Desde la biotecnología que actúa en el interior de las células hasta la tecnología espacial que orbita alrededor del planeta, pasando por la arquitectura que da forma a los espacios que habitamos. En todos los niveles, mujeres ejercen roles de liderazgo que transforman sus respectivos sectores y se convierten en referentes para niñas y jóvenes (aunque sigan siendo una minoría).
El papel de estas referentes; la importancia de levantar vocaciones científicas desde la infancia, y transmitir el impacto que se puede generar a través de estas profesiones es clave para ir aumentando la cantidad de mujeres líderes en sectores como los que se han dado cita en la Barcelona Woman Acceleration Week (BWAW), organizado desde el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB): desde lo más cercano —como la biotecnología— hasta lo más lejano —el ámbito espacial—, pasando por la arquitectura.
El diagnóstico es claro: muchas de las desigualdades no empiezan en los consejos de administración ni en los laboratorios, sino mucho antes, en las aulas. Desde el espacio hasta la célula, pasando por las ciudades que habitamos, el mensaje compartido es que el talento no entiende de género, pero sí necesita oportunidades para desarrollarse.
Y aunque el talento no entiende de género, sí está condicionado por el contexto, los referentes y la educación. A veces, estos determinantes pesan en un sentido; en otros, pueden inclinar la balanza hacia el lado opuesto, incluso de forma menos obvia. “Nos han educado de una manera diferente, y hemos desarrollado capacidades diferentes. La posición de CEO es muy de jefe de orquesta, y precisamente las mujeres somos perfectas para eso, porque nos han educado para eso”, ha defendido Patricia Villagrasa, CEO y cofundadora de Reveal Genomics.
“A las mujeres que se estén planteando si pueden ser CEO: es la profesión para una mujer”, ha reivindicado. Desde la mesa redonda, en el DFactory, se han añadido algunos matices: ese jefe de orquesta debe saber alzar la voz, y saber mirar en grande. “No se trata de la diferencia de liderazgo por género, pero se han dado pasos hacia un liderazgo más humanista, y probablemente lo están llevando mujeres sobre la mesa”, ha añadido la CEO de Gate2Brain, Meritxell Teixió. Y aún más: “No hay un liderazgo en femenino, pero hay ciertos patrones que pueden llevar a tener más empatía o a una conducta más activa”, según la también CEO de Nema Health, Olga Rué.
Referentes con tatuajes
Para poner en valor estos puntos de vista y la posibilidad de ser líder, hay que ir a la infancia: “La desigualdad empieza desde el colegio”, ha remarcado Avencia Sánchez-Mejías, directora general de Integra Therapeutics. Claudia Mateo, directora de Innovación Espacial de i2Cat, ha llamado a hacerlo en edades tempranas: “Hay que dirigirse a las niñas antes de los 12 para despertar vocaciones científicas; luego es tarde”.Para seducirlas, el día a día es clave, y las referentes, también. Y si conectan con las más jóvenes, mejor: “Hay que acercar referentes humanas, chicas que estén cambiando el mundo haciendo tecnología. Con pelo naranja y con tatuajes”, ha ilustrado la directora general y CEO de Airbus Geotech, Roser Roca.
Ese “cambiar el mundo” es básico para atraer a más profesionales y a conquistarlas. “Desde nuestro sector generamos impacto real”, ha puesto en valor Mateo. Y es que, como ha destacado, “todos interaccionamos con decenas de satélites al día”. Desde el CZFB, Pere Navarro ha ido más allá: “Todos hemos llegado al DFactory gracias al mundo del espacio”, con los GPS y sus conexiones por satélite.
“Se puede cambiar el mundo desde estos sectores”, ha defendido desde el ecosistema Aeros Neus Olea. Roser Roca, directora general y CEO de Airbus Geotech, ha añadido una dimensión más amplia a este impacto: “Si le dijera a una niña por qué dedicarse a la ciencia, le diría que en Europa hemos luchado mucho para tener unos valores que nos definen como continente y como sociedad, y creo que necesitamos la tecnología para defenderlos”.
En este contexto de impacto, también entra en juego la arquitectura. No solo como disciplina técnica, sino como herramienta de transformación social. “La arquitectura es un instrumento o un lenguaje que todo el mundo entiende”, ha señalado Nerea Amorós, investigadora de la ETSAB-UPC, quien ha trabajado en proyectos en entornos como campos de refugiados. Desde esta perspectiva, ha reivindicado repensar el papel del diseño: “La arquitectura y el diseño se han visto como un lujo, y la pregunta es cómo podemos hacer que sean un derecho”.
Esta visión conecta con el objetivo último de muchas de estas disciplinas: mejorar la vida de las personas. “El objetivo es mejorar la vida de lo que nos rodea, ya sea desde un punto de vista más práctico o más académico”, ha añadido Eulàlia Gómez-Escoda, directora de la ETSAB-UPC Barcelona Tech, en una mesa moderada por la arquitecta jefe de Barcelona, Maria Buhigas.
Desde la célula hasta el espacio, pasando por los entornos que habitamos, el hilo conductor es el mismo: utilizar el conocimiento para generar impacto real. Como se ha repetido en la jornada, el impacto se amplifica si se implica el talento femenino, también en puestos de liderazgo: “No hay límites. The sky is the limit”. Lo cierto es que el límite está mucho más arriba, con mujeres conquistando ya incluso el espacio, y aún con mucho por avanzar.
