EasyJet: 30 años de apuesta por Barcelona y 10 de base

Vista singular de un Airbus A319 de easyjet en el aeropuerto de Barcelona (Javier Ortega Figueiral)
Vista singular de un Airbus A319 de easyjet en el aeropuerto de Barcelona (Javier Ortega Figueiral)

13 de marzo de 2026 a las 15:23h

Hace tres décadas aquello era casi revolucionario: billetes de avión a precios que parecían imposibles. Tenían contrapartidas —menos servicios o aeropuertos secundarios—, aunque abrían una puerta que hasta entonces estaba cerrada para muchos viajeros: volar por Europa a precios imbatibles.

En esa idea basó su arranque easyJet, una compañía nacida de forma casi artesanal en el aeropuerto británico de Luton, con aviones de segunda mano que ni siquiera eran de su propiedad.

Treinta años después, la aerolínea ha celebrado dos aniversarios simbólicos: tres décadas de operaciones en España y diez años desde la apertura de su base en el Aeropuerto de Barcelona, inaugurada en febrero de 2016.

Para conmemorarlo, la compañía ha reunido en Barcelona a representantes del sector aéreo, institucional y turístico en una mesa redonda para analizar el papel de la aviación en la competitividad territorial y los retos regulatorios y medioambientales de la próxima década.

Fundada en 1995 por el empresario grecochipriota Stelios Haji-Ioannou, easyJet empezó operando vuelos domésticos en el Reino Unido antes de expandir rápidamente su modelo low-cost por Europa. España llegó muy pronto a su mapa de destinos: en 1996 inauguró su primera ruta al país con un vuelo entre Londres Luton y Barcelona.

Treinta años después, la aerolínea asegura haber transportado a cerca de 270 millones de pasajeros desde y hacia España, consolidándose como la cuarta compañía del mercado estatal. Actualmente opera cuatro bases (Barcelona, Palma de Mallorca, Málaga y Alicante) y emplea a más de 900 personas.

Los neo son los A320 y 321 de última generación de easyJet. © Javier Ortega Figueiral

En el caso de Barcelona, la base abierta en 2016 se ha convertido en un pilar de su red en el sur de Europa. Es además la única base de easyJet en España que opera todo el año, mientras que otras como Palma o Málaga tienen un carácter más estacional.

Desde El Prat, la compañía opera con cuatro aviones A319 basados permanentemente y, durante el ejercicio fiscal de 2025, transportó alrededor de 2,5 millones de pasajeros desde y hacia la ciudad, dentro de los aproximadamente 18 millones que movió en España, con un crecimiento cercano al 7%. De ellos, unos 800.000 pasajeros tuvieron origen en Barcelona.

Interior de uno de los cuatro aviones que Easyjet tiene basados en El Prat. © Javier Ortega Figueiral

La presencia de easyJet en el aeropuerto barcelonés tiene además una singularidad operativa: es la única aerolínea que utiliza la Terminal 2C, un espacio que entre 1992 y 2009 fue exclusivo para el histórico Puente Aéreo entre Barcelona y Madrid y para la aviación ejecutiva. Hoy funciona prácticamente como un enclave propio de la compañía naranja, facilitando operaciones tanto Schengen como no Schengen —especialmente con el Reino Unido— desde las puertas M y R.

El hub digital y la mesa

A este despliegue operativo se suma además un elemento estratégico: Barcelona acoge desde este año el primer hub digital europeo de easyJet, dedicado al desarrollo de producto, ingeniería, inteligencia artificial y análisis de datos para la compañía. Durante la mesa redonda, los participantes han reflexionado sobre el papel de la conectividad aérea en la competitividad de las ciudades europeas. Para Mateu Hernández, director general del consorcio Turisme de Barcelona, el cambio vivido por la ciudad en estas tres décadas ha sido enorme.

“Cuando easyJet llegó a Barcelona, mucho estaba todavía por hacer. Turisme de Barcelona acababa prácticamente de nacer y el modelo de ciudad turística estaba en construcción”, ha recordado. Según él, la evolución del sector ha llevado también a un cambio de enfoque: “Antes la prioridad era atraer visitantes; ahora es gestionar el éxito. De ahí el paso del mensaje Visit Barcelona al actual This is Barcelona”.

Pasajeros en los mostradores de facturación en el Aeropuerto de Barcelona. © Aina Martí / ACN

Desde la perspectiva aeroportuaria, Eva Valenzuela, directora del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, ha subrayado que el crecimiento del tráfico obliga a trabajar tanto en el corto como en el largo plazo. Las grandes ampliaciones del aeropuerto no se materializarán previsiblemente hasta la mitad de la próxima década, pero las mejoras en la infraestructura ya están en marcha. “Mientras llegan los grandes proyectos, el mientras tanto es igual de importante”, ha señalado, en referencia a las obras de mejora que ya se están ejecutando en la Terminal 2 y que serán visibles a corto plazo.

Entre esas actuaciones figura también la futura construcción de un hotel dentro del propio recinto aeroportuario, algo llamativo en un aeropuerto del tamaño de Barcelona, que hasta ahora no contaba con este tipo de instalación integrada en sus instalaciones.

Un A319, uno de los 350 Airbus que Easyjet tiene en su flota. © Easyjet

Por su parte, Javier Gándara, director general de easyJet para el sur de Europa y responsable global de políticas públicas de la compañía, ha defendido la importancia de la conectividad aérea para la economía europea. Gándara es además presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), un cargo que, cuando lo ejerce, se distingue incluso por la indumentaria: cuando actúa como presidente de ALA lleva corbata; cuando representa a easyJet, no.

Durante el debate ---sin corbata---, introdujo una imagen poco habitual en los análisis del sector: “A veces pienso que en aviación debería existir un índice de achuchabilidad”, dijo entre sonrisas. “En pocas industrias se mide tanto la satisfacción del cliente como en los aeropuertos, cuando ves a la gente abrazándose al llegar”.

Una forma simpática de resumir lo que, tres décadas después de su llegada a Barcelona con un vuelo desde Luton, sigue siendo el corazón del negocio: acercar personas, ciudades y economías a través de la conectividad aérea. Una fórmula que continúa siendo clave para el desarrollo y la proyección internacional de ciudades abiertas al mundo como Barcelona.