1. Internet como espacio colaborativo
“La Web nació en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear), un centro extremadamente colaborativo”, ha recordado Berners-Lee. Su idea inicial era sencilla: la Web estaba llamada a convertirse en el sistema de comunicación interno del CERN, una institución en la que trabajaban científicos de todo el mundo que necesitaban conectarse y compartir información. Pero pronto se dio cuenta de que su revolución podía trascender las fronteras del centro de investigación europeo y beneficiar a todo el mundo. Así nació la World Wide Web.
Antes de Web, Internet permitía intercambiar archivos, pero era un entorno extremadamente complejo y reservado para técnicos. Como Berners-Lee ha explicado: “podías obtener un archivo desde el otro lado del mundo, pero para usarlo tenías que manejar programas complicados e introducir comandos difíciles de memorizar. No podías moverte libremente; tenías que saber exactamente a dónde ibas y escribir la dirección exacta”.
Tim Berners-Lee se ha subido al escenario del Talent Arena ante una audiencia de más de 500 desarrolladores. © Talent ArenaSu solución fue simple y revolucionaria: aplicar el concepto de “clic” en enlaces ---que ya existía en dispositivos como CD-ROM---, extendiéndolo a toda la red. Así, la Web se convirtió en un gran CD-ROM global, accesible para cualquiera. Berners-Lee entendió que liberar esta tecnología al dominio público no solo era posible, sino necesario para que la Web fuera realmente útil.
2. Aplicaciones de código abierto y estándares libres
Frente a alternativas como Gopher, un sistema similar que estaba desarrollando la Universidad de Minnesota y que podía convertirse en una herramienta de pago, Berners-Lee liberó el sistema Web. Más tarde, fundó el World Wide Web Consortium (W3C), un organismo gracias al cual compañías competidoras como Apple y Microsoft colaboraron para establecer estándares comunes, asegurando que todos los navegadores hablaran el mismo lenguaje informático: HTML.
"Si estás diseñando una red social, puedes elegir entre inspirar y empoderar a los usuarios o contribuir a sistemas que les hagan daño"
Así, la Web creció de manera unificada, demostrando que la cooperación puede ser más poderosa que la competencia. Décadas más tarde, Berners-Lee afirma que son los desarrolladores que trabajan en tecnologías colaborativas y de código abierto los que hacen que él mantenga la esperanza en la humanidad y en la tecnología, pese a algunas de los malos usos que se han generado en Internet.
3. Redes sociales menos adictivas
Berners-Lee también ha advertido sobre uno de los grandes riesgos de Internet: “La mayor parte de la Web me parece positiva, pero algunos elementos que se han creado me decepcionan, como los algoritmos adictivos de las redes sociales”. El ingeniero que también fue galardonado con el premio Turing en 2016 por sus contribuciones a la informática, que comenzaron como espacios para conectar amigos y familiares, como Instagram, se transformaron en sistemas diseñados para maximizar el tiempo de conexión y generar dependencia.
Berners-Lee ha aplaudido la normativa de Australia para restringir las redes sociales a los menores de 16 años. © Aina Martí / Albert Segura (ACN)Su consejo a los desarrolladores ha sido contundente: "si estás diseñando una red social, puedes elegir entre inspirar y empoderar a los usuarios o contribuir a sistemas que les hagan daño". Es decir, entre diseñar aplicaciones como Tiktok o como Pinterest. Para Berners-Lee, "la ética debe ser la línea roja: si sabes que tu sistema puede fomentar dinámicas tóxicas, replantea su diseño". El ingeniero británico también ha celebrado iniciativas legislativas como la que ha impulsado Australia, prohibiendo que menores de 16 años usen redes sociales, una normativa que España también se plantea replicar.
4. Tecnologías que protejan los datos de los usuarios
Además del uso adictivo de las redes sociales, hay otra cuestión que inquieta especialmente a Tim Berners-Lee: la protección de los datos personales en Internet. Para hacer frente a este problema, el ingeniero ha impulsado Solid, un proyecto que busca devolver a los usuarios el control sobre su información.
En lugar de que los datos estén dispersos en los servidores de grandes tecnológicas, Solid propone almacenarlos en “pods” —carteras digitales personales— gestionados por cada individuo. Como explica el propio Berners-Lee: “La aplicación te pregunta: ‘¿Dónde quieres guardar estos datos?’ Y tú puedes responder: ‘Guárdalos en mi almacén personal de datos online, en mi pod’. Posteriormente, otras aplicaciones pueden acceder a ellos solo si tú das permiso”. Los datos, así, no pertenecen a las grandes tecnológicas, sino a las personas.
"La ética debe ser la línea roja: si sabes que tu sistema puede fomentar dinámicas tóxicas, replantea su diseño"
Sobre esta base tecnológica, Berners-Lee también trabaja en nuevas herramientas como Charlie, un asistente de inteligencia artificial que, a diferencia de otros chatbots, opera exclusivamente con la información que el usuario decide almacenar en su propio pod. Así, si alguien pregunta qué zapatillas debería comprar, Charlie no ofrece una recomendación genérica sino que, siempre con autorización previa, analiza los datos personales disponibles para ofrecer un consejo personalizado.
5. Para que la tecnología haga del mundo un lugar mejor
“No estamos en el fin de los tiempos; Internet es un ciclo constante, y estamos viviendo un capítulo más de este proceso”, ha concluido Berners-Lee. Pese a que en este capítulo de la historia de Internet la tecnología presente riesgos, como la adicción o la vulneración de datos personales, también puede ser una herramienta para construir un mundo más justo y humano. Sobre todo gracias a las nuevas generaciones de desarrolladores, a quien Berners-Lee ha animado a construir "aplicaciones colaborativas, creativas y compasivas".
La conferencia ha sido moderada por el periodista de la BBC Spencer Kelly. © Talent Arena"Imaginad el mundo que queréis y construidlo". Así concluía el ingeniero británico su conferencia frente a más de 500 desarrolladores, entre locales e internacionales, recordándoles que la innovación no solo transforma la tecnología, sino también la vida de las personas. Cada línea de código y cada proyecto tiene el poder de hacer del mundo digital un lugar mejor, más seguro y más humano.