Barcelona es uno de los principales polos emprendedores europeos, por el dinamismo de su ecosistema, el acceso al talento tecnológico, sus conexiones internacionales e incluso la calidad de vida que ofrece la ciudad. Sin embargo, quienes optan por emprender desde Barcelona no dejan de tener el mismo handicap que quienes lo hacen desde otros puntos de Europa: la financiación, y es que encontrar inversores sigue siendo uno de los mayores retos para propulsar una startup.
Ante esta situación, que se replica en toda Europa, fundadores de grandes startups de origen europeo han dado un paso adelante para impulsar el ecosistema y la innovación con sello Europeo, con Barcelona como plaza destacada. La iniciativa, materializada con el nombre de Project Europe, reúne a cerca de 200 de los fundadores más relevantes de Europa, incluida la de la fintech Cledara, la barcelonesa Cristina Vila, junto al también cofundador Brad van Leeuwen. Como detalla Vila, el foco se centra en fundadores menores de 25 años, y prevén destinar 200.000 euros como inversión inicial en entre 10 y 20 startups el primer año. Pero luego vendrán más: el objetivo inicial es llegar al menos a dos o tres conjuntos de entre 10 y 20 empresas emergentes a nivel europeo. Por ahora, el fondo ya ha levantado más de 10 millones de euros, como detalla Vila.
El programa, impulsado inicialmente por el británico Harry Stebbings, busca impulsar la emprendeduría europea en un contexto en el que “muchos fundadores optan por irse fuera de Europa porque ahí no encuentran suficiente capital”, destaca Vila. Así surgió la reflexión que desembocó en el proyecto: “¿Qué podemos hacer para que más fundadores creen sus empresas aquí?”. Así, los inversores del fondo no buscan sólo un retorno monetario, sino potenciar el ecosistema a nivel europeo y generar oportunidades dentro de éste, como destaca la fundadora de Cledara, que dispone de oficinas en Barcelona y en Londres.
Para avanzar en este sentido, la iniciativa ofrece no sólo financiación, sino también acompañamiento a los nuevos fundadores por parte de los ya expertos, que a la vez les abran las puertas a una red de contactos y de experiencia de valor. “Algo que necesita Europa son fondos de inversión que cuenten con personas que hayan sido fundadoras, hayan creado empresas y las hayan hecho crecer”, destaca Vila. “Cuando estás creando una empresa, hay muchas cosas que, si ya las han vivido tus inversores, pueden afrontarse mejor”, añade. De hecho, esta modalidad de fundadores invirtiendo en nuevos fundadores es más habitual en Estados Unidos, algo que con Project Europe se quiere empezar a cambiar: “Muchas startups creadas en Estados Unidos son, en realidad, de fundadores europeos”.
De hecho, Vila pasó por un proceso similar. Formada en la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y en la UPF-Barcelona School of Management (UPF-BSM), Vila se trasladó a Londres, donde empezó a trabajar en banca. Tras nueve años en el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, se pasó al ámbito fintech, en una startup con el objetivo de crear un banco para los mercados emergentes. “Ahí aprendí la velocidad a la que se tiene que mover una startup”, y algo más: “El caos que puede representar para las empresas tecnológicas utilizar diversas herramientas de software cuando no están centralizadas”.
Fue en este punto cuando se planteó lanzar una empresa que resolviera esta cuestión: “El mundo del software iba a seguir creciendo, las empresas lo utilizarían más y más, y ese caos se tenía que arreglar”. Con este objetivo, Vila decidió poner en marcha Cledara en 2018 desde Londres. Poco después, y a raíz del Brexit, la compañía abrió su primera oficina fuera del Reino Unido, precisamente en la Barcelona natal de Vila. Desde las oficinas de la capital británica y la catalana, Cledara pilotó también su desembarco en Estados Unidos hace dos años, donde sigue expandiéndose. Además, la empresa continúa trabajando en nuevas integraciones y automatizaciones, vinculadas sobre todo a la inteligencia artificial.
“Más que expandirnos geográficamente, estamos centrados en expandir el producto”, y lo hacen con un equipo de 65 profesionales, con 25 de ellos en Barcelona. Ahora, la emprendedora que se fue de Barcelona para buscar oportunidades hace dos décadas, trabaja para que fundadores europeos no se tengan que ir más allá de sus fronteras por falta de financiación, dentro de Project Europe. Todo con un objetivo: impulsar la emprendeduría europea y alentar a la próxima generación a asumir mayores riesgos para afianzar una Europa de innovación, en la que Barcelona tiene mucho que decir.
