Mirar el móvil sin saber muy bien por qué. En el ascensor. En el transporte público. En la sala de espera del médico o en la cola del café. Incluso durante una comida familiar o una conversación con amigos. Un acto casi automático que, aunque pase desapercibido, impacta directamente en la vida cotidiana. Cinco horas y quince minutos es el promedio de tiempo que se calcula que un joven de entre 18 y 24 años pasa conectado a su dispositivo móvil, según datos del Observatorio de la Generación Z.
El proyecto barcelonés Balance Phone, el dispositivo móvil que elimina las aplicaciones más adictivas y los estímulos visuales, se propone reducir drásticamente estas horas de uso: de cinco horas a solo una hora y media diaria, para desconectarse de los dispositivos digitales y reconectar con el resto de la vida. Así lo expresan en su nueva campaña: Balance Starts Here, que busca generar un punto de inflexión: dejar de consultar el móvil por inercia y volver a ser conscientes de nuestro entorno. “¿Quién se pierde más cosas? ¿Aquel que no mira Instagram o aquel que está con el móvil mientras la vida pasa delante de él?”, reflexiona Albert Beltran, cofundador del proyecto junto con Carlos Fontclara.
El proyecto nació, precisamente, de una experiencia personal: ambos fundadores se sentían adictos al móvil. Aunque probaron límites de uso dentro de las aplicaciones o volver a un Nokia antiguo, ninguna alternativa les convenía: los límites temporales se podían saltar fácilmente y el Nokia era demasiado limitante, ya que no permitía añadir aplicaciones esenciales para su rutina, como las de banca digital o del gimnasio. “Había demasiada distancia entre un Nokia de hace 20 años y el smartphone actual”, dice Beltran.
Así, con solo 24 años, crearon Balance Phone, un dispositivo que bloquea cinco grandes categorías: redes sociales, pornografía, juegos, apuestas y plataformas de streaming. No tienen cabida Instagram, TikTok, YouTube, Netflix, Candy Crush o Fortnite. En cambio, sí permite aplicaciones funcionales como WhatsApp, Spotify, Uber, Airbnb, banca digital o Google Maps.
El móvil también tiene un diseño que reduce los estímulos visuales: interfaz simple, clara, sin colores ni distracciones. “El usuario es quien controla el móvil, y no al revés”, explica Beltran. Aun así, puntualiza: “No somos antiredes; las consumimos, pero de forma consciente, desde el ordenador o la tableta de casa, y no automáticamente, sin pensarlo, casi por inercia”.
La campaña Balance Starts Here reivindica esta intencionalidad: vivir el presente y actuar con conciencia. Después de casi dos años utilizando el dispositivo a nivel personal, Beltran asegura que es posible encontrar el equilibrio digital en una sociedad hiperconectada. Ser una persona Balance significa precisamente prescindir de la hiperconexión digital para conectar con el entorno físico y cercano.
“No hablamos de desconexión total ni de renuncia, sino de intención. El cambio comienza en uno mismo. Balance Phone puede ser solo el vehículo; pero la transformación depende de la decisión y la voluntad individual”, argumenta Beltran. Por este motivo, la nueva campaña parte de un gesto cotidiano: dejar de mirar el móvil por inercia, en cenas, encuentros con amigos o en el transporte público. “Más que un dispositivo, desde Balance Phone queremos vender un estilo de vida y un equilibrio… En definitiva, vender tiempo”, remarca Beltran.
Así lo destacan también en su última campaña, que apuesta por un estilo de vida más consciente y presente. Según Beltran, reducir tres horas al día de consumo de móvil—pasando de más de cinco horas a una hora y media—significa recuperar más de 1.000 horas al año. Este cambio aporta beneficios físicos y psicológicos que Beltran resume como “más energía, mayor capacidad de atención y más presencia con el entorno”. “En definitiva, es como dejar una mochila pesada que realmente no necesitas”, remarca Beltran.
Más que un móvil: un estilo de vida
Para recuperar estas más de 1.000 horas fuera de la pantalla, Balance Phone presenta dos dispositivos: el Balance Phone (279 euros) y el Balance Phone Pro (669 euros). No obstante, para quienes ya tengan un dispositivo móvil comprado, también ofrecen un sistema operativo propio que se puede instalar directamente en cualquier dispositivo Samsung y que automáticamente cambia el diseño y la interfaz. No es una aplicación que se pueda borrar con un clic, sino un sistema operativo que sustituye al original. “Cuando dependíamos solo de la fuerza de voluntad, no era suficiente. Por este motivo, no queríamos crear una aplicación que se pudiera desinstalar fácilmente”, subraya Beltran.
Desde su lanzamiento en 2024, la compañía barcelonesa ha vendido más de 4.500 dispositivos en más de 50 países. El 50% de los clientes son niños y adolescentes, a menudo comprados por los padres como primer móvil, y el otro 50% son jóvenes y adultos que apuestan por el minimalismo digital.
Sin embargo, más que vender un dispositivo móvil concreto, desde Balance Phone destacan que con la nueva campaña quieren vender tiempo y despertar conciencias. En Reino Unido —actualmente el principal mercado de Balance Phone, con aproximadamente el 50% del volumen de negocio— la concienciación ha llegado antes. “Allí muchos niños recibieron smartphones sin filtros a los 8 o 9 años y ahora ya están viendo las consecuencias”, explica Beltran. El movimiento Smartphone Free Childhood, con más de 400.000 padres, ha recomendado Balance Phone como una de las principales soluciones.
Más allá de hacer pedagogía y generar conciencia, Balance Phone también se plantea objetivos ambiciosos para este año: vender 20.000 dispositivos, consolidarse en Reino Unido pero también en España, que hoy ya es el segundo mercado, y estudiar la posibilidad de desembarcar en Estados Unidos. Además, la compañía prevé multiplicar por cinco su facturación anual, alcanzando los cinco millones de euros a finales de 2026.
Asimismo, la compañía trabaja en una idea aún más ambiciosa: un proyecto que asegure que las horas recuperadas fuera del móvil no se pierdan frente a otra pantalla. “No nos sirve recuperar horas de nuestra vida si luego las invertimos en ver Netflix en la televisión”, remarca Beltran. El objetivo es claro: que el tiempo ganado sea pleno, intencional y significativo, dedicado a las personas, las actividades y los momentos que realmente importan. Con esta visión, la compañía apuesta por un estilo de vida consciente, donde recuperar horas —gracias a vehículos como Balance Phone— signifique recuperar calidad de vida.
