El Gran Teatre del Liceu vivió, el pasado viernes 7 de noviembre, una velada de aquellas que quedan grabadas en la memoria colectiva. “La Nit del Liceu i l’Empresa” convirtió el escenario del teatro en un espacio de encuentro excepcional entre cultura y tejido empresarial, una celebración compartida que trascendió el protocolo para convertirse en un homenaje sincero a la colaboración, la visión y el compromiso.
El acto reunió a representantes institucionales y empresariales de primer nivel, empezando por Miquel Sàmper, conseller d’Empresa i Treball; Josep Maria Carreté, secretari general de Cultura; y Ma. Eugènia Gay, Segona Tinent d’Alcaldia de Barcelona. Les acompañaron, entre muchos otros, figuras influyentes del mundo económico y cultural como Tomás Muniesa (CaixaBank), Josep Oliu (Fundació Banc Sabadell), José Manuel Casas (Telefónica), Sonia Colomar (Santander), Rafael Chueca (Fundació "la Caixa"), Jordi García Tabernero (Naturgy), Anna Orti (Indra), Javier de Antonio Oña (MMT), Ignasi de las Heras (Mapfre), M. Pilar Fernández Bozal (EY), Elena Fort (Futbol Club Barcelona), Immaculada Amat y Guifré Homedes (Amat Immobiliaris), Teresa Gracia-Milà (Cercle d’Economia), Salvador García-Ruiz (Telefónica), Jaume Gramona (Gramona), Llucià Homs (Fundació Salvat), Sr. Juanjo Llopis (Caixa d’Enginyers), Miquel i Sílvia Martí (Fundació Moventia), Sonia Mulero (Fundació Banc Sabadell), Eva Valenzuela (AENA), Raimon Ripoll (Deloitte) o Ricardo Rodrigo (RBA). Un impresionante mosaico de liderazgo y sectores que refleja la transversalidad del compromiso con la cultura. Todos ellos dieron forma a una noche que, por densidad de talento y compromiso, tuvo un carácter único.
Un escenario convertido en salón de celebración
La invitación ya lo anticipaba: sería una velada “muy especial”, un momento de reencuentro y reconocimiento a las empresas que han apoyado al Liceu en los últimos años y a las que se han incorporado recientemente. En un año que conmemora el 25º aniversario del Petit Liceu, el encuentro tomaba también el simbolismo de celebrar un proyecto educativo fundamental para el futuro del Teatre.
La cena tuvo lugar en el propio escenario, un espacio que el director general del Liceu, Valentí Oviedo, describió como “sagrado”, recordando que allí se alza el telón para mostrar al mundo talento, imaginación y creatividad. En su discurso —realizado desde el centro de la mesa, al estilo de una boda—, Oviedo estableció un puente entre pasado, presente y futuro, recordando que los creadores son quienes “dan luz e imaginan nuevas realidades que nos ayudan a los demás a descubrir qué caminos seguir”.
Y lo hizo con un paralelismo evocador: sin Händel no existiría Mozart, sin Mozart quizá no habría Beethoven; sin Debussy, Falla o Bizet, no tendríamos a los creadores contemporáneos que hoy impulsan la cultura. “Sin todos ellos”, añadió con una sonrisa, “muy probablemente tampoco tendríamos a Rosalía”.
Su reflexión sobre el papel de la creatividad humana en tiempos de inteligencia artificial resonó entre los asistentes: un recordatorio de que la tecnología puede acompañar, pero no sustituir la sensibilidad, la curiosidad y el espíritu creador.
La voz del mecenazgo: un puente entre generaciones
La presidenta del Consell de Mecenatge, Helena Guardans, aportó un tono humano e inspirador a la noche. Rememorando el renacimiento del Liceu en 1999, subrayó la fuerza de aquel “gesto de confianza y compromiso con la ciudad” que unió a personas, instituciones y empresas. Sus palabras reivindicaron el mecenazgo como motor de cohesión social, de futuro y de excelencia: “Somos herederos de un gesto de confianza y, al mismo tiempo, sembradores de futuro”.
Recordó que el Liceu es “mucho más que un teatro: es un espacio donde tradición e innovación dialogan”, un punto de encuentro donde la cultura tiene la capacidad de transformar, abrir horizontes y emocionar, función tras función.
Una noche que marca camino
La velada, cuidada al detalle por el equipo de mecenazgo del Liceu liderado por Helena Roca, sirvió también para reforzar la visión de futuro del Liceu (la institución con mayor capacidad de mecenazgo del país): un futuro declarado como internacional, abierto a nuevos públicos, más avanzado tecnológicamente y fiel a los valores humanistas que han marcado su historia.
Desde la Presidencia de la Fundació del Gran Teatre del Liceu, Salvador Alemany expresó su agradecimiento a todos los mecenas y empresas, destacando que el apoyo de los asistentes “trasciende las puertas del Gran Teatre y se convierte en una apuesta por la cultura y por la ciudad”. En este sentido, el conseller Miquel Sàmper quiso reivindicar el papel de los empresarios en la construcción y apoyo de la cultura, y situó al Liceu como uno de los grandes referentes de la colaboración entre el mundo público y la fuerza del sector privado.
Una noche memorable, un espíritu compartido
La cena transcurrió con elegancia y complicidad entre los invitados. Y también con un toque de competición, ya que la organización retó a los asistentes a adivinar cinco piezas de óperas clásicas.En este ambiente privilegiado, rodeados de arte e historia, el mensaje fue claro: el Liceu sigue siendo una institución viva, abierta y ambiciosamente conectada con su tiempo.
La Nit del Liceu i l’Empresa no fue solo una celebración, sino un recordatorio del poder transformador de la cultura cuando empresas, instituciones y creadores caminan juntos. Una noche memorable que confirma, una vez más, que el Liceu no solo hace historia: el Liceu la inspira.
