En un momento en el que mirar la hora es tan sencillo como desbloquear el móvil, los relojes han perdido su función original. Sin embargo, lejos de desaparecer, han adquirido un nuevo significado: el de
expresar identidad, estilo y una forma distinta de entender este oficio artesanal. Con este propósito, los hermanos Nico y Alejandro Cata impulsaron en 2019 ClocksBcn, un proyecto que reivindica el valor artesanal de la relojería y la entiende como un símbolo de identidad. Las redes sociales han sido clave en este proceso, ya que les permiten ampliar su alcance, romper con los estereotipos de un sector históricamente hermético y conectar con una nueva generación.Especializados en firmas icónicas como Rolex, Cartier u Omega, su enfoque no se limita exclusivamente a la compraventa de relojes: se basa en la selección cuidadosa de cada pieza, asesoramiento personalizado, acompañamiento técnico y la historia que hay detrás de cada reloj. “Nos gusta entender el reloj como algo más que un simple objeto”, subraya Alejandro Cata, cofundador del proyecto. “Es un símbolo de identidad. Nos diferencia, nos caracteriza. Hoy en día este elemento ha perdido su función original, porque ya no lo necesitamos para saber la hora, pero lo seguimos llevando como una forma de expresión y de identidad”.La historia de ClocksBcn nace, precisamente, de la pasión íntima de Alejandro Cata por la relojería. El joven barcelonés descubrió su interés por los relojes desde muy temprano, creando una pequeña una colección marcada por el valor sentimental. Entre sus piezas más preciadas destacan un Seiko Diver heredado de su padre cuando tenía 16 años, y un cronógrafo monopulsador de los años 30 que perteneció a su bisabuelo. Sin embargo, no fue hasta los 21 años cuando decidió comprar su primer reloj, autoregalándose un Tudor Heritage e iniciando una colección propia que lo llevaría, posteriormente, a desarrollar su propio negocio. La historia de ClocksBcn nace, precisamente, de la pasión íntima de Alejandro Cata por la relojería. © ClocksBcn“Cada reloj tiene una historia. Son como amuletos que conectan épocas, personas y momentos”, explica Alejandro. Esa curiosidad le llevó a formarse junto a profesionales del sector antes de lanzar su propio proyecto de compraventa de relojes de alta gama en 2019. Ese impulso acabó contagiando a su hermano Nico, quien, tras finalizar sus estudios en ADE (Administración y Dirección de Empresas), decidió sumarse al proyecto aportando una visión más estratégica.Una nueva generación en un sector tradicional
En un sector tradicionalmente asociado a perfiles más veteranos, ClocksBcn representa una nueva generación que busca redefinir la concepción de la relojería y los estereotipos que frecuentemente la rodean. “No es común ver a dos chicos jóvenes al frente de un negocio de este tipo. Los clientes suelen confiar más en perfiles con mayor trayectoria”, reconoce Nico. “Pero precisamente nuestra edad nos permite conectar con personas que antes no se sentían parte de este mundo”, añade el cofundador.Este vínculo es especialmente fuerte con la generación Z, un público que ha mostrado un creciente interés por las piezas vintage, la artesanía y los objetos con historia. Firmas como Cartier han ganado protagonismo entre estos perfiles por su carácter aspiracional y estético. ClocksBcn se ha consolidado como uno de los primeros proyectos en España en divulgar contenido especializado en este ámbito. © ClocksBcnPara conectar con estas nuevas generaciones, las redes sociales se han convertido en su principal aliado. La cercanía y la transparencia han sido clave para trasladar un oficio tradicional como la relojería al lenguaje actual. Hoy se han consolidado como uno de los primeros proyectos en España en divulgar contenido especializado en este ámbito, acumulando miles de seguidores (más de 21.000 en Instagram y 16.000 en TikTok). En sus vídeos muestran desde procesos de reparación y verificación de relojes hasta negociaciones con clientes o viajes internacionales para conocer las tendencias del mercado global. Este enfoque les ha permitido acercar su proyecto a nuevas generaciones sin dejar de atraer a coleccionistas experimentados. Aunque muchos de sus seguidores no pueden permitirse todavía relojes de miles de euros —su catálogo oscila entre los 3.000 y los 13.000 euros—, encuentran en ClocksBcn una fuente de inspiración. “Poseer un reloj también puede ser una meta aspiracional. Quizá ahora no pueden adquirirlo, pero sí en el futuro”, señala Alejandro. Con este enfoque, contribuyen también a dinamizar un sector que, en España, consideran que todavía está en desarrollo en comparación con países como Suiza, Alemania o Italia, donde estas piezas cuentan con una mayor tradición y reconocimiento. En ClocksBcn no solo un catálogo de relojes preseleccionados, sino también servicios de búsqueda, asesoramiento y la verificación de piezas. © ClocksBcn Entre sus acciones recientes destaca la colaboración con el creador de contenido Nil Ojeda, que acumula millones de seguidores en redes sociales (más 2,6 millones de seguidores en Instagram y 4,2 en Tiktok) y que acudió a ClocksBcn con una petición muy concreta: encontrar un Rolex Oyster Perpetual con esfera blanca, una variante difícil de conseguir por su limitada producción. “Cuando buscas un modelo muy específico, necesitas asesoramiento experto. Hay piezas que no están disponibles fácilmente en Inernet y requieren una red de contactos internacional”, explica Alejandro. Este tipo de acompañamiento forma parte de su propuesta: no solo ofrecen un catálogo de relojes preseleccionados, sino también servicios de búsqueda, asesoramiento y la verificación de piezas concretas para garantizar su autenticidad.En este caso, el proyecto con Nil Ojeada fue más allá de la simple adquisición. A través de su marca Milfshakes, Ojeda lanzó una edición especial del reloj intervenida artísticamente con vómito de moscas. ClocksBcn participó no solo en la búsqueda, sino también en la manipulación de la pieza junto a un maestro relojero.“Había que intervenir el reloj con mucho cuidado. Asumíamos un riesgo, por lo que era fundamental hacerlo bien”, recuerda Nico.De las redes sociales a un punto de encuentro en Barcelona
Aunque su crecimiento ha sido principalmente digital, la apertura de su tienda física hace un año marcó un punto de inflexión en la historia del proyecto. Ubicada en el antiguo Boulevard Rosa de paseo de Gràcia, desde ClocksBcn definen el espacio más como una galería que como un comercio tradicional. “La tienda es un showroom, un punto de encuentro”, afirma Nico. “Queremos que la gente venga, pruebe, pregunte y se sienta cómoda. No es solo comprar, es vivir la experiencia completa”. Aunque el crecimiento de ClocksBcn ha sido principalmente digital, la apertura hace un año de su tienda física en paseo de Gràcia supuso una inflexión en su historia. © ClocksBcnEn un sector donde la confianza es clave, el contacto humano sigue siendo fundamental. “Puedes ver mil relojes en Internet, pero nada sustituye al proceso presencial: probarlo, tocarlo y que alguien te acompañe”, añade. Así, cada pieza de su catálogo pasa por un proceso exhaustivo de verificación: autenticidad garantizada, revisión por expertos y una selección minuciosa. “No todo reloj entra en ClocksBcn. Hay un criterio estético y de calidad que queremos transmitir. Revisamos la procedencia, el estado, la originalidad… es un proceso casi artesanal”, subraya Nico.Con todos estos servicios —desde la reparación y el pulido hasta la búsqueda de piezas específicas y el asesoramiento personalizado—, ClocksBcn ha consolidado un proyecto que trasciende la simple compraventa de relojes. Su propuesta se basa en una forma distinta de entender la relojería, donde cada pieza conserva su valor identitario y aspira, además, a reconectar con las nuevas generaciones. Porque, como recuerda Nico, para ellos “un reloj no sirve solo para medir el tiempo; también guarda historias, momentos y recuerdos”.