Cuenta atrás en el MNAC: el futuro del museo que debía ser

MNAC - Jordi Borràs ACN
MNAC - Jordi Borràs ACN

Con un presupuesto de 122 millones y un calendario ya definido, el MNAC afronta una transformación clave para culminar el proyecto concebido hace casi un siglo

20 de diciembre de 2025

1929 fue el año en el que Montjuïc (y Barcelona) se mostró al mundo. Cien años después, aquel legado vuelve a marcar el tempo de la montaña. El centenario de la Exposición Internacional ha dejado de ser una fecha lejana para convertirse en un horizonte concreto que ordena proyectos, calendarios y expectativas. Este lunes, el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) ha puesto cifras y fechas a esta cuenta atrás y ha confirmado que el museo entra en la fase decisiva de su ampliación, una de las transformaciones culturales más ambiciosas asociadas a la renovación de Montjuïc.

Con la mirada puesta en 2030, año previsto para inaugurar el nuevo MNAC, la institución ha detallado cómo se desplegará un proceso que comenzará ya en 2026 y que comportará cambios profundos en el funcionamiento del museo. “La agenda del museo ya es la agenda de la ampliación”, ha resumido su director, Pepe Serra, a cuatro años vista de abrir las nuevas salas. Una frase que sintetiza el momento actual: todo lo que vendrá, también la programación, gira ya en torno al proyecto.

El Museu Nacional está inmerso en un proceso de transformación que conducirá a su ampliación con un presupuesto de 122 millones. 2026 será un año de transición, previo al inicio de las obras arquitectónicas y otros trabajos museográficos que requerirán dedicación plena y harán visible esta transformación. Probablemente, este será el último programa de exposiciones de estas características antes de la apertura de las nuevas salas en el Pabellón Victòria Eugènia.

Serra ha dejado claro que este no es un proyecto del director del MNAC ni del equipo del museo ni de los comisarios, sino que es un proyecto de servicio público al museo y la culminación de un museo concebido hace casi un siglo. También ha señalado que el MNAC debe hablar desde el lugar en el que está, que es Catalunya, y desde ese lugar mirar al mundo.

El punto de inflexión llegará en el año 2027, cuando está previsto el cierre de la primera planta del museo, dedicada al arte moderno y contemporáneo. La dirección confía en poder mantener abierta la planta baja —con los ámbitos de románico, gótico y renacimiento—, pero admite que la prioridad será concentrar esfuerzos en la ampliación, con una moratoria que podría reducir exposiciones temporales, préstamos y actividades recurrentes.El director del MNAC, Pepe Serra © Pere Francesch
El director del MNAC, Pepe Serra © Pere Francesch

Arquitectura con sello catalán y experiencia internacional

La ampliación será obra del equipo catalán de HArquitectes y del despacho suizo Christ & Gantenbein, ganadores del concurso arquitectónico. No es una alianza nueva: ambos estudios ya colaboraron en la ampliación del Macba, una de las intervenciones museísticas más relevantes de los últimos años en Barcelona.

Christ & Gantenbein aportan, además, una trayectoria consolidada en museos de alta complejidad, como el Museo de Bellas Artes de Basilea o la ampliación del Museo Nacional de Suiza. El proyecto del MNAC se inscribe así en una línea de intervenciones que buscan hacer crecer equipamientos históricos sin diluir su carácter, reforzando el diálogo entre arquitectura, colección y ciudad.

El calendario de obras ya está trazado. La adecuación del Pabellón Victòria Eugènia se llevará a cabo entre el cuarto trimestre de 2027 y el cuarto trimestre de 2029. La conexión subterránea entre el Palau Nacional y el pabellón —una pieza clave para articular el nuevo museo— está prevista a lo largo de 2028, el mismo año en que debería comenzar también la adecuación del Palau Nacional.

Entrada del MNAC © Jordi Borràs ACN

El cierre parcial del MNAC se inscribe en una tendencia compartida por otras grandes instituciones europeas. Museos de primer nivel como el Centre Pompidou de París o el Museo de Pérgamo de Berlín afrontan actualmente largos periodos de clausura por reformas y ampliaciones. Procesos complejos y costosos, pero necesarios para adaptar estos equipamientos a los nuevos relatos, públicos y exigencias de conservación.

Una colección en movimiento

Durante los años de obras, el MNAC activará una estrategia de circulación internacional y territorial de su colección. Una parte importante de su colección viajará hasta Tokio en una operación internacional de gran alcance que, según Serra, permitirá generar ingresos para ayudar a financiar la ampliación. El director ha defendido este desplazamiento como “un buen lugar para presentar nuestros fondos”, tanto por la proyección internacional como por el reconocimiento del valor de la colección del museo.

Paralelamente, el MNAC prevé que algunas obras emblemáticas puedan circular temporalmente por otros museos catalanes, siempre que estas instituciones lo soliciten. Una manera de mantener viva la colección en un momento en que el museo deberá reducir inevitablemente su presencia expositiva en Barcelona.

La última gran temporada antes de las obras

Antes de entrar de lleno en esta fase, 2026 acogerá el último gran programa expositivo de este ciclo. Una temporada presentada este lunes por su director y que combina investigación histórica, revisión crítica y creación contemporánea. Destaca la exposición dedicada al Mestre de Cabestany y al monasterio de Sant Pere de Rodes, un proyecto de gran ambición que revisa mitos fundacionales del románico catalán y europeo a partir de piezas dispersas y documentación inédita.

Vistes aèries del Monestir de Sant Pere de Rodes (Port de la Selva, Alt Empordà)

El diálogo con el arte contemporáneo se refuerza con El viatge invers, de Ona Batlló, una propuesta que reconecta las pinturas murales románicas con sus espacios originales y con el paisaje sonoro del Pirineo. Y con Jujol, de Perejaume, una gran exposición que revisita la figura de Josep Maria Jujol desde una mirada poética y radical, en el marco de la Capitalidad Mundial de la Arquitectura 2026.

A todo ello se suma Recuperado del enemigo, una muestra que profundiza en la procedencia de las obras depositadas en el MNAC por el SDPAN franquista y que consolida una línea de trabajo centrada en la Guerra Civil, el expolio y la responsabilidad de los museos públicos.

Una sombra incómoda: Sixena

Este horizonte de renovación convive, sin embargo, con una sombra incómoda: la decisión del Tribunal Supremo de obligar al MNAC a devolver las pinturas murales de Sixena a su emplazamiento original, en Huesca. Una resolución adoptada a pesar de los numerosos informes técnicos que alertan de que el traslado puede provocar daños graves e irreparables en unas obras extremadamente frágiles.

Detalle de la parte superior de la sala donde se encuentran las pinturas murales de Sixena expuestas en el MNAC, Barcelona © Eli Don

Serra ha indicado en el encuentro con los medios que el museo quiere cumplir la sentencia sobre las obras de Sixena, y que no tiene “animadversión ni voluntad de retener” las piezas. Ahora bien, también ha mostrado una gran contrariedad: “Si el concierto de Rosalía es un peligro, serrar la pieza en 74 trozos ¿qué es exactamente?”.

La 'listening party' de Rosalía en la sala oval del MNAC © Respectivecollective / JohnC

Más allá del caso de Sixena, el MNAC inicia en 2026 una etapa decisiva en la que el tiempo de la obra y el tiempo del relato deberán avanzar en paralelo para culminar, finalmente, el museo que se imaginó hace casi un siglo.

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