El Hostal de la Gavina, un verano que nunca se acaba

Hostal de la Gavina en S'Agaró
Hostal de la Gavina en S'Agaró

22 de agosto de 2025 a las 17:28h

L’Hostal de la Gavina es una mezcla de exclusividad, glamour, arquitectura, gastronomía, paisaje e historia. Mucha historia. Solo entrar, y contemplando el imponente hall, ya notas que no es un espacio cualquiera. Situado ante la playa de Sant Pol, dentro del complejo de S'Agaró, el Hostal atrajo personalidades como Ava Gardner, Elizabeth Taylor, Orson Welles, Salvador Dalí, Jack Nicholson, Josep Pla o Johan Cruyff, entre muchos otros. Hubo una época en que todo pasaba allá. Era the place to be. No solo para el glamour de verano de cierta burguesía de Barcelona, sino que era un punto de encuentro que iba más allá de nuestras fronteras.

Ava Gardner entre John Laurie y Nigel Patrick en el Hostal de la Gavina.

Desde entonces ha llovido mucho, pero la esencia todavía continúa. De la mano de la familia Ensesa, S'Agaró y el Hostal de la Gavina han preservado un legado cultural muy dificil de encontrar (y todavía más de replicar): una arquitectura novecentista que no ha capitulado a los excesos del boom turístico de nuestros tiempos. El Hostal mantiene vivo el espíritu visionario de Josep Ensesa, promotor de un proyecto que va más allá del turismo, la gastronomía y el relax. La Gavina ha sabido preservar una filosofía de vida que parece haber caído en el olvido: el legado de aquellos veranos infinitos que, a día de hoy, recordamos a través de las películas y que intentamos replicar, con mucho menos glamour, en los anuncios de cerveza.

Un paraíso con leyenda

El Hostal de la Gavina nació hace casi 95 años como un chalé privilegiado diseñado por el arquitecto Rafael Masó y promovido por un visionario: Josep Ensesa. Inicialmente eran dos viviendas que se fusionaron para convertirse en un hotel de pocas habitaciones. Con el tiempo, sin embargo, el edificio creció hasta convertirse en un hotel de cinco estrellas gran lujo, conservando el espíritu de una elegancia discreta con detalles novecentistas y una simetría armónica que no pasa desapercibida por aquellos que tienen la oportunidad de hospedarse en sus habitaciones.

Solo entrar por sus puertas ya detectas un lujo sutil y atemporal que te invita a respirar historia. Los jardines disciplinados y la piscina de agua marina te transportan directamente a una postal de los años cincuenta.

Una gastronomía de estrellas

Una de las joyas del Hostal de la Gavina es su gastronomía. Puedes disfrutar de una amplia oferta de propuestas y espacios sin salir de sus instalaciones. Bajo la batuta del prestigioso chef occitano Romain Fornell ---el único cocinero occitano con dos estrellas Michelin y recientemente galardonado con la Legión de Honor francesa---, cada plato conjuga producto del Mediterráneo con técnica francesa sutil y contemporánea.

El restaurante Candlelight, el más exclusivo de La Gavina de S'Agaró.

Se puede apostar por el restaurante de la piscina, Garbí, donde las tapas, los arroces marineros y los pescados a la brasa son su gran reclamo. O subir el nivel y optar por el Candlelight, un restaurante que podría contar muy dignamente con una estrella Michelin. Bajo la dirección del joven chef Oriol Fernández, se puede disfrutar de un fantástico menú degustación, donde la tradición culinaria catalana, con un estilo afrancesado, te recuerda la exclusividad del emplazamiento mientras escuches el piano de fondo. Pero la propuesta no acaba aquí: para rematarlo, también puedes disfrutar de La Tasca de Mar, una joya del Modernismo catalán, que ofrece un gran repertorio de pescado y marisco fresco justo junto al mar.

La Taverna del Mar, una pequeña joya del Modernismo catalán.

Un verano que nunca termina

El Hostal de la Gavina es mucho más que un hotel: es un viaje en el tiempo sin renunciar al confort. Un refugio donde cada detalle ---desde el jardín hasta el servicio--- transmite la sensación de que la vida puede vivirse con otro ritmo. Aquí el verano no se acaba nunca; solo se transforma en recuerdos que te acompañan, como la luz dorada de un atardecer en la Costa Brava. Un lujo discreto, fiel a sí mismo, que continúa siendo the place to be para quien sabe apreciar la belleza de las cosas que perduran.

Imagen aérea del complejo del Hostal de la Gavina, dentro de S'Agaró.