'Compto cada passa meva sobre la terra', un texto de Lluïsa Cunillé

Cartel promocional de 'Compto cada passa meva sobre la terra'
Cartel promocional de 'Compto cada passa meva sobre la terra'

'Compto cada passa meva sobre la terra' nos presenta a un hombre que ha trabajado toda la vida en un quiosco y está en un hospital. Al día siguiente lo operan del corazón y es una operación que no sabe cómo acabará

15 de julio de 2025 a las 09:00h

Para pasar el rato o para vaciar el buche antes de lo que pueda pasar, entabla una conversación con su compañero de habitación. Un hombre que le pidió unos periódicos hace años. El hombre, el Sr. Pauli, no se acuerda del quiosquero... El quiosquero, el hombre invisible y gris, con una vida anodina, que pasa unas 15 horas vendiendo periódicos... ¿quién puede recordar al quiosquero?

Y así comienza 'Compto cada passa meva sobre la terra', un texto de Lluïsa Cunillé que se puede disfrutar en la Sala Atrium. Disfrutar, sí, porque la vida del quiosquero está llena de historias. El quiosquero no es el hombre invisible que nadie ve. El quiosquero ha vivido una vida muy intensa. Y hoy, a las puertas de una operación de la que no sabe si saldrá, decide explicarla a un desconocido, su compañero de habitación.

El espacio está muy bien diseñado. Una litera con un rollo de papel, al fondo. En el techo una pieza trapezoidal que delimita el espacio y da profundidad a la escena (¡alguien estuvo atento a las clases de dibujo técnico!). Y una iluminación que se centra en el quiosquero y amortigua la luz del resto del espacio.

Gran interpretación de Oriol Genís y buena dirección de Xavier Albertí

Oriol Genís, muy bien dirigido por Xavier Albertí, es el quiosquero. Xavier Albertí ha sabido dar un tono casi neutro, casi... ha sabido que el hombre casi no tenga expresiones, casi... ha hecho que el hombre casi no gesticule, casi.

Xavier Albertí ha cogido el texto de Lluïsa Cunillé y le ha dado el cuerpo y la voz de Oriol Genís, una decisión muy acertada que da cuerpo y voz al quiosquero. Un hombre que habla de forma pausada. Casi sin matices, casi sin cambios de tono... pero están, los matices y los cambios de tono están. Pero se hacen de forma muy sutil, de manera que el texto nos va calando poco a poco, casi sin darnos cuenta, hasta que nos tiene del todo atrapados.

Xavier Albertí y Oriol Genís

Descubrimos que el quiosquero, el hombre invisible, lo hemos tenido delante durante años y no hemos sabido ver todo lo que puede ofrecernos, además de los periódicos. Descubrimos que el quiosquero ha aprovechado su invisibilidad para construir una vida interior plena, intensa, potente.

«Siempre ha habido y habrá en el mundo unos pocos genios que abran nuevos caminos...»

El quiosquero necesita hablar con alguien. Necesita dejar el mundo con la conciencia tranquila. Necesita confesarse. Y es lo que hace con su compañero de habitación, el Sr. Pauli, un desconocido que no juzgará lo que le dirán. Un desconocido que solo es un transeúnte en la vida del quiosquero.

«En un quiosco, todo caduca y envejece más deprisa, mucho más deprisa que la vida y, enseguida, estorba.»

Un texto muy profundo 

El texto de Lluïsa Cunillé es un texto que, de entrada, parece muy sencillo. La historia de un quiosquero... ¿qué nos podrá contar? Pero Lluïsa Cunillé le ha dado mucha profundidad. No es solo la vida del quiosquero, no es solo lo que ha visto desde su lugar privilegiado a pie de calle, es también el contexto, la historia del mundo donde vive, de la gente con quien ha compartido la vida... incluso, de la gente con quien ha compartido los breves momentos en la venta de periódicos.

«Han pasado los años corriendo, no me he dado cuenta de la vida.»

'Compto cada passa meva sobre la terra' es un montaje imprescindible para disfrutar de un texto excelente, de una dirección que le ha sabido dar forma espléndidamente y, sobre todo, de una interpretación de Oriol Genís que os cautivará. Un montaje imprescindible.

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