El ecosistema científico hace años que clama por encontrar alternativas a los ensayos con animales. Los modelos celulares humanos in vitro, que permiten recrear tejidos y órganos a partir de células reales, se han consolidado como una alternativa ética, viable y cada vez más frecuente, sobre todo para grandes empresas y farmacéuticas. Desde un pequeño laboratorio ubicado dentro del complejo Parc Científic de Barcelona (PCB), BeCytes Biotechnologies se encarga de producir y distribuir tejidos in vitro hepáticos por todo el mundo.
De hecho, esta spin-off de la Universitat de Barcelona (UB) ha encontrado sus principales clientes fuera de las fronteras nacionales. Y es que actualmente, un 98% de su volumen de negocio proviene de su actividad internacional, con una fuerte presencia en países como Alemania, Suiza, Estados Unidos, Francia, India o Japón. En su proceso de internacionalización, la compañía también ha conseguido hitos como el de haberse convertido en la primera spin-off catalana del sector biotecnológico en establecer una alianza científica y comercial con el país nipón, mediante un acuerdo –todavía vigente– con la asiática KAC Co., Ltd.
Sin embargo, su trayectoria no siempre ha sido lineal. De hecho, Jordi Xapellí, CEO de Becytes, afirma que sus diez años de historia, desde que en 2015 un grupo de investigadores del campo de la terapia celular de Creatio, el Centro de Producción y Validación de Terapias Avanzadas de la UB, decidieron impulsar la compañía, “han sido una carrera de fondo”.
“Desde Barcelona, y con un equipo formado inicialmente por solo dos investigadores, competíamos en un mercado y un sector que no nos conocía y que, además, estaba dominado por grandes empresas internacionales que representaban —y todavía hoy representan— una cuota de mercado superior al 80%”, rememora Xapellí. En un ecosistema, además, donde no existían referentes u otras empresas catalanas líderes en la distribución y producción de tejidos in vitro. Y todo, con un capital inicial aportado por business angels próximos a los fundadores y financiación adicional de los mismos investigadores.
Aun así, el equipo confiaba en el potencial del ecosistema catalán, que empezaba a “despuntar en el ámbito de las ciencias de la vida y la salud, con Barcelona convirtiéndose, cada vez más, en una ciudad muy atractiva para la investigación y los ensayos clínicos, especialmente en oncología”, como apunta Estephan Arredondo, director técnico de la compañía.
Así, empezaron su actividad centrada en el aislamiento, procesamiento y distribución de tejidos hepáticos (pertenecientes al hígado). Un ámbito en el que la investigación y el descubrimiento de nuevos fármacos resulta imprescindible, ya que para ciertas enfermedades hepáticas todavía no existe tratamiento. De hecho, a pesar de que un 20% de la población mundial —más de 1.500 millones de personas en todo el mundo— sufre alguna enfermedad hepática crónica, como el cáncer o la cirrosis, los tratamientos actuales todavía son ineficientes y a menudo muy costosos.
Para avanzar hacia nuevos fármacos y tratamientos terapéuticos cada vez más personalizados para combatir estas enfermedades, los ensayos experimentales resultan imprescindibles. Para estas pruebas preclínicas, a menudo se acostumbra a usar animales para comprobar la toxicidad o los efectos de los fármacos en cuestión. Como alternativa, los modelos celulares in vitro permiten reproducir las condiciones de los tejidos humanos y experimentar sin hacer uso de animales. Y es precisamente en este campo en el que Becytes está apostando, erigiéndose como un aliado imprescindible para la industria farmacéutica, las compañías biotecnológicas y los centros de investigación.
Por este motivo, desde sus inicios empezaron a establecer alianzas y acuerdos comerciales en diferentes países. “Llamamos a todas las puertas posibles y aprovechamos cualquier proyecto europeo o ayudas públicas para nuestra internacionalización”, remarca Arredondo. De hecho, más allá de su actividad comercial, la participación en proyectos internacionales de investigación continúa siendo una parte imprescindible de la misión y trayectoria de Becytes.
Así, actualmente la empresa participa en varios estudios internacionales, que incluyen proyectos como UNLOOC (Unlocking the data content of Organ-on-Chips), liderado por la empresa alemana Microfluidic Chipshop Gmbh. Con un presupuesto de 68 millones de euros y 51 entidades europeas participantes, el objetivo de este programa es desarrollar dispositivos Organ-on-Chip, es decir, que consigan imitar el funcionamiento de los órganos humanos a escala microscópica, una alternativa más precisa y ética al uso de animales en los ensayos preclínicos. Así mismo, la spin-off también lidera el programa LIVERtera, que se desarrolla conjuntamente con la empresa suiza Doppl SA, y cuenta con el apoyo del CDTI y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, para acelerar el descubrimiento de terapias más efectivas para el cáncer de hígado. O, por ejemplo, el programa Hepapools, con la colaboración del Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC) y financiado por el programa Núcleos I+D de ACCIÓ, que se sirve de la bioimpresión para recrear tejido hepático humano.
Diez años después de iniciar su actividad empresarial, los esfuerzos han empezado a dar sus frutos. A raíz de haber desarrollado y aplicado tecnología propia, atraer talento nacional e internacional y su participación en grandes proyectos europeos, la spin-off es hoy capaz de aislar cualquier tipo de célula del hígado para crear modelos in vitro, e incluso ampliar su área de conocimiento a otros tejidos en los que ya ha empezado a trabajar, como los pulmonares. Además, en los últimos dos años han conseguido hitos como superar el millón de euros en ingresos totales y duplicar su plantilla, que ya suma 13 empleados.
De hecho, “el crecimiento del mercado y la confianza de los investigadores por el producto de Becytes ha propiciado que la compañía haya podido inaugurar unas nuevas instalaciones”, como subraya Xapellí. Un nuevo laboratorio en el PCB que los tiene que permitir aumentar la capacidad productiva de células primarias humanas para continuar trabajando con farmacéuticas y centros de todo el mundo y, además, continuar innovando y ampliando su investigación en modelos celulares de otras partes del cuerpo humano.
