Aleix Salellas está atareado desde hace días con las decoraciones de la Festa Major de Gràcia. Su padre, Albert, y su hermano pequeño, Guim, también lo están, pero no todos en la misma calle: los hijos, en Progrés; el padre, en la Plaça de la Vila, que cada año engalanan los Castellers de la Vila de Gracia. Aleix y Guim adornan calles y plazas desde que eran muy pequeños, y ahora, con 17 y 12 años, siguen haciéndolo. Forman parte de los centenares de personas que dan continuidad a una tradición que arrancó hace décadas, y que continúa evolucionando en una Gràcia que, antes de barrio, fue vila, y antes de vila, un territorio poco poblado, dependiente de Barcelona.
La tradición tiene sus raíces en aquella Gràcia que todavía no era Gràcia. La primera presencia humana documentada en el barrio viene de 400 años atrás, en el Convent dels Josepets, del cual solo permanece en pie el eglésia que preside la actual plaza Lesseps. El convento se construyó bajo la advocación de la Virgen María de Gracia, y el nombre se acabó extendiendo en el territorio de los entornos. Entonces, los frailes del convento celebraban la fiesta mayor en marzo, pero otra orden que llegó al barrio prácticamente 200 años después empezó a mover el calendario: los franciscanos, que se instalaron cerca de lo que ahora son los Jardinets de Gràcia, celebraban la fiesta de la Asunción, el 15 de agosto. “En 1817 se hizo un encuentro y la fiesta fue cogiendo fuerza, como fiesta de verano”, nos explica el presidente del Taller d'Història de Gràcia, Josep Maria Contel.
Pocos años después, a partir de 1835, la situación dio un giro. Los efectos de la primera Guerra Carlista y la desamortización de Mendizábal llegaron hasta el barrio —entonces aún dependiente de Barcelona—. Gràcia pierde sus dos conventos: se disolvió el convento de los franciscanos, y el de los Josepets se queda en la iglesia y con la Orden de los Carmelitas Descalzos diluido. Es aquí cuando los feligreses de la Parroquia de Santa Maria de Gracia, que celebraban la Asunción en agosto, “se empiezan a mover y acaban convirtiendo la festividad en la fiesta mayor del barrio”.
Mientras tanto, el territorio seguía formando parte de Barcelona, pero la insistencia de los vecinos y prohombres de Gràcia acaba desembocando en la constitución del municipio independiente el 6 de julio de 1850, pocos días antes de la fiesta mayor. Es en este momento en que está documentada, por primera vez, una referencia al origen de las calles engalanadas: el nuevo Ayuntamiento, que se establece en un piso, invita a los vecinos a decorar fachadas y balcones. En 1862, en el Diari de Barcelona, aparece una segunda mención sobre los guarnits. Entonces, sin embargo, eran muy diferentes a los actuales: eran principalmente motivos florales, a menudo encargados a floristas. “Todo esto venía influido por el Corpus, y con calles decoradas por las que pasaba la procesión”, detalla Contel.
Los decorados (y la fiesta) van evolucionando, con sacudidas como la Guerra de Cuba, la Setmana Tràgica y la Guerra Civil. Con la muerte de Franco, “la gente tenía ganas de recuperar las calles y de recuperar la fiesta”, y poco después se vuelve a decorar por primera vez una calle, de la mano de Verdi del Mig. “En 1979 ya hay muchas más calles, y el movimiento fue creciendo. Durante la década de los 90 fue cogiendo más impulso, con decorados cada vez más potentes”.
Y es que, a los motivos florales, se fue sumando creatividad, y oficio. “Con el tiempo, Gràcia tenía a mucha gente de oficio en las calles, como albañiles, escayolistas o carpinteros”, que empezaron a contribuir con sus técnicas. Después, fueron ganando peso otros perfiles, como diseñadores, tal como destaca Contel: “Empiezan a surgir propuestas muy creativas; se genera un espiral donde todo el mundo quiere participar, y ganar”. Se refiere a los premios de las calles engalanadas, que se empezaron a entregar desde antes de la Guerra Civil. “Se genera una competencia, pero es una competición amistosa”, defiende Albert Salellas.
Así se respira dentro de la propia familia Salellas: Albert engalana la plaza de la Vila con los castellers —la única colla de cultura popular que tiene un espacio reservado para decorar—, mientras que Aleix hace unos años se decantó por Progrés; a pesar de que no vive ahí, desde 2021 fue por varias amistades. Guim fue primero a otra calle, y desde 2023 fue con el hermano mayor a Progrés. Esto también representa un cambio respeto el origen de la tradición: no hay que ser de una calle para engalanarla. “Cada uno decide en qué calle quiere estar”, remarca Aleix.
Esta competencia amistosa, este año ha dado un paso más: por primera vez, cinco calles se han puesto de acuerdo en la temática. Una de ellas es precisamente Progrés y, la temática escogida, el Señor de los Anillos. “La propuesta salió en una cena amistosa entre calles, y así se ha hecho”, detalla Aleix. Son, además de Progrés, las calles de la Libertat, de Tordera y de Fraternidad de Dalt y de Baix, que se convertirán en diferentes escenarios de la Tierra Media durante las fiestas.
Así, lo que genera la tradición va más allá de decoraciones: "El guarnit es cultura popular, es hacer vila”, reivindica Albert. Y todo esto llega mucho antes que empiece la fiesta con el pregón: “La fiesta mayor ya es estos días previos, donde vas encontrándote con los vecinos, charlando, preparando”, destaca Albert junto a Aleix y Guim, muy implicados en la cultura popular desde diferentes ámbitos, desde bastoners hasta el bestiario popular, pasando por castellers, unos en la Vila de Gràcia y otros en Sagrada Família.
De este modo, como añade Contel, engalanar las calles representa “un aspecto social importantísimo” para el vecindario: “Facilita la integración de gente de todo tipo; es un facilitador de la interculturalidad y de interrelación”. Son centenares de personas que se implican al decorar las calles para hacer de la Festa Major de Gràcia una de las más emblemáticas de la ciudad: “Al final, lo que es la fiesta mayor es gente que se encuentra para hacer cultura popular y arte efímero, para que la gente lo disfrute, y la gente se encuentre”.
