Borja Molina-Martell: “El éxito és el Método Paco, sin atajos"

Borja Molina Nomo
Borja Molina Nomo

El fundador y socio del Grupo Nomo reivindica la filosofía Kaisen de mejora contínua y pide a la Administración pública que escuche al sector privado para trabajar juntos

22 de septiembre de 2025 a las 15:35h

Borja Molina-Martell es fundador y socio de Grupo Nomo. De familia textil y de restauradores. Asegura que no era un buen estudiante, pero estudió ADE con el firme objetivo de dedicar gran parte de su vida a lo que mejor se le daba: hacer empresa. Primero, fueron las rosas, después el mantel publicitario y finalmente, la restauración japonesa. Nomo Barcelona nació en 2007, poco antes de la gran tormenta financiera. "Siempre hemos elegido muy malas épocas para abrir restaurantes", reconoce con una media sonrisa.

De hecho, Nomo Madrid abrió en 2020, poco antes del inicio de la pandemia. Nomo es un grupo familiar formado por 300 personas, una decena de restaurantes repartidos entre Barcelona, Girona, Costa Brava y Madrid y también una línea de delivery NomoMoto que supone el 25% de la facturación. Es del Barça, pero sirve el sushi del Bernabeu. Su mejor filosofía es Kaisen y se basa en la mejora continua y en el poder de los pequeños grandes cambios. Sin atajos hacia el éxito. En las oficinas de Grupo Nomo hay un póster del Método Paco: Pasión, Aprendizaje, Calidad y Obtención de resultados.

 Estudió ADE. 

—  No era muy buen estudiante, no tenía muy claro qué quería hacer. Era emprendedor así que estudié ADE en el IQS.

 Vendía rosas por Sant Jordi. 

— Compraba rosas, montaba paradas y también repartía a domicilio. También tuve otra empresa de manteles con publicidad. Hacer empresa se me daba bien.

 Volvamos a la publicidad. 

— Creamos una empresa con amigos para regalar manteles de papel con publicidad a los restaurantes. Teníamos un acuerdo de colaboración con Intermón Oxfam y logramos el hito mensual de 500.000 usuarios. Buscábamos anunciantes, encontramos uno que era muy bueno, pero lo dejamos para después de Navidad.

"Mi abuelo siempre decía que la gente comía para vivir y que él vivía para comer"

 Año nuevo, vida nueva. 

— El proyecto murió… No estuvimos suficientemente detrás. Hice entonces todo el plan de empresa para montar un restaurante japonés, pero finalmente entré en Deloitte donde duré solo 10 meses. Aquello no estaba hecho para mí y volví a pensar en la idea del restaurante.

 ¿De dónde le nace la pasión por la restauración?

 Trabajé un tiempo en los restaurantes de mi tía en Mojacar. Mi abuelo siempre decía que la gente comía para vivir y que él vivía para comer. Así que me di cuenta que la cocina japonesa no era una moda y que, por lo tanto, había venido para quedarse.

 Su padre fue el primer avalista de Nomo.

— Mi padre me dijo que me daría todo su apoyo y que sacara adelante el proyecto con mis hermanos.

“Nomo no existiría sin mis padres. Todo el mundo decía que me la metería, pero yo lo tenía que probar y ellos confiaron en mi"

 ¿Cuál es su legado?

— ¡Su legado lo es todo! Mi padre ha sido un empresario muy trabajador que siempre ha predicado con el ejemplo. Era un líder justo y constante muy partidario de la mejora continua. Mi padre nos avaló, pese a que yo venía de cerrar un proyecto. Siempre le estaré agradecido. Nomo no existiría si no fuera por mis padres. Todo el mundo decía que me la metería, pero yo lo tenía que probar y ellos confiaron en mi.

Borja Molina Restaurants Nomo 

— El fracaso puede ser un aprendizaje de éxito. 

— Del fracaso de los manteles, aprendí que por el mero hecho de ser amigo no hay que ser también socio. De hecho, es mucho mejor buscar un socio que sea complementario. También aprendí la importancia de ser constante, puesto que cometimos el gran error de relajarnos sin haber triunfado.

 El gran error de relajarse antes de tiempo.

— Fracasar es una parte del camino y cuando caes, toca levantarse. Si todo va siempre de cara no tiene ninguna gracia, porque entonces cualquiera lo haría. No hay que tener miedo a fracasar y si fracasas, no eres un fracasado. Se aprende gracias a los errores.

“Siempre hemos elegido muy malas épocas para abrir restaurantes”

 Su hermano Juan residía en Londres y cambió la fabricación textil por la cocina japonesa. 

— Mi hermano estudió marketing y pudimos crear una gran comunidad en Facebook e Instagram. Nos fijamos en la cadena de sushi Wasabi que es muy grande y tiene una relación muy buena de calidad-precio. Todo enfocado al delivery y al take away con una rotación bestial y un precio muy ajustado. Entonces solo existía el delivery para pizzas y tuvimos la idea de hacer un restaurante japonés de calidad y con la voluntad de tener más rotación que marca.

 Nomo Barcelona nació en 2007. 

— Firmé el primer local en Gran de Gràcia durante enero de 2007 y abrí en diciembre de aquel mismo año. En pocos meses, nos tocó la crisis de Lehman Brothers de pleno. Siempre hemos elegido muy malas épocas para abrir restaurantes. Spoiler: Aterrizamos en Madrid justo antes de la pandemia.

 Decía el escritor Charles Dickens que era "el mejor y el peor de los tiempos."

— En el peor de los tiempos, fiché a Naoyuki Haginoya como cocinero y ahora es socio. Su gran responsabilidad era conseguir el mejor producto. Recuerdo que en nuestro primer restaurante no había reserva, ni café y queríamos tener mucha rotación.

"Queríamos democratizar la cocina japonesa con un toque catalán"

 ¿Como les afectó la crisis económica?

— La crisis, incluso, nos benefició porque el cliente comía en un buen local, con un buen producto y tenía un servicio muy bueno a un precio razonable.

Borja Molina i Víctor Costa 

 Una misión: bueno, bonito y barato. ¿Cómo se combina el catalán y el japonés?

— Nao fusionó técnica japonesa con producto local y fue pionero con el nigiri de brie o foie. Queríamos democratizar la cocina japonesa con un toque catalán.

 ¿Cómo era entonces su día a día? 

— Primero, lo hacía todo y después nos dividimos algunas áreas con mi hermano. En 2014 cogimos un coach externo para dejar de ser de aquellos empresarios de todo lo hago. Necesitábamos una estructura, un plan estratégico y aprender a comunicar las cosas.

“Nosotros pensamos como clientes y después ponemos números para ver si todo esto tiene sentido. Hay que apostar por la calidad que es la clave del éxito a largo plazo y no coger atajos”

 ¿Cómo es ahora su día a día?

— Mi trabajo es estar encima y dar las herramientas para poder llevar las ideas a la práctica. En Nomo somos casi 300 personas y una decena de directivos que diseñamos un plan estratégico. Mi foco de cada día es crear la estrategia de la empresa a tres años vista, que a la vez es revisable cada año, y tener muy claro hacia dónde vamos.

 ¿Hacia dónde vamos?

— Nuestra primera idea fue montar un restaurante del que nosotros fuéramos clientes habituales. Nosotros pensamos como clientes y después, ponemos números para ver si todo esto tiene sentido. Por ejemplo, el plan del Clan Nomo para fidelizar, premiar y conocer los hábitos de consumo de nuestros clientes.

Borja Molina Métoco PACO 

 ¿Cuál es la receta del éxito de Nomo? 

— La primera acción es pensar cómo un cliente. Hay que apostar por la calidad que es la clave del éxito a largo plazo antes que ser el más económico que es muy difícil. El éxito es no coger atajos.

 Dice el chef Joan Roca que "en la cocina se innova con la revolución humanista". 

— Si Nomo existe y funciona es gracias a los trabajadores. Tenemos un departamento que se preocupa solo de las personas. Estamos haciendo una prueba piloto en Nomo Sarriá con unos psicólogos para ver cuál es el estado de ánimo de los clientes cuando entran.

“Todo va mucho mejor si tienes empatía con los trabajadores y con los clientes. Somos familia empresaria y empresa familiar”

 ¡Interesante!

— Todo va mucho mejor si tienes empatía con los trabajadores y con los clientes. Somos una familia. En marzo de la pandemia cerramos todos los restaurantes y el delivery, pero continuamos pagando las nóminas de todo el equipo. Cada mes entrevistamos un par de personas como caso de éxito Nomo.

 ¿Empresa familiar o familia empresaria?

— Es una buena pregunta... Somos familia empresaria y empresa familiar. Mi padre tenía una empresa familiar y yo he procurado que Nomo sea una familia empresaria. Somos familia y lo tenemos que cuidar, me gustaría que Nomo se quedara en la familia pero no solo por el hecho de ser familia.

 Ganarse la entrada en la empresa.  

— Todo el mundo tiene que estar preparado y quien trabaje en la empresa, se lo tiene que ganar. Hemos cogido un coach externo para trabajar y hablar las cosas, sin enfadarse o discutirse. La tensión nunca llega a un punto álgido.

 Hablando casi todo es posible.

— Empezamos muy jóvenes, pero en al cabo de un tiempo cambiaron las necesidades económicas y personales. Por eso, nos tenemos que sentar y pensar qué espera cada persona de la empresa en los próximos 10 años. Cogemos ayuda externa y hacemos el ejercicio de ponernos en la piel del otro y entender tanto la empresa como la familia a 10 o 20 años vista. Yo pienso en cuando mi hijo entre en la empresa...

 Pronto celebraréis 20 años. ¿Cómo se imagina la empresa a 10 o 20 años vista?

— En 20 años ya no sé si estaré, seguramente sí. Me gustaría salir de España y abrir un Nomo en Londres. La idea nació en Londres y creo que sería la mejor forma de cerrar el círculo. Antes, pero, tenemos mucho espacio para abrir muchos Nomo en el territorio. Nos gusta mucho lograr nuevos retos, siempre que nos acompañe la ilusión y la pasión por hacer las cosas en equipo.

Borja Molina Grupo Nomo 

 ¿Cuál es vuestra filosofía de trabajo?

— Se llama Kaisen y se basa en la mejora continua. Estamos obsesionados en todo lo que podemos aplicar para mejorar cada mes. El pequeño cambio acaba siendo un gran cambio. Hace tiempo parecía impensable llegar hasta donde estamos hoy, pero lo hemos conseguido. Antes celebrábamos cada éxito de facturación y ahora lo encontramos casi normal. Imagínate qué podemos llegar a hacer de aquí a 20 años, pero vale más no perder nunca la conciencia de todo lo que se consigue.

“La filosofía Kaisen se basa en la mejora continua. Estamos obsesionados en todo lo que podemos aplicar para mejorar cada mes. El pequeño cambio acaba siendo un gran cambio”

 ¿En qué consiste el Método Paco?

— Son los valores y las claves del éxito que aplico tanto en la vida personal como profesional. Hay un póster muy grande del Método Paco en nuestras oficinas: Pasión (P), Aprendizaje (A), Calidad (C) y Obtención de Resultados (O). Cada día escucho nuevos podcasts de CEOs mientras voy a correr y aprendo muchísimo. Los números son muy importantes, pero no hay que obsesionarse y recordar que son un termómetro.

 Me han explicado que servís el sushi del Bernabeu.

— En 2019 quisimos hacer el salto a Madrid. Nos cogió la pandemia en plenas obras y abrimos en julio de 2020. Cinco años después, el balance es muy positivo a pesar de que hemos sufrido mucho. Abrimos un restaurante en una ciudad nueva, teníamos que viajar con certificado covid y nos costó mucho la gestión de los equipos porque tenían la sensación que era una gran empresa.

“¡Barcelona me encanta! Somos punteros en restauración, ocio y arte, a pesar de que la ciudad no ha brillado tanto como debería. ¡Tenemos que ir todos a una y reposicionar Barcelona!”

 ¿Cómo lo resolvieron?

— Enviamos gente de aquí hacia allá y de allá hacia aquí para que entendieran la filosofía Nomo. Y sí, también tenemos barras de sushi en el Bernabeu.

 ¿Y el sushi del Camp Nou?

— Yo soy del Barça y aplicamos para hacer las barras de sushi para las tribunas del Camp Nou. La verdad es que nos gustaría mucho estar allí!

 ¿Cómo ve la ciudad de Barcelona?

— ¡Barcelona me encanta! Somos punteros en restauración, ocio y arte, a pesar de que se ha proyectado una imagen de inseguridad. La ciudad no ha brillado tanto como debería. Las asociaciones tienen muchas ganas de hacer cosas y soy muy optimista con Barcelona porque hay mucho talento. ¡Tenemos que ir todos a una y reposicionar la ciudad!

 ¿Qué le pediría a la Administración pública?

— Sobre todo que nos escuche. Público y privado trabajan muy bien, cada cual con sus intereses, y llegan a acuerdos. Siempre se ha intentado vender el discurso de empresarios contra trabajadores o viceversa, pero el objetivo es común. Quizás chocamos en algún momento, pero lo podemos resolver. Es mucho mejor cuando trabajamos juntos.

Borja Molina Nomo 

 El anterior entrevistado Xavier Asensi le hace las siguientes preguntas: ¿Cuál sería la mayor dificultad, o preocupación, a la hora de decidir abrir (o no) un nuevo restaurante? ¿Qué es determinante para decidir las localizaciones?

— La clave siempre es encontrar un local. Nosotros tenemos dos tipos de locales: los de ciudad y los de fuera de la ciudad. Fuera de la ciudad tiene que ser un lugar emblemático como el Faro de San Sebastián o el Nomo Náutico. Son locales accesibles de unos 300 metros cuadrados, con encanto y terraza. Buscamos locales donde la renta per cápita vaya de acuerdo con nuestro ticket medio. El local tiene que ser bastante impresionante y conseguir que a la gente no le importe desplazarse.

 Entiendo que la experiencia en el restaurante es algo importante para ti, ¿qué haces para que la experiencia de compra en línea intente mantener el mismo nivel y sello de calidad?

— Desarrollamos una página web propia durante 2011, teníamos telefonistas en los restaurantes para que entendieran bien todo lo que recomendaban y poder tener así una experiencia similar. Hemos elegido los platos que viajan bien, el packaging está diseñado para mantener la temperatura de cada plato. Todo está hecho a medida.

SIETE DE VIDA

Referente: Mis padres.

Libro: How to win friends and Influence People de Dale Carneggie.

Película: Antes del amanecer dirigida por Richard Linklater.

Canción: Todo cambia de Mercedes Sosa.

Rincón favorito: Menorca.

Lema de vida: Haz la tuya, sin molestar a los demás.

Sueño: La salud de la familia.

Etiquetas