Barcelona Resiste

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29 de septiembre de 2025 a las 08:07h

Qui resistit, vincit. Esta cita del poeta latino Persio es la que me da el punto de partida de esta columna. Quien resiste, gana. Resistir no siempre es la opción más adecuada, fácil ni cómoda, pero seguro que aguantar el temporal, la tormenta, las olas y el viento hará que después, en el rato de calma, podamos analizar qué pasó, por qué pasó y cómo reconducir el tema. Esta frase la podemos aplicar a muchas facetas de la vida, siempre que realmente resistir dependa de uno mismo. De una misma. La resistencia puede ser individual o colectiva.

Estamos en un momento histórico totalmente polarizado; vamos a los extremos, blancos y negros, y ahora más que nunca es cuando necesitamos los grises. En este tsunami histórico, sociológico, antropológico y vital, mientras algunos niegan el calentamiento global, la necesidad de mantener las políticas sociales y la utilidad de implementar políticas de igualdad e inclusión, debemos aguantar ahí, con el timón firme, sin mirar de lado, con asertividad y resistencia. De eso va resistir: de no tirar la toalla, de esperar a mover ficha cuando todo está en calma, no en el caos.

Barcelona resiste al altísimo precio de la vivienda, al turismo masificado de bajo coste, a la inmigración mal gestionada, al poco uso del catalán hablado, a la ocupación de los expats en barrios determinados, a la instalación de comercios sin alma de grandes cadenas que obligan a anular el comercio local y familiar de toda la vida. Barcelona resiste la baja tasa de natalidad que la convierte en una de las poblaciones más envejecidas de Europa. Barcelona resiste todo esto y más.

Resistirá quien reinvente su negocio, quien pacte con las instituciones y políticos para regular, quien vea a largo plazo para lo estratégico y a corto plazo para transformar. Resistirá quien agarre firme el timón de los valores esenciales y diferenciales de Barcelona y acepte los que la evolución y la historia proponen. Solo así resistiremos esta tormenta de cambios estructurales y fundamentales que nos generan sensación de descontrol y de abismo.

Barcelona resiste. Como resistimos las emprendedoras cuando nos cuesta cerrar proyectos, como resistimos las corredoras cuando queremos abandonar la carrera, como resistimos las madres antes de reaccionar y explotar, como resistimos los tacones el día que toca caminarlos, como resistimos la bromita tonta y el mansplaining para no cargarnos un acuerdo, como resistimos el dolor de regla y el malestar hormonal que nos persigue toda la vida, como resistimos tener que resistir. Y un día llega ese momento de calma donde puedes poner los puntos sobre las íes y dar ese golpe de timón para evitar que el rumbo se pierda.

Sí, hoy más que nunca, resistir es vencer.

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