Fue un fracaso sonado: no vendió ninguna obra y la crítica fue especialmente dura con aquel artista poco conocido.

A veinte minutos a pie de esa galería de arte, el empresario italiano Èrcole Cacciami inauguró su segundo hotel en la ciudad. Tras el éxito del Inglaterra, en Fontanella con plaza de Catalunya, abrió el Majestic Inglaterra en el Paseo de Gràcia, convencido de que Barcelona estaba preparada para un nuevo concepto de hotel de lujo urbano.

Añadir el término Majestic al nombre del establecimiento no era casual: apuntaba ya una ambición y una filosofía. El edificio, de fachada neoclásica e inspiración francesa, evocaba el París de finales del siglo XIX, y abrió sus puertas el 28 de abril de 1918. Contaba con apenas treinta habitaciones, aunque la idea era muy clara: atraer a la élite local e internacional en una ciudad que vivía un momento de intensa efervescencia económica y cultural.

El chaflán curvo no solo aprovechaba la perspectiva privilegiada sobre el Paseo de Gràcia, sino que simbolizaba una Barcelona que se quería moderna, europea y cosmopolita, rodeada de iconos arquitectónicos como la Casa Batlló o la Pedrera. Mármol, cristal, amplios salones y una cuidada decoración artística convirtieron al Majestic en un hotel pensado tanto para ser vivido como para ser observado.

Uno de los salones del hotel en los años 20. © Arxiu Majestic

Desde sus primeros años fue algo más que un alojamiento. Se transformó en un auténtico epicentro social y cultural. Quizá suene tópico, aunque es absolutamente cierto: durante las décadas de 1920 y 1930, sus salones acogieron a artistas, escritores, intelectuales y políticos que encontraron allí un espacio de encuentro natural. En 1923, Victoria Eugenia Julia Ena de Battenberg, reina de España y esposa de Alfonso XIII, durmió en el hotel. La fotografía de su llegada fue utilizada como material publicitario del establecimiento, en lo que hoy llamaríamos un flyer. El dramaturgo y poeta Federico García Lorca se alojó en el Majestic durante sus estancias en Barcelona; un Joan Miró ya más reconocido estuvo estrechamente vinculado a la casa y expuso obras en sus espacios, esta vez con éxito. Pablo Picasso fue también visitante habitual, conectando el hotel con las vanguardias artísticas del momento. A ese universo se sumaban figuras internacionales como Josephine Baker, cuya presencia llenó de glamour las noches barcelonesas de los años treinta.

La Reina Victoria Eugenia llegando al hotel en 1923. Esta foto fue usada en las promociones del hotel los años siguientes. © Arxiu Majestic

Abierto en guerra

La Guerra Civil marcó un punto de inflexión. El edificio fue requisado por la Generalitat y se destinó a funciones de propaganda y alojamiento de corresponsales extranjeros. El poeta Antonio Machado encontró aquí refugio durante aquel periodo convulso, sumando una nueva capa de memoria a unas habitaciones con mucha historia e historias. Como la ciudad, el Majestic sobrevivió al conflicto y supo adaptarse a los nuevos tiempos.

En 1940 cayó el nombre Inglaterra del cartel, y se adoptó definitivamente el de Hotel Majestic. Durante las décadas de 1950 y 1960, vivió importantes ampliaciones que lo llevaron a superar las 270 habitaciones, incorporando un edificio anexo sin renunciar a su identidad clásica. El hotel siguió siendo escenario discreto, aunque relevante, de la vida política, económica y cultural de Barcelona. No es casual que en 1996 fuera el lugar donde se firmó el conocido Pacto del Majestic, un acuerdo político clave en la España democrática de finales del siglo XX, por el que el Partido Popular llegó por primera vez al gobierno con el apoyo de Convergència i Unió.

La Royal Penthouse tiene varias terrazas y es la Suite más grande de Barcelona. © MHG

La continuidad del proyecto se explica, en gran medida, por la llegada en los años sesenta de la familia Soldevila-Casals, que asumió la gestión con una visión a largo plazo. Bajo su dirección, el Majestic ha sabido conjugar tradición y modernidad, manteniendo una gestión familiar, algo poco habitual en un hotel de su categoría. En 2007, obtuvo la distinción de cinco estrellas Gran Lujo y, en 2013, una profunda renovación actualizó habitaciones, suites y el spa, adaptándolo a los estándares del lujo contemporáneo sin perder su carácter.

El Solc es el restaurante gastronómico de la casa. © MHG

Solo un cierre

El hotel solo cerró brevemente durante la pandemia de la Covid-19, en 2020, y lo hizo durante unos meses: una pausa mínima en más de un siglo de actividad ininterrumpida que refuerza su imagen de resiliencia y continuidad.

Hoy, con 108 años de historia, el Majestic forma parte de The Leading Hotels of the World, una de las asociaciones hoteleras más prestigiosas del panorama internacional, que agrupa a establecimientos con una fuerte personalidad histórica y un alto nivel de excelencia. Una pertenencia que no responde a modas ni a galardones efímeros, sino a una trayectoria sostenida en el tiempo. En cuanto a celebridades que han dormido y disfrutado del hotel en los últimos años, la lista es tan extensa como la discreción del personal de la casa. No se trata solo de respetar escrupulosamente la intimidad de figuras del escenario o la pantalla, sino también la de jefes de Estado o personalidades del mundo de las finanzas.

Más espacios de la Royal Penthouse del Majestic. © MHG.

En 2026, el hotel mira al futuro sin nostalgia paralizante. En marzo iniciará una reforma por fases que actualizará habitaciones, zonas comunes y el spa, con especial atención a la sostenibilidad y a las nuevas experiencias de lujo, sin cerrar sus puertas ni alterar la vida cotidiana del establecimiento. Al mismo tiempo, el grupo Majestic continúa su expansión con nuevos proyectos en La Rioja, Andalucía o la Costa Brava.

Desde su chaflán del Paseo de Gràcia, el Majestic sigue siendo mucho más que un hotel: es un observador privilegiado de la historia de Barcelona. Un lugar donde la ciudad no solo pasa, sino que se queda… desde hace ya 108 años.

El cruce de Passeig de Gràcia con València de noche y en navidades con el Hotel Majestic claramente visible en la parte superior de la foto. © Jaume Paula.