Las cámaras de escaneo ocular del creador de ChatGPT desembarcan Barcelona

Orb en el nuevo espacio de World en Barcelona
Orb en el nuevo espacio de World en Barcelona

World estrena flagship para acercar su tecnología de verificación de humanidad mediante su Orb, un dispositivo de escaneo ocular que otorga un número de identidad para diferenciar humanos de bots en la era de la IA

12 de febrero de 2026 a las 23:07h

“Cuando cualquier cosa puede ser manufacturada con IA y ante el uso de bots, ¿cómo sabemos en quién confiar en Internet?”. Es la reflexión desde la que nació el proyecto World, planteada hace seis años por el cofundador de OpenIA Sam Altman. Ahora la formula Tiago Sada, detrás del impulso de World y de su sistema de prueba de humanidad: un escaneo del iris como identificador de realidad humana. ¿Cómo? Con cámaras diseñadas ad hoc —los Orb—, que ahora desembarcan en Barcelona en la que será la primera flagship de World en España.

“La cámara te toma una foto para saber que eres una persona real, y esas fotos no se guardan en el sistema, sino directamente en tu móvil como usuario. Esas fotos solo viven en tu dispositivo”, garantiza Sada, jefe de producto en Tools for Humanity, compañía desarrolladora de World Network. Esa foto es la prueba de humanidad, y la que permite obtener el WorldID que la acredita. “No pedimos ninguna información personal y no se comparte nada. El usuario, y solo el usuario, tiene el control sobre cómo lo usa”, remarca.

¿Y para qué sirve ese ID de humanidad? “Para diferenciar a un ser humano de un bot”, algo que tiene aplicaciones en campos tan variados como las apps de citas, los servicios financieros y la compra de entradas para un concierto (y no quedarse sin porque un bot haya adquirido cientos de ellas para después revenderlas): “La idea es que las personas reales pasen a tener prioridad en ciertas páginas y servicios de Internet”. Obtener esa validación de humanidad es gratuito para el usuario; el modelo de negocio pasa porque paguen por la tecnología las webs o apps que quieran usarla para que sus usuarios estén verificados como personas.

El nuevo espacio de World en Barcelona, en la Diagonal con Aribau.

Ahora, los Orb llegan a Barcelona en el que será el primer World Space en España. Ubicado en la Diagonal con Aribau, el espacio operará como prueba piloto, dentro de una red que cuenta con locales a lo largo de todo el mundo —actualmente, cerca de 20 millones de personas en todo el globo cuentan con esta verificación de WorldID—. “La intención es empezar en esta ubicación piloto, en la capital tecnológica del país, y ver cómo reacciona la gente y cómo la usa”, destaca Sada. El centro tenía previsto abrir el jueves, pero el episodio de viento ha llevado a posponer su inauguración, ahora pendiente de ser reprogramada.

Pese a este estreno, no es la primera vez que los Orb escanean iris en Barcelona; antes con el nombre de Worldcoin, las futuristas esferas operaron en diversos centros comerciales de la ciudad, dentro de una treintena de localizaciones a nivel estatal, en las que entonces la operativa era distinta: con el escaneo del iris, se entregaban Worldcoins, las criptomonedas asociadas a la empresa. El proyecto biométrico llamó la atención de la Agencia Española de Protección de Datos, que en 2024 decretó la suspensión cautelar de su actividad, decisión que avaló la Audiencia Nacional.

Usuario durante el proceso para obtener su WorldID.

Con su nuevo nombre World, la empresa asegura que opera en España “cumpliendo plenamente con las leyes y normativas europeas aplicables”. Destaca que, además, World ha implementado una serie de mejoras técnicas y organizativas para reforzar su “compromiso con la privacidad”. En este sentido, como remarca Sada, las imágenes que se toman no se quedan en el sistema, sino que se envían directamente al móvil del usuario, y este decide “qué hacer con ellas”. Y la empresa insiste: cuentan con prácticas de privacidad y seguridad que han sido auditadas y evaluadas por terceros independientes.

200 millones de inversión

Llegar hasta aquí no ha sido rápido, como explica Sada: “El reto de verificar que un usuario es realmente una persona está muy claro desde hace seis años; resolverlo ha sido lo difícil”. Empezaron a hacer pruebas con verificaciones telefónicas o por correo electrónico, y después por carnés de identidad oficiales, “pero era muy fácil darle la vuelta con la IA”, y la privacidad era también un hándicap. Así llegaron finalmente a los Orb, fabricados en Alemania con una inversión de más de 200 millones de dólares detrás, y con tecnología de código abierto.

Tiago Sada desarrolla el proyecto de World desde hace seis años.

Todo ello para buscar respuestas a una situación provocada por la propia IA impulsada por el mismo Altman. En esto, Sada no ve una contradicción o una paradoja, sino que “las empresas que impulsan la IA son las que más les interesa que haya un desarrollo seguro”. Y hace un paralelismo histórico: “Volvo fue la primera empresa que hizo coches. Fue un gran avance, pero ir en coche implicaba retos y riesgos. Fue precisamente Volvo quien inventó  luego el cinturón de seguridad, y no solo lo fabricó, sino que abrió la patente para que cualquier otro fabricante lo pudiera usar”. Riesgos de las innovaciones que buscan responderse desde los mismos motores de innovación.