El Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat cerró 2025 con 57,5 millones de pasajeros, el registro más alto de su historia. La cifra consolida Barcelona entre las grandes capitales de la conectividad aérea europea: es la quinta ciudad del continente en tráfico origen-destino, la vigésimo segunda del mundo y el tercer aeropuerto europeo en oferta de asientos. Un posicionamiento que, según un estudio del Observatorio de la Economía Urbana de la Cambra de Comerç de Barcelona, se explica principalmente por la capacidad de atracción turística de la ciudad, pero también por el ecosistema económico, empresarial y de conocimiento que se ha desarrollado a su alrededor.
Pero el informe también identifica una oportunidad de crecimiento. A pesar de los buenos resultados, más de 5,3 millones de pasajeros intercontinentales con origen o destino Barcelona continúan viajando haciendo escala en otros aeropuertos. Esta demanda latente, concentrada sobre todo en Estados Unidos, Asia y algunos mercados de América Latina, es una de las principales palancas para reforzar la conectividad global de la ciudad durante los próximos años.
El estudio Barcelona en el mapa global: conectividad aérea, turismo y competitividad de ciudad atribuye este posicionamiento al papel que ha jugado el turismo durante las últimas décadas. Según el informe, el atractivo internacional de Barcelona ha proporcionado la masa crítica necesaria para consolidar rutas, incrementar frecuencias y diversificar mercados hasta construir una de las redes aéreas más competitivas de Europa.
A diferencia de otros grandes hubs europeos, Barcelona ha construido esta conectividad sin una gran aerolínea de bandera especializada en largo radio. La fuerza del aeropuerto, sostiene el estudio, radica en la capacidad de la ciudad para atraer visitantes, talento, inversión y actividad económica.
Las tres claves para el siguiente salto de Barcelona
Para la Cambra, el reto no es tanto aumentar el número de pasajeros como transformar una parte mayor de la demanda existente en rutas directas, más frecuencias y operaciones estables durante todo el año. Con este objetivo, el estudio plantea tres líneas de actuación.
La primera pasa por preservar el papel del turismo como principal generador de demanda aérea internacional. El informe defiende que la fortaleza turística de Barcelona ha sido determinante para alcanzar el actual nivel de conectividad y considera que sigue siendo un activo estratégico para el conjunto de la economía urbana.
La segunda apuesta por reforzar las conexiones intercontinentales en aquellos mercados donde la ciudad ya dispone de una demanda consolidada. Estados Unidos, diversos países asiáticos y algunos destinos de América Latina concentran buena parte de los más de cinco millones de pasajeros que actualmente viajan de manera indirecta.
Finalmente, la Cambra propone integrar en la estrategia de promoción de nuevas rutas todos aquellos activos que complementan el turismo: los congresos internacionales, las ferias profesionales, la investigación, la salud, las startups, la tecnología, la inversión extranjera, las comunidades internacionales y la carga aérea. Según el estudio, estos sectores aportan valor añadido, contribuyen a reducir la estacionalidad y refuerzan la viabilidad económica de las conexiones de largo radio.
El informe también destaca el papel de los cruceros y de los grandes eventos internacionales como el Mobile World Congress o el Integrated Systems Europe (ISE), que contribuyen a generar una demanda internacional de alto valor y consolidan Barcelona como un nodo de movilidad, negocios y conocimiento.
