Montjuïc: el gran epicentro cultural de la ciudad
A pocos minutos a pie, la colina barcelonesa ofrece también propuestas como el Castillo de Montjuïc, que estrena un nuevo Centro de Interpretación tras un complejo proceso de reforma y obras, o la siempre sugerente Fundació Joan Miró. Pero también hay opciones para los amantes de la escena, con las propuestas del Museu de les Arts Escèniques —desde la performance de la vedette y cupletista Glòria Ribera hasta danza y visitas teatralizadas— y para quienes miran el deporte con otros ojos, el Museu Olímpic i de l’Esport reivindica Montjuïc como escenario clave de la historia deportiva de la ciudad.
Si la ruta se extiende hasta la falda de Montjuïc, el recorrido continúa entre arquitectura, arte y memoria. El pabellón Mies van der Rohe abre un camino que recorre el CaixaForum —con exposiciones como Chez Matisse, en colaboración con el Centro Pompidou, y un ciclo de Microconciertos— y también se adentra en el Espai Bombers para descubrir la historia del cuerpo de bomberos de la ciudad. No muy lejos, el Museo Marítimo transforma las Drassanes Reials con un videomapping sobre la Galera Real que convierte el espacio en una gran instalación de luz.
Ciutat Vella: entre historia, poesía y vanguardia
En el centro histórico de Barcelona, la Noche de los Museos también se vive con intensidad. Las calles estrechas del Gótico, la Rambla y el Born se convierten en un mosaico de épocas y lenguajes, donde cada edificio parece esconder una propuesta diferente. Recorrer espacios como el Templo de Augusto, las Domus de Avinyó o el Call jueu —gracias al Museu d’Història de Barcelona— en plena oscuridad permite redescubrir la ciudad desde una perspectiva casi arqueológica, con piedras antiguas y vestigios romanos emergiendo en el centro de la ciudad.
Pero Ciutat Vella no es solo pasado: también es experimentación y contemporaneidad. En el Centre d’Arts Santa Mònica, la exposición L’assalt de la il·lusió propone un viaje inmersivo por los mecanismos de la imagen y su capacidad de manipulación en la era de los deepfakes. Muy cerca, la Fundació Joan Brossa transforma la noche en un territorio poético y escénico, con instalaciones y performances que desdibujan los límites entre lenguaje, identidad y memoria.
Y aún dentro de este mismo eje más contemporáneo, La Virreina Centre de la Imatge presenta una de las experiencias más singulares de toda la programación: la proyección de A Bunch of Questions with No Answers, un film de casi 23 horas que elimina las respuestas de ruedas de prensa sobre el conflicto de Gaza y deja solo las preguntas, convirtiendo el patio del centro en un espacio de reflexión continua sobre el poder, la información y los silencios institucionales.
Fuera del mapa museístico
Entre todos los municipios metropolitanos, L’Hospitalet de Llobregat destaca especialmente este año con la ampliación de su programación y la incorporación de dos nuevos espacios: el Centre Cultural La Bòbila y el el Centre de Transformació Digital La Florida 6.0, que suman conciertos al aire libre y recorridos para descubrir el arte urbano que impregna las calles. Una apuesta que refleja la propia evolución de la Noche de los Museos, cada vez más abierta a formatos híbridos y experiencias participativas, donde los equipamientos dejan de ser solo espacios de exhibición para convertirse en lugares de experimentación.
