En cafeterías y supermercados, más allá de la leche de vaca, se puede encontrar una gran variedad de bebidas vegetales. Avena, soja, almendra, nueces o arroz con coco son solo algunas de las múltiples opciones en el mercado que, además de representar una alternativa más sostenible a la leche, también permiten personalizar la experiencia de tomar café aportando nuevos sabores. Pero hace más de tres décadas, estas bebidas vegetales no solo no eran de consumo habitual, sino que incluso no eran ni una posibilidad.
Aun así, ya en 1991, Josep Maria Erra, a los 40 años y después de desarrollar toda su trayectoria profesional en la empresa familiar láctea, decidió crear una bebida vegetal elaborada a partir de soja. Lo hizo después de observar que aquellas vacas que se alimentaban con soja producían una leche de mayor calidad. Y pensó: si la soja tiene estas grandes propiedades para las vacas, también podría tenerla para las personas. Y, por lo tanto, si gracias a alimentar las vacas con soja obtenemos una mejor leche, ¿por qué no fabricar directamente una bebida elaborada a partir de soja, que consiguiera eliminar al animal de la ecuación?
Erra creía tanto en este proyecto que decidió emprender por su cuenta, fuera del negocio familiar, y fundar una marca propia en Viladrau donde se fabricara esta bebida vegetal. Este fue el origen de Liquats Vegetals, marca que, más de tres décadas después, ha cerrado en 2024 con una facturación de 93 millones de euros, un 2% más que en su anterior ejercicio.
Los inicios de la empresa, sin embargo, fueron especialmente difíciles, ya que la bebida solo se comercializaba en pequeñas tiendas de dietética y su consumo no era nada habitual. Tanto es así que Erra casi estuvo a punto de cerrar el negocio varias veces. De hecho, si continuó fue animado por consumidores que le expresaban que gracias a estas bebidas habían encontrado una alternativa a la leche que los permitían tener unas mejores digestiones, ya que en aquel momento no existían todavía muchas alternativas de leche sin lactosa.
En los 2000, menos de diez años después de iniciar la fabricación, Erra decidió incorporar otra innovación: las bebidas elaboradas a partir de cereales, en este caso, avena. Un ingrediente con el que en aquel momento trabajaban muy pocos productores, con solo dos otros ejemplos a escala europea, pero que actualmente representa una de las grandes palancas de crecimiento de la empresa. Pronto también incorporaron las bebidas a partir de frutos secos, elaborando con almendras y nueces.
“Una de las claves del éxito de Liquats Vegetals fue iniciar nuestra trayectoria en un momento muy inicial, cuando todavía no había casi alternativas de leche sin lactosa. Pero, además, no nos hemos quedado aquí: hemos continuado innovando y hemos adaptado nuestros productos para garantizar que el consumidor tenga una gran variedad y calidad”, defiende la directora de marketing de la compañía, Anna Rovira.
Así, por ejemplo, en 2018 decidieron relanzar la marca YOSOY, para convertirse en la primera y única marca del mercado de bebidas vegetales sin aditivos ni azúcares añadidos. Una apuesta con la que querían no solo garantizar una mayor aportación nutritiva, sino también asegurarse que “los consumidores no tenían que renunciar al placer a la hora de optar para tomar bebidas vegetales”, defiende Rovira.
“Por ejemplo, la bebida de avena tiene un punto de proteína que, cuando la mezclas con el café fácilmente hace que aparezcan coágulos”, explica la directora de marketing. Para evitar estos coágulos y garantizar que el consumidor disfrute de una buena experiencia mientras toma café, la mayoría de fabricantes optan para añadir un aditivo que regula el pH de la bebida. En cambio, Liquats Vegetals ha preferido optar por una filosofía sin aditivos, innovando y creando un proceso que garantiza que no aparezcan estos coágulos pero sin añadir aditivos. Un proceso tan innovador que incluso lo tienen patentado.
De hecho, también han creado la gama de bebidas YOSOY Barista, pensada para ser consumida especialmente con el café por su cremosidad. Una gama que ha conseguido posicionarse como líder en el mercado nacional. Tanto es así que en el segmento de la avena, mantienen el liderazgo con un 21% de la cuota del mercado, mientras que con la gama Barista la cuota asciende hasta casi un 50%. Además de la marca YOSOY, Liquats Vegetals también fabrica las marcas Almendrola —centrada en bebidas vegetales a partir de almendras—, Monsoy y Natrue, su marca internacional con que la empresa es presente en 45 países, especialmente europeos pero con presencia también en Asia y Latinoamérica; además de producir para terceros.
Del corazón del Montseny a Europa
Con todo, la compañía quiere continuar creciendo, manteniendo la tendencia positiva de los últimos años, ya que en solo cinco años han conseguido pasar de una facturación de 66 millones de euros en 2019 a los 93 millones en el ejercicio de 2024. Todo, desde una planta de 25.000 metros cuadrados en Viladrau, en el corazón del Montseny, donde trabajan casi 300 empleados, y sin olvidar su filosofía fundacional: apostando por la salud de las personas, con bebidas sin aditivos, además de la sostenibilidad y el producto de proximidad.Una apuesta por la proximidad que han reforzado en los últimos años, obteniendo sus ingredientes de productores cada vez más próximos, hasta el punto que un 90% de sus proveedores son locales, pero sin olvidar que tienen que ser productos de calidad, ya que no los añaden aditivos. Así, la soja, que antes provenía del Canadá, ahora proviene mayoritariamente de Francia, igual que la almendra, que antes importaban de los Estados Unidos, y ahora proviene de la península Ibérica. La avena también proviene entre un 75 y un 80% del norte de España.
La sostenibilidad también es una de las grandes apuestas de Liquats Vegetals, que ha conseguido ser certificada con el sello B-Corp, distinción que reconoce las empresas más sostenibles y respetuosas con el planeta. Así, por ejemplo, la energía que utilizan dentro del proceso proviene de fuentes renovables. Asimismo, en los últimos tres años, y también como respuesta a unos episodios de sequía cada vez más frecuentes en Catalunya, han conseguido reducir más de un 21% el consumo de agua necesario para producir un litro de bebida vegetal, gracias a mejoras en el proceso de producción. Un hito especialmente relevante sobre todo si se tiene en cuenta que casi un 85% de las bebidas vegetales son agua. Además, también han invertido seis millones de euros en una depuradora de última generación para garantizar que el agua que utilizan y devuelven a la riera del Montseny es de la máxima calidad.
Entre sus estrategias de futuro y crecimiento también quieren reforzar su expansión internacional, mirando a Europa como objetivo primordial. Actualmente, la exportación representa un 22% de la facturación de Licuados Vegetales, a través de su marca Natrue, pero la intención de la compañía es que este porcentaje crezca todavía más, con países como Holanda, Bélgica, Alemania o Austria como grandes motores, e iniciando su distribución en el Reino Unido y Francia.
El objetivo está claro: “convertirse en la tercera marca consolidada de bebidas vegetales en los mercados europeos”, remarca Rovira. En este sentido, y con el objetivo de continuar creciendo, desde la compañía también plantean, a largo plazo, poder abrir una nueva planta fuera de las actuales instalaciones en Viladrau, ya que estas no tienen más margen para crecer, y poder instalarse en alguno cerca de los mercados europeos donde quieren reforzarse.
“Las bebidas vegetales no son una moda, sino que han venido para quedarse y representan una apuesta nutricional, saludable y sostenible”Aun así, no se olvidan de continuar mejorando su presencia en el mercado nacional —donde ya representan un 14,6% de la cuota de mercado—, impulsada en los últimos tiempos por la entrada a grandes hipermercados como El Corte Inglés o el Alcampo. Además, a pesar de que estas bebidas vegetales ya están muy bien situadas en Catalunya, València, País Vasco o las Canarias, todavía tienen oportunidades y márgenes para continuar creciendo en el resto de la Península. Y el objetivo es continuar haciéndolo como empresa familiar, donde la propiedad, el capital y el poder de decisión se mantenga en manos familiares, a pesar de que no cierran la puerta a explorar otras vías de financiación en un futuro.
Además de internacionalizarse, también quieren continuar creciendo a golpe de innovación, mejorando, por un lado, el proceso de fabricación, y lanzando nuevos sabores al mercado, que se sumarían a sus últimos lanzamientos, como el Pumpkin Spice (pastel de calabaza) o YOSOY Barista Matcha Avena. “Cada vez el consumidor quiere personalizar más sus cafés para tener una experiencia más sensorial, pero también productos con un alto valor nutritivo y que sean saludables”, resume Rovira.
“Las bebidas vegetales tienen una penetración por encima del 42% en los hogares, dato que indica que en casi la mitad de las casas entra una bebida vegetal como mínimo una vez en el año y que, además, nos permite afirmar que es un sector completamente consolidado”, asegura la directora de marketing.
Rovira defiende que el consumo es cada vez más global y que, contrariamente a la imagen que se pueda tener, las bebidas vegetales no solo son una opción popular entre la población joven, sino que es especialmente popular a partir de los 35 años. Ya que es en esta edad cuando la leche de vaca empieza a provocar problemas digestivos a algunas personas. “Las bebidas vegetales no son una moda, sino que han venido para quedarse, puesto que no solo no decepcionan en cuanto a sabor y experiencia sensorial, sino que también suponen una apuesta nutricional, saludable y sostenible”, concluye Rovira.
