Barcelona abre la puerta al 6G desde la UPC con una red pionera

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La infraestructura, única en España y una de las pocas de estas características en Europa, suma 32 kilómetros de fibra óptica y permite probar aplicaciones de la futura generación 6G, como la conducción autónoma o las cirugías a distancia, que exigen conexiones de alta velocidad y gran fiabilidad

27 de abril de 2026 a las 11:49h

Hace no tantos años, la red móvil predominante era el 3G. Hoy, el 5G se ha convertido en una tecnología prácticamente omnipresente. Pero mientras la ciudadanía aún se adapta a ella, laboratorios y empresas de todo el mundo ya trabajan en la siguiente frontera: el 6G. Más que un simple salto de velocidad, esta nueva generación de telefonía móvil aspira a transformar la forma en que personas, dispositivos y entornos se conectan e interactúan. Por ahora, sin embargo, el 6G todavía no es una realidad comercial, sino una línea de investigación, con infraestructuras de todo el mundo definiendo las bases del futuro de las telecomunicaciones. Y es precisamente en esta fase clave —cuando aún hay que decidir qué será posible y en qué condiciones— cuando la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) impulsa el 6GLabNet, una infraestructura pensada para avanzar en el desarrollo y la prueba de tecnologías de 5G avanzado y 6G.

Esta nueva infraestructura, pionera en el Estado y una de las pocas que existen en Europa, tiene un objetivo claro: crear un entorno real donde probar y validar estas nuevas redes de telefonía móvil. Pero se trata de mucho más que un simulador informático o un laboratorio: es, en realidad, “una red privada de comunicaciones móviles como la de los operadores comerciales, pero pensada para hacer investigación”, explica Anna Umbert, profesora de Escola Tècnica Superior d’Enginyeria de Telecomunicació de Barcelona (ETSETB) y una de las impulsoras del proyecto. “El hecho de poder hacer pruebas en un entorno real hace que te encuentres con problemas que un simulador no te da”, añade la investigadora, desde interferencias de otros dispositivos o condiciones ambientales variables.

En la práctica, el 6GLabNet se concreta en una red de fibra óptica de alta capacidad que conecta dos puntos estratégicos para la UPC: el Campus Diagonal Nord, en Barcelona, y el Campus del Baix Llobregat, en Castelldefels. En total, 32 kilómetros de fibra óptica, gracias a una infraestructura cedida por la Generalitat de Catalunya, en la que cada campus funciona como nodo de envío y recepción de datos. La plataforma es fruto del trabajo de varios grupos de investigación del Centro de Comunicaciones Avanzadas de Banda Ancha (CCABA) de la UPC en el marco de los proyectos 6G-OpenLab (iniciado en septiembre de 2022) y ELEGANT (iniciado en abril de 2023).

Financiada con cerca de cuatro millones de euros del programa europeo Horizon 2020, la infraestructura utiliza frecuencias reservadas para uso propio, lo que permite a la universidad operar su propia red móvil sin depender de un operador comercial. Es la universidad, por tanto, quien gestiona los dispositivos, controla el funcionamiento de la red y define los servicios de forma independiente. Así, a diferencia de las redes de telefonía móvil de los operadores comerciales, condicionadas por factores como el elevado volumen de usuarios, las interferencias o las limitaciones regulatorias, la red permite recrear escenarios que se asemejan mucho a los del mundo real, pero con control total de las condiciones.

Aunque el proyecto ya abre la puerta a la generación 6G, se prevé que esta nueva generación de telefonía móvil no sea una realidad comercial hasta 2030. Hasta llegar a ese horizonte temporal, centros de investigación de todo el mundo trabajan para definir sus requisitos, servicios y tecnologías necesarias. “Ahora mismo estamos en fase de especificación, una fase clave porque permitirá después fabricar los dispositivos compatibles”, recuerda Umbert.

Anna Umbert y Jose Antonio Lazaro, dos de los impulsores del proyecto, durante la presentación de la nueva red. © UPC

La infraestructura incorpora una de las características que seguro tendrá la generación de telecomunicaciones del futuro: la latencia ultrabaja. La latencia es el tiempo que tarda un dato en viajar de un punto a otro y volver. Cuanto más baja es, más rápido e inmediato es el funcionamiento de la red. Esta rapidez es esencial para tecnologías como la conducción autónoma o la cirugía remota, donde cualquier retraso puede tener consecuencias críticas. En el caso del 6GLabNet, las pruebas muestran latencias inferiores al milisegundo, lo que permite estudiar con precisión qué aplicaciones realmente necesitan esta velocidad extrema y hasta qué punto. “Si estás realizando una operación a distancia, necesitas que la red sea hiperrápida para asegurarte de no poner en riesgo al paciente”, ejemplifica Umbert.

Además, la red utiliza frecuencias milimétricas (FR2), capaces de transportar grandes volúmenes de datos pero con un alcance más limitado. “Son de las primeras antenas de exterior de este tipo instaladas en España”, destaca la investigadora, una característica que sitúa al 6GLabNet como una infraestructura singular no solo a escala estatal, sino también europea. Además, la red incorpora inteligencia artificial integrada, que le permite autoconfigurarse y optimizar su funcionamiento en tiempo real sin depender de la intervención humana.

Mapa de la red 6GLabNet. © UPC

Desde la conducción autónoma hasta la cirugía a distancia 

Las aplicaciones potenciales del 6G son tan amplias como todavía inciertas. Desde vehículos autónomos hasta sensores agrícolas que monitorizan campos con precisión milimétrica, el 6GLabNet ya sirve como banco de pruebas para escenarios reales. De hecho, la UPC ya trabaja en esta red con proyectos como el 6G-EWOC, una serie de vehículos equipados con sensores capaces de enviar datos en tiempo real sobre su entorno. Además, desde la universidad también se realizan pruebas con drones en movimiento en colaboración con el DroneLab —infraestructura que el centro dedica a estos dispositivos—, y aplicaciones agrícolas en el Agròpolis de Viladecans, con sistemas de monitorización de cultivos de alta precisión.

Pero estas no son las únicas aplicaciones que podría tener la red 6G, que también podría abrir nuevas oportunidades en ámbitos como la robótica avanzada, las cirugías a distancia o la realidad aumentada o las experiencias inmersivas en tiempo real. En campos como el de la movilidad urbana las posibilidades son igualmente inimaginables. “Los vehículos conectados con estas nuevas redes podrían comunicarse entre ellos y con la infraestructura de la ciudad para optimizar el tráfico en tiempo real, o incluso ajustar semáforos o redirigir el tráfico en caso de que tengan que dejar pasar una ambulancia”, ejemplifica Umbert.

Una de las tecnologías que avanzará gracias a las redes 6G son los vehículos con conducción asistida. © UPC

Más allá de la tecnología, el 6G se concibe como una evolución que busca hacer la conectividad más integrada, eficiente y sostenible respecto a las redes 5G. “Se trata de hacernos la vida más segura, más conectada”, resume Umbert, con redes que no solo sean más potentes, sino también más eficientes energéticamente y seguras.

Además de las pruebas académicas, con grupos de investigación de la UPC ya trabajando en diferentes ensayos en la infraestructura desde hace meses, el 6GLabNet también está abierto a empresas y centros de investigación que quieran testear tecnologías antes de su despliegue comercial. La infraestructura permite incluso crear particiones de red —los llamados slices— para adaptarse a las necesidades de cada proyecto.

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Esta apertura de la infraestructura a empresas y centros de investigación no solo tiene un valor técnico o científico. También se inscribe en un debate más amplio sobre el futuro tecnológico de Europa. En un contexto en el que las infraestructuras digitales están dominadas por grandes potencias, disponer de capacidad propia de investigación y desarrollo se vuelve clave para la Unión Europea. En este marco, Barcelona emerge como una de las ciudades donde esta innovación toma forma, gracias a la combinación de universidades, centros de investigación, administración y tejido empresarial que hacen posible, entre todos, infraestructuras como el 6GLabNet, y que la consolidan como uno de los entornos de referencia para el desarrollo de las telecomunicaciones.

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