Alimentaria, una feria universal nacida en Barcelona hace 50 años

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Más allá de las cifras récord, el salón vuelve a convertir Barcelona en un espacio donde innovación y relaciones profesionales se cruzan durante cuatro intensos días

07 de abril de 2026 a las 18:19h

A primera hora de la mañana, los pasillos del recinto Gran Via de Fira de Barcelona ya estaban en marcha. Acreditaciones colgadas al cuello y agendas abiertas marcaban el inicio de una jornada que se alargó entre reuniones, presentaciones y encuentros improvisados. Alimentaria+Hostelco volvió a desplegar su capacidad de convocatoria en una edición que confirmó su dimensión global.

La inauguración oficial contó con la presencia del rey Felipe VI, que llegó al recinto a media mañana y recorrió los siete pabellones acompañado por el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni. La visita arrancó en The Alimentaria Hub, donde el monarca pudo conocer de primera mano algunas de las innovaciones del sector, antes de continuar por los stands institucionales de Catalunya y España y mantener encuentros con representantes empresariales.

En esta edición, el salón reúne a 3.300 empresas de 70 países y prevé superar los 110.000 visitantes profesionales. Las cifras acompañan, pero es el ritmo de la feria lo que define esta edición: una circulación constante de profesionales que se mueven entre pabellones con objetivos claros. Alimentaria+Hostelco no se improvisa. Con más de 100.000 metros cuadrados de exposición —una superficie equivalente a 28 veces el Nou Camp—, la experiencia pasa por elegir bien dónde parar. En los stands, las mesas altas funcionan como puntos de negociación. A pocos metros, un showcooking concentra a decenas de visitantes mientras, al fondo, se forman pequeños corrillos en torno a una cata improvisada. Todo ocurre a la vez.

El programa de compradores invitados intensifica esta dinámica. Más de 1.500 importadores internacionales, procedentes de un centenar de países, participan en reuniones previamente organizadas —más de 14.000— que convierten la feria en un espacio de negocio directo.

Fuera del recinto, la actividad continúa. Restaurantes con mesas ocupadas a mediodía y una ciudad que absorbe parte del pulso de la feria. El impacto económico, estimado en unos 180 millones de euros, se deja notar en distintos puntos de Barcelona. Parte de ese posicionamiento se apoya en el tejido empresarial local. Cataluña tiene una presencia destacada en el salón, con empresas que cubren toda la cadena de valor. En los pabellones conviven grandes compañías como Damm, Casa Tarredellas o BonÀrea con pymes y proyectos emergentes que encuentran aquí una plataforma para crecer y abrir mercado. 

La inauguración oficial contó con la presencia del rey Felipe VI. © FIRA BARCELONA

El contexto económico lo explica: el sector agroalimentario representa el 18,3% del PIB catalán, con una facturación cercana a los 58.000 millones de euros y más de 177.000 empleos, consolidándose como uno de los pilares de la economía de la comunidad. La innovación también ha tenido su protagonismo desde el primer día. En el marco del área Innoval, se han presentado más de 300 productos, reflejo de las nuevas demandas del consumidor en términos de salud, sostenibilidad y experiencia gastronómica.

Entre los galardonados en los Premios Innoval 2026 destacan propuestas como snacks elaborados a partir de bagazo cervecero, chips de clara de huevo o germinados de brócoli. También han sido reconocidas innovaciones como la “pintura de gamba”, una emulsión de gamba roja del Mediterráneo con aplicaciones culinarias, o productos que reinterpretan formatos tradicionales con criterios de sostenibilidad. Más allá de lo llamativo, estos desarrollos apuntan a tendencias de fondo: reformulación de productos, aprovechamiento de recursos y una clara orientación hacia la salud.

La feria reúne a 3.300 empresas y más de 110.000 visitantes. © Fotografia d'Helena Travesset

El canal horeca gana protagonismo en espacios como The Horeca Hub, The Coffee Stage o The Bakery & Pastry Hub, donde las demostraciones se suceden durante toda la jornada. La restauración aparece aquí como punto de conexión entre industria y consumidor final, en un contexto donde la experiencia gastronómica gana peso.

Iniciativas como “La Ciudad de los Prodigios – Origen y destino” conectan la evolución gastronómica de Barcelona con la práctica culinaria actual. A ello se suman competiciones como el Campeonato Internacional de Cocina de Alimentaria, patrocinado por #alimentosdeespaña, el Campeonato de Baristas Estudiantes de Fórum Café o las finales de Cocinero del Año y Camarero del Año, que introducen un componente de visibilidad y dinamismo dentro del evento.

El flujo constante de visitantes y la ocupación de los pabellones evidencian también uno de los retos del salón: el espacio. El recinto Gran Via ha alcanzado prácticamente su capacidad máxima, lo que abre la puerta a futuras ampliaciones. Mientras tanto, el sector continúa avanzando, con una evolución constante marcada por la eficiencia, la tecnología y la adaptación al consumidor. Durante estos días, ese movimiento pasa por Barcelona, que vuelve a situarse, una vez más, en el centro del mapa global de la alimentación.

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