Ya no podemos hablar de la inteligencia artificial como un horizonte lejano o una especulación propia de la ciencia ficción. Muy al contrario, la IA ha irrumpido con fuerza en nuestras vidas y en la manera en que nos comunicamos y accedemos a la cultura. Se trata de una revolución inevitable, y así es como la define en su último libro el consultor Genís Roca, presidente de la Fundació Accent Obert y experto en procesos de transformación empresarial y cultura digital.
La revolución digital es una publicación que se erige como una reflexión crítica y a la vez humanista sobre las múltiples caras de esta tecnología emergente. En una semana dedicada a la literatura, conviene detenerse a conocer bien este nuevo lenguaje con el que nos comunicamos en la sociedad de la inteligencia artificial.
— ¿Cómo definirías la sociedad de la inteligencia artificial?
— Me gusta más hablar de sociedad digital, porque en el fondo la inteligencia artificial es solo un punto de inflexión más. En la práctica estamos hablando de un software: el programa informático, la tecnología digital. Es cierto que el software que hemos visto en los últimos 30 o 40 años era hasta ahora bastante primitivo.
— ¿Cómo era ese software? ¿Cómo funcionaban esos programas informáticos?
— Un algoritmo basado en una lógica. Por ejemplo, la lógica podía ser el plan contable español. Tienes la factura, aplicas la lógica y el programa la clasifica según el plan contable. Ahora, además de una lógica, hay un histórico de información. Así, además de clasificar la factura, puede detectar una tendencia.
Es decir, ahora tenemos un software, un programa, capaz de aplicar un algoritmo, capaz de aplicar modelos matemáticos contra un histórico de información y capaz de hacerlo en tiempo real. En los libros de historia, la inteligencia artificial será solo un paso más en el progreso del software.
— Es tan solo un paso más, pero su impacto es enorme.
— Así es, porque nuestra vida depende de la tecnología digital y de los programas informáticos. La inteligencia artificial es un episodio más de la digitalización de la sociedad, pero es un episodio importante. Hemos puesto un punto de inflexión —un upgrade— a todo el sistema de gestión de la humanidad.
— ¿Qué entendemos exactamente por sociedad digital?
— La digitalización nos ha permitido descubrir un nuevo lenguaje. La humanidad es capaz de expresar la realidad con unos y ceros. Habíamos aprendido a expresarnos con la escritura, con la pintura, con la música… pero con unos y ceros podemos expresarlo y procesarlo todo. Incluso un estado de ánimo: las cámaras del metro de Londres anticipan intenciones suicidas por los movimientos de la gente en el andén.
Este nuevo lenguaje, además, nos permite almacenar la información mucho más fácilmente que antes. Antes no podíamos leerlo todo. Una biblioteca no podía contener todo lo que se había publicado. Ahora podemos acceder a cualquier publicación del mundo.
Por tanto, hemos inventado un lenguaje que puede expresar cualquier aspecto de la realidad, almacenarlo, transmitirlo a cualquier lugar del planeta y aplicarle un lenguaje matemático y analítico a esa realidad. Y esto transforma la sociedad.
— ¿Cómo la transforma?
— Transforma los sistemas de poder: quién puede hacer cosas y quién no. En la revolución industrial, el control de los medios de producción organizaba el poder, la economía y el territorio. Ahora es la información.
— Hoy parece que cualquiera puede hacerlo todo. Hay libros escritos a cuatro manos con IA.
— ¡Y tanto! ¡Muchos! Tanto, que Amazon ha tenido que cambiar la normativa y prohibir que un mismo autor publique más de tres libros al día. Eso significa que hay autores capaces de producir, con inteligencia artificial, mucho más de tres libros en un solo día.
"Sócrates creía que la escritura nos volvía más tontos, porque si podías escribirlo, ya no hacía falta recordarlo"
— ¿Pero queremos leer libros que no han escrito personas?
— Ya lo hemos hecho muchas veces, eso de leer libros de alguien famoso que sabíamos que había sido escrito por un tercero. De hecho, Sócrates no escribió nada. Todo lo que sabemos de él es porque Platón, su discípulo, explica lo que Sócrates le enseñaba. Todo el texto que tenemos de Sócrates es Platón citándolo.
En uno de estos textos, en el Fedro, Platón explica que Sócrates estaba convencido de que, para formar bien a una persona, es indispensable desarrollar la memoria. Él creía que la escritura nos volvía más tontos, porque si podías escribirlo, ya no hacía falta recordarlo. Y si no lo recuerdas, se atrofia la memoria.
— El paso de la tradición oral a la escritura.
— Claro. Había alguien que se sabía la Ilíada, completa. Pero alguien, en algún momento, la escribió. Yo no me sé la Ilíada de Homero, por ejemplo, pero puedo leerla. Y además puedo leer ocho millones de libros. Lo que para Sócrates podía ser un peligro, yo lo veo como algo positivo, como una oportunidad.
"El problema de internet es que allana las culturas"
— Es la misma pregunta que hoy hacemos sobre la IA: ¿nos hace más tontos o más capaces?
— Mi teoría es que los que tenían tendencia a ser tontos, lo serán más. Pero los que tenían tendencia a ser espabilados, lo serán mucho. Estas tecnologías te potencian y te ponen delante del espejo.
— ¿Delegar la escritura a ChatGPT no es un peligro para el arte de la escritura?
— Te respondo con preguntas: ¿los artistas que hacían collage eran menos artistas? Si para hacer esta entrevista usas inteligencia artificial, o para escribir un texto o un libro, ¿la pieza tendrá menos valor? ¿El autor no es igualmente quien elige el enfoque, qué incorporar en el texto y cuándo usar la tecnología? ¿Qué estamos valorando? ¿El proceso o el resultado? En muchos trabajos, lo que importa es el resultado.
Hasta ahora, la expresión de la creatividad estaba restringida a las personas que dominaban una técnica. Ahora vivimos en la época en que más población puede expresar su creatividad.
— Y la puede expresar, además, de muchas maneras diferentes.
— Y tanto. Federico García Lorca hoy no haría poemas, sino reels. O lo que fuera. Usaría la tecnología para expresarse. No se trata de dominar una técnica, sino de usar la tecnología para expresarse.
"Necesitamos sesgos para sobrevivir como cultura"
— ¿En qué posición queda el catalán en esta era de inteligencia artificial?
— El problema de internet es que aplana las culturas. Internet destruye culturas. Y, por tanto, mi cultura —de un rincón del Mediterráneo— está amenazada. Y no es la única, ¿eh? También lo están la francesa, la británica o la rusa…
— ¿Por qué internet aplana las culturas?
— Porque internet es un saco común y el 70% de los contenidos están en inglés. Los contenidos de la cultura catalana quizá representan un 0,5%. Si pido a internet la receta de una sopa, no me dará de entrada una sopa catalana.
Nos hemos quejado mucho de los sesgos, pero necesitamos sesgos para sobrevivir como cultura.
— ¿La sociedad digital debe preservar, entonces, esos sesgos culturales?
— Sí, pero antes debe identificarlos. Con Google lo tenemos relativamente fácil: el buscador busca en la “pecera” de internet y nos muestra resultados adecuados a nuestra búsqueda. Si reclamamos contenidos en nuestra lengua, sabemos que estarán hechos con nuestros sesgos culturales, porque nuestra lengua define nuestra cultura. En Catalunya tenemos esa suerte; no la tiene, por ejemplo, la cultura británica, porque el inglés se habla en todo el mundo.
Si hablando con Google conseguimos que algunos resultados respeten la lengua, nuestra cultura ya está salvada en el ámbito digital.
— ¡ChatGPT habla en catalán!
— Sí, el problema es que nos contesta en catalán, pero en la elaboración de la respuesta no ha tenido en cuenta nada de nuestra cultura. La respuesta se ha elaborado con un dataset de Wisconsin; no es una respuesta elaborada por alguien con perspectiva cultural catalana. Y por primera vez, nuestro idioma nos despista.
— ¿Y cómo hacemos para que la IA incorpore nuestro sesgo cultural?
— Es necesario que el dataset contenga contexto cultural y que este forme parte del prompting, de manera automática. Necesitamos un dataset de cultura catalana. Y no solo para que nosotros estemos más tranquilos, sino porque, en el mundo, a veces se necesitan hacer preguntas a contextos culturales específicos. Un publicista de Nueva York que prepara una campaña para Italia debe poder preguntar a un contexto cultural italiano, aunque él no sea italiano.
Por eso la sociedad digital demanda nuevas instituciones que nos defiendan en el contexto digital, como lo hace Accent Obert. Antes, ¿quién me defendía como catalanoparlante ante Google? ¿Y ahora, ante ChatGPT?
