Barcelona quiere consolidarse como una de las capitales globales de la coctelería contemporánea. Y tiene ya su propio escenario para hacerlo: la quinta edición del Barcelona Cocktail Fest, que los próximos 18 y 19 de abril volverá a convertir Palo Alto en punto de encuentro de algunas de las mejores barras del mundo. Lo que empezó “como una cumbre, como un meeting de bartenders de Paradiso —The World’s 50 Best Bars 2022—”, recuerda Giacomo Giannotti, ha evolucionado hasta convertirse en un festival internacional capaz de atraer talento y público de todo el mundo.
Giacomo Giannotti no solo ha sido uno de los grandes impulsores de la escena coctelera barcelonesa en la última década, sino también uno de sus principales conectores con el circuito internacional. Llegado a la ciudad hace quince años, su trayectoria condensa la evolución de Barcelona como destino creativo en el ámbito del bar.
“Es una manera de devolverle a la industria lo bien que me acogió cuando llegué a Barcelona”, explica.
Giacomo: "En este edición, nos queremos abrir también al público local"
De encuentro entre bartenders a festival de ciudad
El crecimiento del festival ha sido, en palabras del propio Giannotti, casi orgánico. “Desde el principio vi que había mucho interés de la industria por venir a escuchar y aprender”. Lo que en su primera edición reunió a una decena de profesionales, pronto empezó a quedarse pequeño.
“El segundo año sumamos más clases, más gente… vinieron más de 100 personas. La gente llegaba hasta la puerta. Necesitábamos dar un paso más grande”.
Ese salto fue también un cambio de escala y de ambición. “No sabíamos muy bien dónde nos estábamos metiendo: nos lanzamos a Palo Alto. Nos dimos cuenta de que aquello era como organizar un festival”. Hoy, con la perspectiva que dan cinco ediciones, la dimensión del proyecto es otra: “Para organizar un evento así necesitas planificación de un año”.
El cartel de esta edición reunirá a algunas de las coctelerías más influyentes del mundo, con nombres como Alquímico (Cartagena), Himkok (Oslo), Locale Firenze (Florencia), Drink Kong (Roma), Lady Bee (Lima), Native (Singapur) o Angelita (Madrid), entre otros. Durante dos días, el festival combinará diez pop-ups internacionales con una programación que incluye talleres, catas en directo y mesas redondas, además de una oferta gastronómica con food trucks y sesiones de DJ. Un formato híbrido que alterna la dimensión experiencial con el debate profesional, y que refuerza su vocación de punto de encuentro tanto para la industria como para el público.
Pensar el futuro del sector
Más allá del espectáculo —los diez pop-ups de algunas de las mejores coctelerías del mundo, la oferta gastronómica o la programación musical—, el festival mantiene su ADN como espacio de reflexión sobre el futuro del sector.
No es casual: el evento nació bajo el nombre de Paradiso Sustainability Summit, y esa preocupación sigue marcando su contenido. “Hablaremos de cómo nos imaginamos la industria del bar y la coctelería del futuro: sobre vinos más responsables, cócteles con menos graduación alcohólica, el valor humano frente al crecimiento de la inteligencia artificial”.
Durante dos días, profesionales internacionales y locales compartirán escenario en charlas, catas y debates que abordan desde la sostenibilidad hasta los nuevos modelos de negocio en la hospitalidad.
Barcelona, nodo de una red global
La vocación internacional del festival no es solo una cuestión de cartel, sino de posicionamiento estratégico. En un contexto en el que ciudades como Atenas, Berlín o Nueva York han consolidado sus propios encuentros, Barcelona busca ahora ocupar su lugar. “Barcelona nunca ha tenido un evento de coctelería internacional bien hecho. Y estos eventos son importantes para posicionar la ciudad, pero también para reunir a la industria”, subraya Giannotti.
El festival actúa así como punto de conexión entre talento global y escena local, reforzando una identidad que va más allá de la gastronomía tradicional y se adentra en nuevas formas de cultura urbana.
Paradiso, diez años marcando el ritmo
La edición de 2026 tiene además un valor simbólico: coincide con el décimo aniversario de Paradiso, uno de los proyectos que mejor ha sabido proyectar Barcelona en el mapa internacional de la coctelería contemporánea. Desde su apertura en 2016, el bar escondido tras un frigorífico en el Born no solo ha acumulado reconocimientos, sino que ha contribuido a redefinir el papel de la ciudad dentro del sector. El propio Barcelona Cocktail Fest puede leerse como una extensión natural de esa trayectoria.
A través del festival —y ahora también de un libro que recoge su filosofía y evolución—, Giannotti articula una visión que combina creatividad, comunidad y vocación internacional, y se sitúa al frente de una industria que también construye ciudad. El Barcelona Cocktail Fest apunta a nuevas capas de valor para Barcelona: talento, conocimiento, experiencia y cultura. Porque, más allá del cóctel, el festival exhibe la capacidad de Barcelona para generar ecosistemas donde la creatividad se convierte en industria y la hospitalidad, en relato.
