LA PUNYALADA

¡Guadalajara, Guadalajara!

Celebració de la FIL 2025
Celebració de la FIL 2025

La presencia de Barcelona en la FIL de Guadalajara será recordada casi únicamente por una cifra: 80.000 euros

05 de diciembre de 2025 a las 23:54h

Supongo que los organizadores del desembarco de Barcelona en la FIL de Guadalajara nunca hubieran pensado que toda su labor de promoción literaria (y turística, ¡of course!) quedaría prácticamente eclipsada a causa de una noticia o, más bien, debido a una cifra muy concreta: 80.000 euros. Ésta es, el lector ya lo sabrá, la dotación de la futura beca Narrar Barcelona, por la cual el Ayuntamiento pagará una excursión de tres meses a un escritor latinoamericano con el objetivo de que le entre escriguera barcelonesa. Los colegas de la letra y del articulismo ya han escrito todo lo que uno puede decir sobre esta tontería provinciana y su menosprecio por la literatura en catalán, con lo que ahora sería mucho más oportuno comentar el estallido de la noticia misma que, a pesar de la incredulidad del Ayuntamiento, no es producto de la contingencia polemista ni de la envidia monetaria de los que vivimos escribiendo en catalán.

Porque lo más interesante de todo este caso es que, a estas alturas de la peli, ni Jaume Collboni ni su eternísima mano derecha cultural, Xavier Marcé, todavía no acaban de entender qué problema hay en promocionar Barcelona a golpe de talonario literario (y dispensadme la rima) gracias a un autor de mar enllà. Lo cual, elevado a la categoría, implicaría sobre todo que las autoridades de nuestra capital imaginaron que podrían pasear la ciudad por el mundo simulando que aquí no ocurre ningún tipo de conflicto lingüístico y que, como insinuó mi querida comisaria Anna Guitart, los escritores conviven felizmente en una dulce existencia bilingüe. Esto no sólo choca de frente con los datos de uso habitual del catalán en Barcelona, ​​que han decaído a un 35% que se acerca a porcentajes de sustitución, sino también con que tal ocaso no tenga nada que ver con el intento de españolizar nuestra ciudad.

Todo esto que explico no son manías de un nacionalista tribal (el decaimiento del catalán no es imputable a la fuerza del urdu ni del chino, sino a la presencia invasiva del español), ni de alguien para quien debería salvarse la literatura catalana sólo a base de becas con mucha pasta gansa y subvenciones a raudales. El tema, insisto, es otro; pues no hace falta ser un genio para ver cómo el socialismo de la capital ha querido hacernos creer que, con el procés muerto y casi enterrado, la aparente pacificación-normalización política del país debía traducirse también al mundo de la cultura. Dicho en términos más históricos-culturales, si lo deseáis; todavía existe mucha peña que haría lo posible por volver al clima olímpico de los noventa (o, en el caso que nos ocupa, a la Barcelona franquista del boom latinoamericano) para folclorizar el catalán a base de tenerlo como una lengua de payés y museo, en oposición al español, vehículo de prestigio narrativo y ámbito global.

Pero esta operación, que habría sido la mar de aplaudida hace décadas, les ha salido mal, y no sólo porque resulte imposible exportar una Barcelona felizmente bilingüe sin que el invento provoque vergüenza ajena, sino porque ---a pesar de la presencia abusiva del español en nuestra vida cotidiana--- la literatura de nuestros enemigos íntimos está a absolutamente desconectada de la vida de la ciudad. Gracias al trabajo de las editoriales independientes ---que no sólo han trabajado la narrativa contemporánea en catalán hecha en Barcelona, ​​sino que han recuperado los cimientos de su imaginario en nuestra lengua--- hoy la letra ciudadana vive un momento más que esperanzador. En cambio, a la hora de publicitar Barcelona en español en Guadalajara o dónde sea, los mandarines culturales de siempre se han visto obligados a tirar de momias del siglo XX y de la vieja guardia como Carlos Ruiz Zafón, Eduardo Mendoza o Javier Cercas.

Las cosas van poniéndose en su sitio, aunque sea muy lentamente, y que toda esta mandanga de excursión literaria bilingüe haya terminado en un coito apresado... tiene muchísima gracia. Esto también excita un poco a mi Narciso particular, porque hoy en día ---si alguien quiere acercarse a las palpitaciones del tiempo en Barcelona--- debe escribir en catalán. Por eso, durante tantos años, hemos ido haciendo cosas magníficas como esta mía y vuestra Punyalada; no somos ricos ni nos han pagado visitas al extranjero para hacer el gilipuá, pero ha merecido la pena, y las cosas están en su sitio. Ahora sólo falta que los compañeros no ejerzan más colaboracionismo a cambio de unas onzas de guacamole y que todo el trabajo realizado por las editoriales independientes pueda erigirse en una industria como Dios manda. Pero de momento, en la ciudad mandamos nosotros y somos nosotros quienes pondremos las reglas del futuro: aquí y en el resto del mundo mundial.

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