En Barcelona hay un edificio con una langosta gigante que observa la ciudad desde la azotea. En Barcelona hay un edificio por cuya fachada parecemos ver llover letras de colores en un desorden calculado. En Barcelona se ha inaugurado oficialmente la nueva Casa de la Arquitectura Técnica. Las tres imágenes corresponden, en realidad, a la descripción del mismo inmueble singular: la sede del Colegio de la Arquitectura Técnica de Barcelona (Cateb), ubicado en el número 5 de la calle del Bon Pastor, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi y junto a la avenida Diagonal.
Después de prácticamente dos años de obras y de una profunda intervención estructural, la nueva sede corporativa del colegio reabre sus puertas reconvertida en un equipamiento pionero en la capital catalana. El espacio nace con la vocación de funcionar como un laboratorio urbano dedicado a la divulgación técnica, científica y cultural en el ámbito de la edificación y, por primera vez, abre sus instalaciones a la ciudadanía.
Un espacio de debate social ante los retos urbanos
La Casa de la Arquitectura Técnica se ha concebido como un espacio activo que acogerá a lo largo de todo el año una programación continuada que combinará experiencias expositivas, ciclos temáticos, colaboraciones con entidades internacionales y espacios de debate social abiertos al público.
“El sector de la construcción se tiene que repensar desde muchos puntos de vista; la propia sociedad lo está pidiendo y desde el Cateb queremos acoger todas las iniciativas de reflexión que, desde el ámbito cultural, científico y social, puedan contribuir a dibujar perspectivas innovadoras y soluciones participativas de futuro ante retos tan urgentes como el del acceso a la vivienda”, explica la directora general del colegio, Isabel Pagonabarraga.
Esta apuesta por la divulgación incluye proyectos como el festival ARTEC o la colaboración con otras instituciones culturales de Barcelona y consolida el compromiso del colegio de trasladar el debate técnico hacia la esfera pública y el bienestar colectivo.
El cuerpo que habitamos: una exposición para diagnosticar la salud del hogar
La primera de las iniciativas que acoge la Casa de la Arquitectura Técnica es la exposición El cuerpo que habitamos, una muestra interactiva para enseñar a los ciudadanos a diagnosticar los problemas de salud de sus propias viviendas, y a comprender cómo estas patologías constructivas afectan directamente la salud humana.
La premisa de la muestra parte de la idea de que las edificaciones son organismos vivos: respiran, pierden calor por la piel, acumulan humedades y envejecen. Durante el recorrido, el visitante puede evaluar el estado de su vivienda —analizando factores críticos como la calidad del aire interior, el aislamiento térmico, las filtraciones o la presencia de sustancias nocivas— y aprender acciones concretas de mejora para prevenir problemas respiratorios o de eficiencia energética. La exposición es de acceso completamente libre y gratuito y se podrá visitar hasta el 4 de enero de 2027.
El edificio al descubierto: la profesión explicada
De la rehabilitación integral de la Casa de la Arquitectura Técnica destaca un hecho fundamental: el edificio ha sido diseñado para explicar y reivindicar la misma profesión de la Arquitectura Técnica. En lugar de esconder las entrañas del edificio tras falsos techos y revestimientos convencionales, las estructuras originales, las redes de instalaciones y los diferentes materiales constructivos quedan totalmente a la vista bajo el concepto de una muestra permanente llamada El edificio al descubierto. De esta manera, el edificio muestra pedagógicamente cómo está construido y hace visible un trabajo complejo que normalmente queda oculto al público.
Para esta intervención se han aplicado los criterios de sostenibilidad y economía circular que la profesión defiende para el parque de viviendas existente. Durante la obra, dirigida en su Dirección de Ejecución (DEO) por Betarq Group, se donaron 930 elementos de mobiliario a 17 entidades sociales —evitando 5,6 toneladas de residuos—, se utilizaron materiales desmontables de bajo impacto y se sensorizaron todas las instalaciones para optimizar el consumo de energía, alcanzando la certificación europea DGNB. Además, la propia fachada del edificio se ha configurado para simbolizar el andamio de una obra en constante transformación.
La langosta, las letras y el reto de poner orden a la crisis de la vivienda
¿Y la langosta? ¿Y las letras de colores? ¿Qué significado tienen exactamente en todo este contexto? Ambos elementos forman parte del poema visual que el artista y poeta Joan Brossa creó en su momento para la sede del colegio.
La langosta, situada en la azotea, es el símbolo de la inteligencia, la astucia y la capacidad de dar saltos hacia adelante en muchas culturas ancestrales. Por su parte, el caos de letras que parecemos ver caer por el andamio de la fachada representa la materia prima, las ideas dispersas y la complejidad del sector.
En la puerta de acceso, el criterio técnico pone orden al caos y transforma estas letras en mensajes claros y estructuras bien construidas. Aquí reside el gran mensaje de la nueva sede: la voluntad de aplicar el criterio técnico, la ciencia y el oficio para poner orden a uno de los grandes problemas sociales de nuestro tiempo como es el acceso a una vivienda digna, saludable y sostenible.
