The New Barcelona Post conversa este mes con Lluís Cintas, uno de los jóvenes que participan en el programa de liderazgo y ciudad que imparte Barcelona Global, Barcelona 2040. Lluís Cintas, emprendedor con más de 12 años de experiencia especializado en el diseño de conceptos gastronómicos, innovadores y sostenibles enfocados en la experiencia de usuario. Entre otros trabajos, ha liderado proyectos de innovación disruptiva en Silicon Valley, ha sido director de operaciones en Serunion, es fundador y CEO de oríGenes, compañía de eventos gastronómicos e innovadores con impacto positivo para empresas y, actualmente, es el director general de la división de gastronomía y experiencias de Stoneweg Places & Experiences.
El objetivo de esta serie de entrevistas es que esta nueva generación de líderes compartan su visión sobre la Barcelona del futuro a la que aspiran, así como sus propuestas de impacto para la mejora de la ciudad.
— ¿Qué esperas de la Barcelona del año 2040?
— Espero una Barcelona productiva, valiente y optimista, entendiendo hacia donde va el mundo y cuáles son los valores que la hacen diferente; actualmente, estamos en barbecho. Barcelona poco más puede ofrecer, debemos potenciar y creernos lo que ya existe.
— ¿Con qué ciudad compararías Barcelona?
— No es fácil compararla con otra ciudad, ya que Barcelona tiene un conjunto de singularidades que la hace única. Podríamos desgranarla y compararla con ciudades que tienen puerto como Róterdam, Amberes o Valencia. Con ciudades que son referentes en la innovación como San Francisco o Tokio. Con ciudades con cultura e historia como Florencia o Viena. Con ciudades cosmopolitas como Nueva York o Londres... pero ciudades que todas estás y más calidades juntas no es fácil. Barcelona puede y debe competir con las ciudades líderes del mundo.
— ¿A qué modelo de ciudad crees que debería parecerse Barcelona?
— A un modelo de ciudad en el que la innovación, la sostenibilidad y la solidaridad sean la base. Por ejemplo, Boston o Estocolmo, son ciudades reconocidas por la educación, la innovación y emprendimiento y por la sostenibilidad y calidad de vida.
— ¿Cuál es reto principal que debe resolver Barcelona en los próximos años?
— Obviando los ya conocidos imprescindibles para una sociedad del bienestar (vivienda, seguridad, limpieza, colaboración público-privada...) creo que dos grandes retos que pueden ayudarnos a volver a estar en la punta de la lanza como líderes en creatividad e innovación son: atracción de talento internacional y facilitar e impulsar el emprendimiento.
Para no irnos muy lejos, un ejemplo cerca y claro es el de Madrid. Llevo 3 años a caballo entre Madrid y Barcelona, porque en mi ciudad, Barcelona, donde llevaba 10 años trabajando, no nos sentimos acompañados en el emprendimiento. En Barcelona recibimos de la administración una única respuesta: No podemos ayudarte. En Madrid, recibimos una pregunta: ¿Cómo podemos ayudarte? Debemos ayudar a cambiar la mentalidad de los ciudadanos y de las administraciones para aprovechar las oportunidades que hay en la ciudad y fidelizar el talento que decide vivir en Barcelona.
"Estamos viviendo un tsunami donde, por primera vez, todo avanza a una velocidad muy elevada"— ¿Cuál crees que debe ser el papel de las nuevas generaciones y su implicación en el desarrollo de la ciudad?
— Creo imprescindible la fusión de nuevas generaciones con otras generaciones para el desarrollo de la ciudad. Estamos viviendo un tsunami donde, por primera vez, todo avanza a una velocidad muy elevada y, sobre todo, a la vez (sexo, religión, política, economía, tecnología...). Para entender hacia dónde va el mundo debemos escuchar las nuevas generaciones potenciando la experiencia, conocimiento y cultura de otras generaciones. Venimos de una historia donde éramos más cultos y vamos hacia un futuro donde los valores, la actitud y la adaptación al cambio serán la clave del éxito.
— ¿Por qué sectores empresariales crees que debe apostar Barcelona?
— Por la cultura como motor de humanización. Por la ciencia como motor de innovación. Por la gastronomía como motor social. Por el emprendimiento como motor de transformación. Por el turismo como motor económico. Por el lujo como motor de prestigio.
