El arte de hacer cine, del 'venga, va' o de joderse la vida

Isabel Coixet en el Cornellà Creació Forum
Isabel Coixet en el Cornellà Creació Forum

16 de febrero de 2026 a las 22:12h

Escuchar de viva voz a una cineasta como Isabel Coixet en tiempos dels Gaudí, Goyas y Oscars vale mucho la pena. Cuentan en el entorno del Cornellà Creació Fòrum, donde la han invitado a compartir su vida, que para Coixet es casi tan importante el arte en el sentido más amplio de la palabra como las anchoas o el arroz con leche. Nacida en Sant Adrià del Besòs, la directora de cine se define como “un culo inquieto con mucha curiosidad” o “un salmón que ha ido siempre a contracorriente”. Su trayectoria empezó con una pregunta que para muchos ha dado ya la vuelta al mundo: "¿Y por qué no?". O dicho de otro modo, "¿Y si…?". Permítanme el tópico: luces, cámara y acción.

Isabel Coixet estudió Historia y empezó siendo publicista. Su padre era empleado de la antigua Fecsa y su madre era taquillera de los Cines Texas. Aprendió a hacer guiones con una revista cinematográfica del Mercat de Sant Antoni. La publicidad fue su primera gran escuela de oficio. “Quería hacer cine, pero también quería ganarme la vida. Apliqué el pensamiento lateral para buscar soluciones no ortodoxas”, asegura. Nota al pie: El pensamiento lateral acuñado por el psicólogo Edward de Bono implica buscar un camino alternativo al convencional y resolver problemas de forma creativa desafiando la lógica establecida. Se trata de romper con lo habitual y explorar nuevos caminos con nuevas perspectivas. Hablando en plata y en inglés: Think outside the box. Y añadimos: Learning by doing. Es decir, pensar fuera de la caja y aprender haciendo.

“He sido la peor empresaria de la historia. Aparte de Orson Welles, he sido de los pocos en la historia del cine que se ha gastado dinero en una película. He hecho muchas películas y no sé quién se ha quedado el dinero… Igual es mejor que no lo sepa porque me cabreo”, cuenta entre risas del público. Además de haber trabajado con Pedro Almódovar o Jaume Roures y dirigir a actores de talla mundial como Penélope Cruz, Juliette Binoche, Tim Robbins, Laia Costa o Emily Mortimer, entre muchos otros, recuerda también su conversación con Steve Jobs sobre Adan y Eva y el cordón umbilical.

Según Coixet, ser creativo es estar abierto a que alguien te diga algo que en tu cabeza se acabe transformando en otra cosa. Parafraseando el más puro surrealismo del conde de Lautréamont, hablamos del encuentro fortuito de un paraguas y una máquina de coser en un quirófano. Y sí, ahora que venga alguien y nos lo cuente despacito. “La idea es mezclar algo sublime, algo banal y algo que no es ni sublime ni banal”, añade la cineasta. Y de nuevo, volvemos a preguntarnos: ¿Y por qué no? Esa es la cuestión y esa es la frase que en gran parte ha movido la suya y muchas otras vidas.

Llegamos al postre que, para más inri, es arroz con leche. Ni hecho a propósito. Hablemos ahora del ser humano y del mundo. Coixet despierta de nuevo el interés del público afirmando que “el ser humano siempre se ha inventado grandes maneras de joderse la vida desde que el mundo es mundo”. ¿Y cómo es el mundo más allá del mundo? Se preguntará el lector. La también publicista responde: “El mundo de ahora te niega, te crea una nube mental que impide reaccionar a ciertas cosas. No creo que uno tenga que hablar y opinar de todo. El mundo está en constante contradicción y paradoja.” Visto así, menudo mundo nos ha quedado… Pero seguro que todavía algo se podrá hacer.

Coixet repasó su trayectoria y visión durante el encuentro.

¿Y por qué Coixet hace películas? Intenta dar voz a las personas que hacen cosas interesantes y lo hace desde “el sacrificio” del cine. “No tener miedo también pasa por cuestionarse muchas cosas”, apunta. Creer en uno mismo implica tener los sentidos bien abiertos. La cineasta insiste en que “el arte y la creación es una manera de meternos en el ambiente de las cosas que pasan y vernos con los ojos de otra persona y con personajes que se parecen un poco a nosotros, pero no del todo. El cine es bastante intangible”. ¿Quién no se ha visto alguna vez al otro lado de la pantalla? El cine puede hacerte sentir, agitarte el subconsciente o removerte por dentro. En dos palabras: Venga, va. “Hay que estar abiertos a cosas que no están directamente relacionadas con nosotros. Ese venga, va. No soy el director más admirado del mundo, pero he conseguido el cariño de mucha gente y he conectado con personas que no tienen nada que ver conmigo, como me sucedió un fin de año en Islandia”, concluye.

Y como en las mejores pantallas, siempre hay un final de traca. En este caso, desvelamos con qué película se quedaría Isabel Coixet si solo pudiera elegir una: Cosas que nunca te dije. Sin olvidar Mi vida sin mi. También confiesa cuál ha sido el rodaje más duro de su vida: Nadie quiere la noche. Afirma que “todo el cine es política” y nos adelanta que todavía le gustaría mucho hacer una película de la historia de dos mujeres que lucharon contra los nazis de forma artística durante la Segunda Guerra Mundial. Próximamente, ¿en los mejores cines y en las mejores pantallas? Quizás el arte de hacer cine nos recuerda la fuerza del pensamiento lateral a través de un paraguas y una máquina de coser que se encuentran en un quirófano. Quizás necesitamos un poco menos de joderse la vida y un poco más de venga, va.

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