Más de 9000 kilómetros separan Barcelona de Seúl. Una distancia que, sin embargo, parece cada vez más corta: el kimchi y el bibimbap ya empiezan a formar parte de la oferta gastronómica de la ciudad, mientras que el K-pop, con fenómenos como Demon Hunters y grupos como BTS, ha traspasado fronteras y llena estadios en todo el mundo. Una distancia que, cada vez, se ha acortado más a través de la pantalla: los K-dramas han convertido sus historias en fenómenos globales y el cine coreano hace tiempo que ha dejado de tener un único título —Parásitos— como carta de presentación.
Por este motivo, quizás ya no sorprende que en la capital catalana se celebre cada año el Korean Film Fest, una cita que este año llega a la sexta edición con más de 25 películas y una programación que permite acercarse a la cinematografía coreana más allá de los grandes éxitos internacionales. Lo demuestra la retrospectiva dedicada a Park Chan-wook, que permitirá recuperar títulos como Decision to Leave o Sympathy for Lady Vengeance.
