Más allá de la decoración: luces de Navidad para proyectar y encender Barcelona

Llums de Nadal a Via Laietana
Llums de Nadal a Via Laietana

La ciudad enciende las luces con un acto en Paseo de Gràcia, en un año en que apuesta por el diseño de autor como sello diferencial

24 de noviembre de 2025 a las 15:47h

“Més escudella”, “I demà, canelons”. Son consignas navideñas genuinamente barcelonesas que saludan a los ciudadanos desde lo alto de la Gran Via desde que se instalaron hace semanas. Al fin, este fin de semana se encienden, junto a los 126 kilómetros de calles que brillarán en todos los distritos de Barcelona de cara a la Navidad. Y lo hacen con una voluntad que va mucho más allá de engalanar las calles: las luces conectan a ciudadanos, barrios, comercios y patrimonio, a la vez que contribuyen a proyectar una ciudad que quiere posicionar su diseño como factor diferencial.

Con este objetivo, Barcelona ha apostado este año por promover la iluminación de autor, con nuevas instalaciones diseñadas por seis estudios de diseño en espacios emblemáticos: Plaza Catalunya, la Via Laietana, la Gran Via, Aragó, el Passeig de Sant Joan y el entorno del DHub. “Nos queremos desmarcar de otras ciudades que recurren a una iluminación más estándar, y queremos destacar por esta creatividad”, destaca la comisionada de Promoción Económica, Comercio y Restauración del Ayuntamiento, Nadia Quevedo. Con la danza aérea, la música y la pirotécnica del espectáculo del sábado en Paseo de Gràcia como pistoletazo de salida, las luces navideñas iluminarán la ciudad hasta el 6 de enero, cada día a partir de las 17.30 horas.

“Como ciudad que es referente en el campo del diseño aplicado en espacios urbanos, es importante para Barcelona consolidar esta imagen como ciudad creativa, innovadora y sostenible”, añade la comisionada. Así, la ciudad ha hecho esta apuesta por el diseño “para continuar construyendo una identidad visual de Barcelona, a través de estas luces de autor que nos diferencian del resto de ciudades”. Y no se trata de una apuesta puntual, sino de una mirada estratégica, y es que “la intención es ir incorporando nuevas calles y elementos que pongan en valor esta creatividad”, con un proyecto a medio y largo plazo que persigue “singularizar la propuesta de la ciudad” en base a esta creatividad como elemento característico.

Sin embargo, el foco no se pone solo en estos puntos emblemáticos, sino que la iluminación navideña llega a todos los distritos. Con un 15% más de presupuesto y 16 kilómetros más que el año pasado, la ciudad contará con un total de 126 kilómetros iluminados, a los que este año se suman 38 fuentes y 25 grandes figuras de renos luminosas distribuidas por toda la ciudad. “Hay que poner en valor que las luces llegarán a todos los distritos”, también a través de edificios singulares y mercados municipales.

En esta labor de vestir Barcelona de Navidad, también juegan actores como hoteles, empresas y centros comerciales, que recurren también a sus mejores galas. Edificios singulares como la Casa Batlló se engalanarán para la ocasión, al igual que Casa Seat, que por primera traspasa sus paredes y se extiende hasta Jardinets de Gràcia, donde se eleva un árbol de Navidad de 12 metros. Habituales del panorama navideño como el Corte Inglés vuelven a sumarse para dar brillo a la ciudad, con más de 85.000 luces en Plaza Catalunya y en Diagonal y, por primera vez, con un árbol de nueve metros en Can Dragó. Más allá de la iluminación en el espacio público, iniciativas privadas se suman a dar luz a la ciudad en estas fechas, como el ya habitual Llums de Sant Pau.

Luces de Navidad de la Rambla. © Laura Guerrero

“La Navidad es un momento estratégico para la ciudad y su economía, y hay un objetivo de situar y promocionar el comercio, y también la restauración”, resalta Quevedo. De hecho, la importancia de la Navidad es capital para el tejido comercial, como resalta el presidente de la Fundació Barcelona Comerç, Pròsper Puig. “Para algunos sectores, más del 30% de la facturación anual se concentra en noviembre y diciembre”, resalta. De este modo, representa “la época del año más importante para el comercio, y su subsistencia, sobre todo del comercio local, a veces depende de tener una buena Navidad o de no tenerla”.

“Para nosotros, es fundamental tener una Navidad que funcione”, reitera Puig, que destaca la importancia de las luces en este sentido: “Las luces tienen un efecto psicológico, como una subida de adrenalina parecida a la que se generaba antes cuando ponías el cartel de Rebajas”. Además, los ejes comerciales suman iniciativas de todo tipo a la iluminación, que van desde trenes navideños hasta el tió y entregas de cartas. Sin embargo, aquí la creatividad con la que quiere posicionarse la ciudad no es tan fácil de materializar: “Cada vez es más complicado, porque el Ayuntamiento es muy restrictivo en cuanto a la gestión del espacio público”, asegura Puig: “Normalmente se acaban haciendo las iniciativas, pero cuesta mucho más”.

Luces de Navidad en el Paseo de Gràcia.

Y cada eje comercial tiene su casuística particular, desde los ejes compactos hasta los que son más extensos y dispersos. Es, entre otros, el caso de Coreixample, que abarca desde el Paseo de Gràcia hasta el Paseo Sant Joan, y desde Trafalgar a Còrsega. “Es un territorio muy amplio, con muchas calles horizontales y verticales, y el presupuesto de iluminación es muy elevado”, destaca Xavier Llobet en representación de Coreixample. Con 250 comercios, el área se ilumina al margen de las luces que subvenciona el Ayuntamiento, ya que “aunque subvencione incluso el 70 o el 80%, para nosotros es mucho dinero”, resalta Llobet: “Se nos abrían agujeros de entre 7.000 y 9.000 euros”.

Así, la asociación de comerciantes recurrió, de nuevo, a la creatividad. “Coreixample es el corazón del modernismo, y queríamos hacer algo distinto”. Ahora, cada socio se engalana con una gran guirnalda hecha por Flores Navarro, situada, cómo no, en la zona de Coreixample —eso sí, en una iniciativa que no subvenciona el Ayuntamiento. Sin embargo, la zona cuenta con la iluminación singular de Gran Via y Aragó, dos calles que asume el consistorio. Como destaca Llobet, “La Navidad no es; la Navidad la hacemos nosotros. Y se puede hacer de muchas formas; lo único que tenemos que conseguir es que se note, que se celebre”.