Conversaciones sobre arte en el taller de artistas

Exposición de Joan Pallé en el centre La Panera de Lleida © Roberto Ruíz
Exposición de Joan Pallé en el centre La Panera de Lleida © Roberto Ruíz

He aquí un “productor de subjetividad”. Joan Pallé no crea nada desde cero. “Soy como un DJ que coge música de diferentes autores y estilos. Mi arte sale todo de una cultura que ya existe”

11 de septiembre de 2026 a las 05:30h

Maquetas, potes de pintura y pinceles, herramientas, barro y otros materiales... grandes mesas donde van apareciendo obras de arte, ideas que toman forma determinada o no, con un sentido definido o no, pero muy abierto a la interpretación. “Mi objetivo es producir subjetividad, con técnicas de artes visuales. No es una subjetividad que aparece de forma espontánea, sino que se produce para despertar opinión”. Así, las interpretaciones del mundo que se materializan artesanalmente en objetos visibles en manos del artista no quedan enmarcadas en la interpretación del creador, sino que son una invitación al criterio propio.

Estamos en la nave de una antigua fábrica entre el barrio de la Marina del Puerto y el puerto de Barcelona, en un espacio de creación artística de 1400 m² donde en el 2020 tres artistas: el mallorquín Nil Safont, Cayetano Truyols, de Berga y Joan Pallé, de Lleida, encontraron el lugar idóneo para desarrollar su creatividad artística y compartir la atmósfera de este refugio de inspiración con otros artistas. Para materializarlo bien, crearon la asociación cultural Malpaís, el nombre con el que se conoce “la reserva donde convive una población en el margen de la distopía hipertecnológica, de la novela Un mundo feliz de Aldous Huxley”. Así quisieron bautizar también el espacio expositivo y de producción artística independiente fundado por los tres amigos y que tiene como eje central un programa anual que incluye talleres, exposiciones, y otras actividades culturales. Desde este rincón de Barcelona, se impulsa y se apoya a artistas jóvenes, y se establecen vínculos y sinergias entre el contexto cultural español y el internacional.

En este espacio fabril de la Zona Franca, en el primer piso de la antigua factoría, encontramos a Joan con las manos en la obra. Está acabando de terminar algunas de las piezas que expondrá en la muestra Fantastic Planet. El Planeta Salvatge, en la galería ADN de la calle Mallorca 205 de Barcelona. Se inaugura el jueves 17 de septiembre, a las seis de la tarde, y se podrá visitar hasta el 7 de noviembre.

No se trata tanto de producir imágenes nuevas como de remover las que ya tenemos

En la presentación de esta exposición, se divisa ya al artista que evoca al oficio de artista: “La muestra, de carácter heterogéneo, se presenta como un «todo» no hermético que enfatiza la dimensión procesual de las obras de arte (...) No se trata tanto de producir imágenes nuevas como de remover las que ya tenemos: extraerlas de su lugar, editarlas, traducirlas, y comprobar qué pasa cuando entran en contacto con otra cosa”. Hay que ir, pues, y ver qué pasa.

De regreso al taller, conversamos con el artífice de toda esta revolución del orden de las cosas que se define a sí mismo “como un cajón de sastre, como un Dj. que toma música de diferentes autores y estilos. “Cojo prestado un edificio que sale en una película”, y lo reproduce en una maqueta que es parte de la exposición que inaugurará la próxima semana en Barcelona.

Este creador nació en Lleida, la ciudad en la que vivió hasta los veinticuatro años. Después vino en Barcelona a estudiar arte. Atrás dejó calles y plazas que lo vieron crecer y travesar una adolescencia que “fue un absoluto desastre”, confiesa. “No pude hacer bachillerato artístico porque me expulsaron. Antes de ir a la universidad, hice un ciclo de grado medio de electricista, y uno de grado superior de escultura, en la escuela de arte Ondara de Tàrrega”. Dentro del caos, pero -dice- “y más allá de un periodo de conflicto conmigo y de choque con todas las estructuras establecidas, también era un momento de búsqueda. Y de alguna manera encontré mucho refugio en el mundo de los cómics y la literatura en general. Buscaba también refugio en expresiones contraculturales”. De hecho, afirma que fue en aquella adolescencia difícil donde descubrió que, en el arte, concretamente, había un refugio. En el arte vio cierta manera de entender, practicar, experimentar el mundo, un espacio donde se puede pensar, donde hay sitio para la individualidad, a pesar de saber que el arte es una práctica extremadamente social, porque el arte al final sucede cuando se comparte”.

Cobijo de artistas

Desde este extremo de Barcelona, en la Zona franca, Joan y sus dos socios artistas, que se conocieron mientras estudiaban Bellas Artes, trabajan esta conexión con el público, y comparten también espacio de trabajo en la nave de Malpaís con otros creadores de varias disciplinas. “Conocíamos muy bien el panorama artístico de Barcelona, las fábricas de creación que dependen del Ayuntamiento de Barcelona, pero Barcelona es una ciudad con muchos artistas, diseñadores, se hacen rodajes y mucha práctica artística y creativa. Nosotros nunca hemos tenido un espacio vacío. Siempre faltan espacios de trabajo”, comenta Joan.

Invitan a artistas de la ciudad a exponer y ofrecen un trato lo más profesional posible. “Es una manera de dar más visibilidad a gente que empieza, el perfil que se puede beneficiar más de nuestro proyecto. Les ofrecemos un presupuesto de producción y honorarios como artista. Cumplimos el Código de Buenas Prácticas Profesionales de las Artes Visuales de la PAAC y nunca hacemos de intermediarios, porque no somos una galería de arte”, explica. Para los artistas que les alquilan los espacios de trabajo, sin embargo, no hay límite de edad.

L'artista Joan Pallé © Carme Escales -

Escultura, pintura, dibujo, instalaciones y performances son las formas que toma el arte que se cuece en el refugio de Malpaís. Hablando de los motivos y materiales de su obra, Pallé se explica: “Yo intento siempre utilizar unos códigos accesibles a todo el mundo, uso imágenes apropiadas a la cultura popular y de los medios de comunicación y recursos de la escultura figurativa, que es algo que tiene poca representación en el contexto catalán y que se ve como poco sofisticada, pero que a mí me interesa mucho porque es accesible a todo el mundo”.

El pasado mes de mayo, el espacio La Panera de Lleida, le acogió la muestra Els joves infeliços, en la cual Joan dedicaba su expresión artística a la incomprensión en la que se origina la sensación de desamparo de los adolescentes.

Pallé trabaja a menudo por proyectos. Dependiendo de lo que hace, su interés puede cambiar mucho de estilo, pero sobre todo trabaja con un tipo de dibujo que dialoga mucho con los aspectos técnicos, con el lenguaje de la infografía, con el lenguaje del póster, y el diseño. En el ámbito de la metodología, comenta que “hay siempre una voluntad de reflexión, de construir discurso crítico, de pensar un poco cuál es el mundo de las imágenes, cómo nos afecta, cómo nos constituye, cuáles son los aspectos políticos que hay detrás, cómo las imágenes son constituidas y circulan”. Y, en muchas ocasiones -puntualiza- “no pienso en producir imágenes, sino en coger imágenes que circulan e intentar construir sentido a partir de ellas. Hay también un aspecto importante de lo que se hace a mano, que puede ser también de una manera contestataria, del contexto del que he salido aquí en Barcelona, en el que hay mucha obsesión por todo lo conceptual”.

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